Los días 17 y 18 de diciembre se cumplen43 años de la fundación de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Nació en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, para coordinar y dar rumbo a la vigorosa insurgencia magisterial de 1979. Se propuso democratizar el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), conseguir un incremento salarial de 30 por ciento y descongelar los sobresueldos por vida cara.
El sindicato magisterial estaba entonces férreamente controlado por una mafia autonombrada Vanguardia Revolucionaria, dirigida por Carlos Jonguitud Barrios. Para llegar y sostenerse en el poder, el cacique gremial contó con el apoyo de varios presidentes (Luis Echeverría, José López Portillo y Miguel de la Madrid) y con un grupo de golpeadores y pistoleros, que asesinó a docentes disidentes como Misael Núñez Acosta, Pedro Palma y Celso Wenceslao López originario de Nicolás Ruiz Chiapas.
En la formación de la CNTE confluyeron grandes movimientos de maestros de base, grupos de activistas regionales y corrientes político-sindicales ligadas a partidos políticos y grupos de orientación socialista. En su surgimiento y conducción, desempeñaron un papel muy relevante profesores de varias entidades de la República que asistían a los cursos de verano de la Escuela Normal Superior de México y egresados de las normales rurales. Muchos de ellos tenían una formación política e ideológica marxista. Con todo, ha sido, desde su origen, un movimiento diverso y plural. Como no recordar el trabajo de muchos dirigentes como Teodoro Palomino, Patricio Hernández Alonso, Ramón Cuoh, Manuel Hernández Gómez de la sección 7 de Chiapas, Misael Palma, José domingo Betanzos de Arriaga, y los primeros delegados de la sección 40 ante la CNTE Jesús enrique Sánchez Merchant, Agustín Álvarez bolívar y el que escribe Gilberto de los Santos Cruz, recuerdo las brigadas que implementamos en los Estados de Michoacán la sección 18, en guerrero en la sección 14, en Chihuahua, en Sinaloa y Gómez palacio Durango en los años 1989 a 1991.
A lo largo de su historia, la CNTE ha diversificado sus demandas, protagonizado innumerables jornadas de lucha y renovado sus liderazgos. Ha procesado, práctica y teóricamente, múltiples propuestas de educación alternativa. Su estructura es parecida a la de un acordeón. Su militancia dura es de medio millón de trabajadores de la educación, y, en momentos de expansión del fuelle, llega a unos 750 mil.
En estos 39 años ha enfrentado en las calles y en el terreno jurídico el despojo de conquistas sindicales sustantivas como la Ley del Issste de 2007. Ha defendido la educación pública. Ha logrado que diversos gobiernos estatales otorguen ayuda alimentaria, uniformes y útiles escolares a los estudiantes de las regiones más pobres del país. Ha brindado, eficazmente, solidaridad a damnificados de desastres naturales. Y ha participado activamente, desde abajo, en multitud de luchas por la democratización de la nación.
Hoy, la CNTE es más fuerte que nunca. Como resultado de su lucha, con un enorme esfuerzo y una nada despreciable cuota de sangre, ganó la madre de todas sus batallas recientes: la abrogación de la reforma educativa. Adicionalmente, sus presos políticos han comenzado a salir libres y sus despedidos podrían ser reinstalados. Por primera vez en su historia, se reunió, en dos ocasiones seguidas, con el nuevo Presidente. Tiene un canal regular de comunicación con el gobierno de la Cuarta Transformación.
Andrés Manuel López Obrador cumplió su compromiso de campaña con el magisterio y, el pasado 12 de diciembre, propuso una nueva reforma constitucional que echa atrás la de Enrique Peña Nieto, Mexicanos Primero y la OCDE. Está ahora sobre la mesa una iniciativa de nueva legislación que debe ser analizada en toda su complejidad e implicaciones. Una iniciativa que rompe, para bien, con puntos relevantes de la reforma de 2013, pero que, simultáneamente, mantiene algunos cuestionables elementos de continuidad con ella.
La reacción de los viudos de la reforma peñista ha sido virulenta. Están enfurecidos. Desataron una nueva campaña de estigmatización contra el magisterio y la CNTE, similar a la de 2012-2017. Analistas políticos y educativos, periodistas y empresarios, desempolvaron el viejo repertorio de calumnias, mentiras y ofensas hacia el magisterio democrático, y prendieron veladoras a los santos de la provocación, para tratar de descarrilar (o, al menos, meterle mano) a la nueva legislación.
Efectivamente, nunca había sido la CNTE tan fuerte, pero, al mismo tiempo, nunca había vivido una situación tan compleja y delicada como la que experimenta ahora. Tiene por delante el reto de definir una posición unificada en tres frentes simultáneos: ante la Cuarta Transformación, frente a la nueva reforma, y ante la intención gubernamental de auspiciar una recomposición del SNTE similar a la que le dio origen al sindicato en 1943. Se requiere la reconciliación, les dijo AMLO el pasado 28 de octubre. Son tiempos interesantes.
En las secciones 7, 18 y 22 los dirigentes se apropiaron y reprodujeron las prácticas que sus antecesores habían combatido. Se adaptaron a la cultura sindical dominante y, en lugar de promover un proyecto sindical distinto, ejercieron sobre sus agremiados el control político de antaño y los maestros críticos e insubordinados fueron acosados y sometidos.
Así, a lo largo de sus cuatro décadas de historia, la CNTE pasó de ser una expresión disidente al interior del SNTE (década de 1980) a ser un grupo de presión que basa su poder de movilización en el control político clientelar de maestras y maestros. Aunque en esas cuatro décadas la Coordinadora sólo ha podido conquistar cuatro secciones sindicales por la vía estatutaria, de las cuales sólo dos conservan ese estatus, su gran poder reside en la capacidad de movilización masiva del magisterio en Chiapas, Michoacán y Oaxaca. He aquí el himno al Movimiento Magisterial.
Maestro campesino, Maestro proletario,
Que llevas en el alma coraje libertario,
Enséñame las letras con el abecedario,
Y enséñame el camino del revolucionario.
Con marchas y plantones y huelgas nacionales,
Clases de dignidad, das a tus colegiales,
No te asustan los golpes, balas ni represiones,
Demuestras valentía en todas tus acciones.
Por eso yo te canto maestra proletaria,
Porque tu verbo es flama de lucha libertaria,
Por eso yo te canto maestra proletaria,
Porque tu verbo es flama de lucha libertaria.
Apóstoles rurales que van sembrando surcos,
Con modernos ideales en niños y en adultos,
Sorteando los peligros de fieras alimañas,
El ruralismo es meta, principio y es hazaña.
Maestro normalista de origen proletario,
Eres un idealista y un revolucionario,
Maestro normalista de origen proletario,
Eres un idealista y un revolucionario.
El nuevo movimiento no admite claudicantes,
Que acepten coyunturas de falsos gobernantes,
A la coordinadota del Valle hasta la Costa,
Un faro la ilumina Misael Núñez Acosta.
Marchemos Camaradas, Marchemos Profesores,
Hagamos una hoguera con charros y traidores,
Icemos la bandera del nuevo magisterio,
Rompamos las barreras de nuestro cautiverio.
Vamos a golpe duro en una llamarada,
Que brille en el futuro la patria liberada.
Vamos a golpe duro en una llamarada,
Que brille en el futuro la patria liberada.
Tomado de AlbumCancionYLetra.com
Vamos a golpe duro en una llamarada,
Que brille en el futuro la patria liberada.
Vamos a golpe duro en una llamarada,
Que brille en el futuro la patria liberada.
