Poema: A mis setenta /Mario Luis Altuzar Suárez

Prosa poética (verso libre)
A mis setenta

 

“¡Qué viejo estás!”, me dijo
a la distancia de seis años
¡Ah! Madre, fuimos distantes
Una misma sangre, misma carne
y… sin embargo, distintas fueron
las circunstancias y el tiempo
“¡Qué viejo estás!” Repito al espejo
aquella frase materna, al ver el rostro
ajado por el viento y por el sol
Duele el pecho al suspirar el recuerdo
de los esccasos momentos ¡pero intensos!
en que compartimos risas y sueños
“¡Qué viejo estás!”, diho al parpadear
esta vida que vuela, pasa tan rápido
De los días largos de la infancia
a las horas tan breves del hogaño
en que se olvida el maternal regaño
y se entiende el candoroso cuidado
“¡Qué viejo estás!”, al descubrir mi cuerpo
¡Esas partes que desconocía!
A fuerza del dolor en la rodilla, o espalda
se reencuentran y sonrío al pensar
“¿Cuantos habrían querido llegar a esto?”
¿Qué es feo? ¡N’ombre! Es más feo no llegar
Al final, entendemos que la vejez no existe
cuando mantenemos la edad de cuatro años
claro que en el Espíritu y el Alma
porque el cuero es el que se aja, se agota
¡y nuestra Esencia se revitaliza! Con humor, con amor
Preparando la hora del regreso a las Estrellas

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México, 15 de mayo del 2026

Português
Prosa poética (verso livre)
Aos meus setenta ©
Mario Luis Altuzar Suárez
Arcano Radio

“Como você está velho!”, ela me disse
com seis anos de diferença
Ah! Mãe, ficamos distantes
O mesmo sangue, a mesma carne
e… no entanto, diferentes foram
as circunstâncias e o tempo
“Como você está velho!” Repito ao espelho
aquela frase materna, ao ver o rosto
marcado pelo vento e pelo sol
Dói o peito ao suspirar a lembrança
dos raros momentos, mas intensos!
em que compartilhamos risos e sonhos
“Como você está velho!”, disse ao piscar
esta vida que voa, passa tão rápido
Dos longos dias da infância
às horas tão breves do presente
em que se esquece a bronca materna
e se compreende o cuidado sincero
“Como você está velho!”, ao descobrir meu corpo
Aquelas partes que eu desconhecia!
À força da dor no joelho ou nas costas
eles se reencontram e eu sorrio ao pensar
“Quantos teriam querido chegar a isso?”
O que é feio? Ora, cara! É mais feio não chegar
No fim, entendemos que a velhice não existe
quando mantemos a idade de quatro anos
claro que no Espírito e na Alma
porque é a pele que se desgasta, se esgota
e nossa essência se revitaliza! Com humor, com amor
Preparando a hora do retorno às Estrelas.

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