Vacuna contra la tuberculosis provoca el asma en los niños: Fernán Pavía Farrera

Cosme Vázquez /ASICh

La misma vacuna contra la tuberculosis es la genera infección en los niños y provoca el asma, sostuvo el doctor Fernán Pavía Farrera, quien desde hace dos años ha hecho la propuesta de poder llevar el tratamiento más eficaz para atender a niños asmáticos en el sector salud.
El galeno se pronuncia en contra del procedimiento de la Organización Mundial de la Salud contra la tuberculosis, porque la vacuna que se aplica a los niños es microbio tomado de las vacas, que es el mejor y no produce tuberculosis pulmonar en el hombre, pero está el microbio detenido en los ganglios y es lo que infecta a los niños
Indicó que la vacuna contra la tuberculosis ya no es obligatoria en Europa, pero en México como siempre estamos a 50 años de atraso en la medicina, por la falta de investigación, se sigue usando obligadamente.
Consultado enfático dijo que el tratamiento que ofrece para atender el asma abre amplias posibilidades de investigación para la comprobación de la erradicación, con visitas a domicilio.
Otra vía de investigación, anotó, es través de los cadáveres de desconocidos en el Semefo, al momento de hacer la necropsia para buscar las causas de la muerte, tomar una muestra de los ganglios que están pegados a los bronquios para buscar el microbio de la tuberculosis en sus cinco formas diferentes.
Del tratamiento que le ha dado grandes satisfacción como médico, señaló que no se trata de un descubrimiento lo que ha hecho, sino es producto de la observación que ha tenido en la atención al problema del asma, tarea que inició hace 35años siendo médico cirujano, antes de ser pediatra.
El pensar que algo había en los pulmones que provocaba una respuesta alérgica lo motivo a indagar, estudiando con radiografías de tórax, lo que le permitió darse cuenta que junto con la inflamación de los ganglios en el cuello aparecían los ganglios pegados en los bronquios.
Anotó que tradicionalmente se sabe que los ganglios del cuello es para la defensa del organismo para la infección del microbio de la tuberculosis, por lo que empezó a dar tratamiento con medicamento anti tuberculosos.
En tanto, el primer medicamento útil para la tuberculosis fue la estreptomicina en solución inyectable y a dosis prolongada, lo que finalmente afectaba el oído, por lo que él pensó no usarlo en los niños. Pero cuando salió el medicamento el ácido nicotínico, desde entonces ya era posible dar una dosificación adecuada a la edad de los niños.
Desde entonces empezó a dar el tratamiento contra el asma, y además lo divulgó entre sus colegas que trabajaban en el Seguro Social, por lo que se dio el tratamiento a los pacientes del IMSS.
Lamentablemente no trascendió porque como médico estaba dedicado a la cirugía y a la ginecología. Fue hasta pasados los años cuando se dedicó a dar consulta médica infantil cuando impulsó el tratamiento que sostiene es eficaz y con resultados exitosos.
Afortunadamente, reveló, actualmente está a la venta en farmacias similares el jarabe Rifadin para los niños, sobre todo para atender a pacientes de tres meses de edad . Tiene grandes atributos el jarabe porque sirve para infecciones crónicas y se puede utilizar hasta por dos años sin ninguna consecuencia.
En tanto, hay otros medicamentos antituberculosos, aquellos que cuando salieron se dijo que en dos meses curaba la tuberculosis, pero de acuerdo con información de carácter médico mínimo debe ser de seis meses, y en su caso el doctor Pavía Farrera receta por ocho meses, lo que da mejores resultados.
Reconoció que un paciente tratado con su método vuelve a padecer gripa, pero las molestias no pasan de horas y cuando mucho de tres días, no los cuadros asmáticos complicados que los hace salir corriendo a los padres a buscar atención médica para que los nebulicen a los niños o que les pongan cortisona para detener el cuadro.
El galardonado Medalla Rosario Castellanos 2009 y Medalla Agustín Gómez Farías 2010, recomendó a la población, principalmente a los padres que tienen que velar por la salud de sus hijos con asma, que opten por el tratamiento más eficaz, con el medicamento barato.
Inclusive, las instituciones de Salud manejan el medicamento, pero aquí se presenta un problema, ya para que un médico que brinda seguridad social pueda prescribir el producto tiene que tener como comprobante la presencia del microbio de la tuberculosis en un análisis clínico.
Sin embargo, a un niño no se le puede estar sacando jugo gástrico una y otra vez hasta que aparezca como positivo, además la tuberculosis en los niños no es abierta, es decir el niño no escupe microbios, sino los tiene detenidos en los ganglios, por lo que cuantas veces le hagan análisis clínico sale negativo.
En su caso, con las radiografías y la observación a los ganglios realiza su diagnóstico, con resultados exitosos, e inclusive no es necesario volver a consulta, con solo por teléfono da seguimiento a la evolución de los niños, quienes finalmente vuelven a consulta cada mes o dos meses para nueva receta. ASICh

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