Carlos Hiram Culebro /ASICH
Con el firme objetivo de priorizar la salud pública por encima de los intereses comerciales, dio inicio la 8ª Conferencia Global sobre Políticas de Alcohol (GAPC 2026), el pasado día 9 en Río de Janeiro, Brasil, bajo el lema «Salud pública y los determinantes comerciales de los daños causados por el alcohol», el foro más importante a nivel mundial en la materia reúne a tomadores de decisión, académicos y activistas para frenar la creciente interferencia de la industria del alcohol en las políticas estatales.
La región de América Latina ha tomado un papel protagónico en esta edición. A través de la Coalición Latinoamérica Saludable (CLAS) y la Alianza Latinoamericana Saludable (ALASA), las organizaciones han denunciado que la región enfrenta retos compartidos: una regulación laxa, publicidad agresiva dirigida a menores y una interferencia sistemática de las corporaciones en las agendas de salud.
La participación regional se ve reforzada por la iniciativa RESET Alcohol, un esfuerzo global que busca reducir el consumo mediante la implementación de políticas costo-efectivas. En el marco de la conferencia, RESET ha subrayado que los impuestos especiales al alcohol son la herramienta más eficaz para disminuir el consumo, aumentar la recaudación fiscal y financiar sistemas de salud debilitados por la carga de enfermedades relacionadas con el alcoholismo.
En este escenario, la organización mexicana Salud Justa Mx ha destacado por su sólida contribución técnica. A través de la presentación de una serie de carteles científicos, la organización ha puesto el foco en una deuda histórica de las políticas públicas: la perspectiva de género.
Los trabajos expuestos por Salud Justa Mx demuestran cómo la industria del alcohol ha diseñado estrategias de marketing específicas para atraer a las mujeres, normalizando el consumo mediante la creación de productos «rosas» o vinculando el alcohol con el empoderamiento y la socialización femenina.
«No podemos hablar de políticas de alcohol efectivas si ignoramos el impacto diferenciado que el consumo tiene en las mujeres y las niñas. Nuestra participación en la GAPC 2026 busca que los gobiernos comprendan que la regulación de la publicidad y la disponibilidad debe incluir un enfoque de género que proteja a las poblaciones más vulnerables de las tácticas depredadoras de la industria» señaló Yahaira Ochoa durante la sesión de carteles. La GAP 2026 se desarrolla en un momento crítico para la región, dónde el consumo de alcohol contribuye significativamente a la violencia de género, accidentes de tránsito y una epidemia de enfermedades no Trasmisibles (ENT).
