Vandalismo y graffiti, invaden a Tuxtla

Augusto Solórzano López /ASICh

El vandalismo aunado a copias mal interpretadas del “graffiti”, arrasan con todo lo que encuentran a su paso en varios puntos del centro de la capital y de su área conurbana ya ni se diga y como ellos mismos anotan marcan su territorio para ensuciar y destruir.
La (s) gráfica (s) aquí presentada (s) son solo una muestra de lo mucho que hay en la ciudad. Son efectos sociales que la generalidad ciudadana no entiende y menos cuando se trata de restarle color y belleza a la casa donde vivimos. La gran ciudad.
El “graffiti” y los vándalos defienden posturas y se definen como una expresión urbana de rebeldía que se abre paso a costa de lo que sea y por regla general operan bajo la penumbra de la noche, en un abierto reto más que al pueblo a las autoridades.
Su postura es satírica y crítica que se remonta al Imperio Romano y sus grafitos o inscripciones arqueológicas. Lo que vemos en Tuxtla Gutiérrez y otras partes de Chiapas son un remedo que no logra ni siquiera imitar el verdadero graffiti.
Lo que se advierte aquí, es una destrucción vandálica que las autoridades muy probablemente ni siquiera se ocupan y si lo hacen en muy poco logran inhibir su acción depredadora, como esta vez mostramos.
En el fondo a lo mejor tienen razón y podríamos interpretar que su conducta es un desquite contra la autoridad, por falta de oportunidades; pobreza, educación, salud, empleo y otras alternativas para ayudar a este grupo enorme de jóven@s.
Debe haberlo, pero, de allí no pasa; estudios en los que se identifican las razones de esta conducta que, luego el gobierno ni siquiera toma en cuenta y el problema no sigue. Crece, con los resultados aquí exhibidos. La destrucción. ASICh

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