En mayo de 2013 Angelina Jolie apareció en todos los medios de comunicación; se publicaron artículos sobre ella e incluso hubo paneles y mesas redondas, pero no en las secciones de espectáculo como es habitual sino en las de salud. La actriz y directora hizo público en esa fecha que se había sometido a una mastectomía radical doble, no porque tuviera cáncer de seno sino porque estaba evitando tenerlo.
Según nos informó Angelina Jolie en una carta abierta, tres mujeres parientas directos suyas murieron a consecuencia de este tipo de cáncer y ella tiene la mutación genética BRCA1. Explica que hizo pública su decisión y el tratamiento posterior para animar a otras mujeres a mantenerse informadas y aumentar así sus posibilidades de sobrevivencia.
Gracias Angelina. Pero, ¿es útil su experiencia en países como México, en dónde –aún con posibilidades económicas- las pruebas genéticas son muy difíciles de obtener? Sí, es útil porque la mutación BRCA1 o aún la BRCA2 afectan tan sólo a un 1% de la población de cualquier sexo, pero la toma de conciencia sobre la detección oportuna del cáncer de mama sigue siendo crítica.
En México sólo el 10 por ciento de los casos de cáncer de mama son detectados con un tumor de menos de dos centímetros -en etapa uno- La mayor parte de los casos -un 75 por ciento- son descubiertos hasta la tercera etapa en donde las posibilidades de recuperación total son apenas de un 35%.
El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en las mujeres, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, con un nuevo diagnóstico cada 30 segundos, lo que significa 1.38 millones de casos nuevos y 458 000 decesos por esta causa, siendo el tipo de cáncer de mayor incidencia entre las mujeres a nivel mundial
En México es la segunda causa de mortalidad en mujeres entre 20 y 59 años; siendo el tipo de cáncer con mayor incidencia. El estado de Jalisco ocupa el cuarto lugar nacional en mortalidad por este padecimiento.
Durante el mes de octubre se conmemora alrededor del mundo el Mes de sensibilización sobre el cáncer de mama y el 19 de octubre es la fecha que propone la Organización Mundial de la Salud (OMS) como Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama. En este mes se busca apoyar a las mujeres que lo padecen o están en recuperación, e informar a toda la población sobre la importancia de las acciones para su detección oportuna.
Las estrategias de detección precoz recomendadas por la Organización Mundial de la Salud para los países de ingresos bajos y medios son el conocimiento de los primeros signos y síntomas, más la exploración clínica de las mamas, por un profesional de la salud.
Aunque las campañas hacen énfasis en la autoexploración, ésta no es suficiente. Es indispensable para las mujeres de 40 años o más realizarse una mastografía al año y, para las menores de 40, un ultrasonido, aun en casos en los que no se presenten factores de riesgo, como lo son fumar o tener familiares directos con este padecimiento.
Cuidarse, y ayudar a las mujeres en nuestras vidas a tener los cuidados preventivos es una demostración de cariño que no debe limitarse a usar un listón rosa este mes. Podemos, además de cuidarnos, colaborar con las campañas de concientización y apoyar a las asociaciones que de muchas maneras ayudan con cuidados preventivos, curativos y paliativos para mujeres.
El cáncer de mama es el más común entre las mujeres en todo el mundo, pues representa el 16% de todos los cánceres femeninos. Se estima que en 2004 murieron 519 000 mujeres por cáncer de mama y, aunque este cáncer está considerado como una enfermedad del mundo desarrollado, la mayoría (69%) de las defunciones por esa causa se registran en los países en desarrollo (OMS, Carga Mundial de Morbilidad,). De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (2014): En el 2012, más de 408,000 mujeres fueron diagnosticadas de cáncer de mama en las Américas, y 92,000 fallecieron a causa de esta enfermedad. Las proyecciones indican que el número de mujeres diagnosticadas de cáncer de mama en las Américas aumentará en un 46% en el 2030. El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en las mujeres de América Latina y el Caribe (ALCA), tanto en número de casos nuevos como en número de muertes. La proporción de mujeres fallecidas por cáncer de mama con menos de 65 años es más alta en ALCA (57%) que en Norteamérica (41%). El diagnóstico temprano unido a los avances en el tratamiento, han permitido mejorar los resultados y aumentar la supervivencia. Sin embargo, en muchos países de ALCA el acceso a estas intervenciones sigue siendo limitado. La Organización Mundial de la Salud celebra cada 19 de octubre el Día Internacional del Cáncer de Mama, con el objetivo de sensibilizar sobre la importancia de identificar en etapas tempranas esta enfermedad. El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en las mujeres de América Latina y el Caribe (ALCA), tanto en número de casos nuevos como en número de muertes. Para la Prevención en el país se realizan dos tipos de mastografía, una de tamizaje que permite la detección temprana de cáncer de mama a mujeres aparentemente sanas; y de diagnóstico, que se realiza como parte de la evaluación del estado de salud de la mujer cuando se sospecha o tiene síntomas clínicos de patología de cáncer mamario. La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), reporta que de las mujeres de 20 años o más que asistieron en el último año a algún servicio de medicina preventiva para detección de este cáncer, a 36.3% se les realizó exploración clínica de los senos; y en las mujeres de 40 a 69 años, a 41% se les hizo una mastografía. Mortalidad por cáncer de mama El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en las mujeres tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. La incidencia de cáncer de mama está aumentando en el mundo en desarrollo debido a la mayor esperanza de vida, el aumento de la urbanización y la adopción de modos de vida occidentales. Aunque reducen en cierta medida el riesgo, las estrategias de prevención no pueden eliminar la mayoría de los casos de cáncer de mama que se dan en los países de ingresos bajos y medios, donde el diagnóstico del problema se hace en fases muy avanzadas. Así pues, la detección precoz con vistas a mejorar el pronóstico y la supervivencia de esos casos sigue siendo la piedra angular del control del cáncer de mama. A través de los años, la mortalidad por cáncer de mama ha ido en aumento paulatinamente, ya que en 14 años ha crecido el nivel de 14.7 a 17.2 muertes por cada 100 mil mujeres mayores de 25 años. Por grupos de edad el nivel de mortalidad por esta causa varía significativamente, ya que como se ve, entre las mujeres más jóvenes (de 25 a 49 años) la tasa es de 7.2; y para las mujeres que se encuentran entre los rangos de edad de 50 a 64 años la tasa se eleva a 31.3 muertes por cada 100 mil mujeres; y para las mujeres de más de 65 años a 45.9 muertes.
