68 dividió las relaciones sociedad-gobierno

Miguel Ángel García /ASICh
Como uno de los momentos históricos más difíciles de la sociedad mexicana contemporánea, se considera el 2 de octubre de 1968, pues la protesta estudiantil popular por mejores condiciones políticas y económicas y en especial por democratizar al país, se convirtió en una sangrienta represión que dividió profundamente el tejido social sobre todo en las relaciones sociedad-gobierno, señaló David Ramos Hernández, coordinador estatal alianza por la paz. Dijo que en el periodo posterior dio oportunidad al desarrollo de las fuerzas políticas emergentes, pero aún no se ha alcanzado la plena democratización de la vida política, económica, cultural y social, debido a que las reformas legales aún no concretizan las legítimas aspiraciones del pueblo por que se respeten y se cumplan los derechos contenidos en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, como el derecho a la libertad, a la justicia, tierra, a la educación, a la vivienda, a la salud, al trabajo, a un ambiente sano y a que se preserven los derechos y cultura indígenas por lo que es indispensable una profunda reforma del estado.
Ramos Hernández expuso que por ello esta histórica lucha tendrá que continuar y los chiapanecos y nuestras instituciones políticas y gubernamentales, tenemos la responsabilidad histórica de construir una paz basada fundamentalmente en el respeto al estado de derecho.
Agregó hay que evitar que las inequidades e injusticias tomen el canal de la violencia, y por el contrario podamos disfrutar de los derechos por los que lucharon nuestros héroes, los millones de compatriotas que lucharon y dieron sus vidas en la independencia, la revolución, el movimiento del 68, el movimiento zapatista y el movimiento por la defensa del petróleo y la soberanía nacional. ASICh

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