En la última década, el término “universidad de rango mundial” se ha convertido en una frase de moda, no sólo para mejorar la calidad de la enseñanza y la investigación en la educación terciaria, sino también, y lo que es más importante, para desarrollar la capacidad que se necesita para competir en el mercado mundial de la educación terciaria mediante la adquisición y creación de conocimientos avanzados. Con estudiantes que desean asistir a la mejor institución terciaria que se puedan permitir, con frecuencia independientemente de las fronteras nacionales, y con gobiernos interesados en aumentar al máximo la rentabilidad de sus inversiones en las universidades, el rango mundial se está convirtiendo en una preocupación cada vez más importante. El desafío de crear universidades de rango mundial para las instituciones de todo el mundo. Sin embargo, la paradoja de la universidad de rango mundial, como ha observado Altbach de manera sucinta y precisa, es que “todo el mundo quiere una, nadie sabe lo que es y nadie sabe cómo obtenerla”. Convertirse en un miembro del grupo exclusivo de universidades de rango mundial no se logra con una declaración por cuenta propia. Al contrario, la condición de élite es conferida por el mundo exterior basándose en el reconocimiento internacional. Hasta hace poco, el proceso consistía en dar una calificación subjetiva, basándose sobre todo en la reputación. Por ejemplo, las universidades del grupo Ivy League en Estados Unidos, como Harvard, Yale o Columbia, las universidades de Oxford y Cambridge en el Reino Unido, y la Universidad de Tokio han formado parte, tradicionalmente, del grupo exclusivo de universidades de élite, sin existir realmente una medida directa y rigurosa para justificar su categoría superior en cuanto a la formación de estudiantes graduados, los resultados de la investigación y la transferencia de tecnología. Incluso los salarios más altos que sus estudiantes graduados consiguen podrían interpretarse como una afirmación tanto de la categoría de la universidad como del verdadero valor de su educación. Sin embargo, con la proliferación en los últimos años de tablas de clasificación, han aparecido medios más sistemáticos de identificación y clasificación de universidades de rango mundial. Aunque la mayoría de las 45 clasificaciones más conocidas tratan de ordenar por separado las universidades existentes dentro de cada país, ha habido también intentos de establecer clasificaciones internacionales. Las dos clasificaciones internacionales más completas, que permiten extensas evaluaciones comparativas de las instituciones a través de las fronteras nacionales, son los preparados por THES y la Universidad Jiao Tong de Shanghai (SJTU). Con el fin de comparar la categoría internacional de las diversas instituciones, estas tablas de clasificación se construyen mediante el uso de datos objetivos o subjetivos (o ambos), que las propias universidades ofrecen, o mediante información de dominio público. La clasificación THES selecciona las 200 principales universidades del mundo. Introducido por primera vez, la metodología de esta clasificación se centra sobre todo en la reputación internacional, la combinación de aportaciones subjetivas (como las revisiones por pares y las encuestas de reclutamientos para empresarios), datos cuantitativos utiliza una metodología que se centra exclusivamente en indicadores objetivos, como el rendimiento académico y de investigación de los profesores, antiguos alumnos y personal, con el fin de identificar a las 500 mejores universidades del mundo. Las medidas evaluadas incluyen publicaciones, citas y exclusivos premios internacionales A pesar de las serias limitaciones metodológicas de los sistemas de clasificación, las universidades de rango mundial son reconocidas en parte por la superioridad de sus resultados. Producen graduados universitarios excepcionalmente calificados y en alta demanda en el mercado laboral, que llevan a cabo investigaciones de vanguardia con publicaciones en las principales revistas científicas y que, en el caso de instituciones orientadas hacia la ciencia y la tecnología, contribuyen a innovaciones técnicas a través de patentes y licencias. La mayoría de las universidades reconocidas como de rango mundial provienen de un número muy reducido de países, principalmente países occidentales. De hecho, la Universidad de Tokio es la única universidad fuera de Estados Unidos y el Reino Unido entre las 20 primeras en la clasificación de SJTU. Si se considera que en total Resumen.
El desafío de crear universidades de rango mundial sólo hay entre 30 y 50 universidades que alcanzan la categoría de rango mundial, todas ellas proceden, según la clasificación de SJTU, de un pequeño grupo de ocho países de Norteamérica y de Europa occidental, siendo Japón la única excepción. THES tiene una gama un poco más amplia de países de origen entre las 50 mejores universidades (11 países), incluidos Hong Kong (China), Nueva Zelanda y Singapur, además de las naciones habituales en Norteamérica y Europa occidental. Clasificaciones SJTU Reino Unido (5) Japón (2) Canadá (2) Europa occidental (5) Clasificaciones THES Estados Unidos (20) Estados Unidos Reino (36) Unido (8) Japón (3) Canadá (3) Europa occidental (5) Resto de Asia (5) Australia (6) Los pocos académicos que han tratado de definir qué es lo que tienen las universidades de rango mundial que el resto de universidades no tienen, han identificado una serie de características básicas, como profesores altamente calificados, la excelencia en la investigación, la calidad de la enseñanza, fuentes considerables de financiación gubernamental y no gubernamental, estudiantes sobresalientes e internacionales, libertad académica, estructuras autónomas de gobernabilidad bien definidas. Igualmente, estas universidades cuentan con instalaciones bien equipadas para la enseñanza, la investigación, la administración, y (en muchos casos) para la vida estudiantil. Una reciente colaboración entre las universidades del Reino Unido y China para estudiar este tema ha resultado en una lista aún más larga de los principales atributos, que van desde la reputación internacional de la universidad hasta conceptos más abstractos, como la contribución de la universidad a la sociedad, los dos muy difíciles de medir de manera objetiva.
Caminos hacia una transformación Existen dos perspectivas complementarias que deben ser consideradas para examinar la forma de establecer nuevas universidades de rango mundial. La primera dimensión, de carácter externo, se refiere a la función del gobierno en el plano nacional, estatal y provincial y a los recursos que puedan ponerse a disposición para aumentar la categoría de las instituciones. La segunda dimensión es interna. Tiene que ver con cada una de las instituciones en particular y con la evolución necesaria y los pasos que deben seguir para transformarse en instituciones de rango mundial. El papel del gobierno En el pasado, el papel del gobierno en fomentar el crecimiento de las universidades de rango mundial no era un factor crítico. La historia de las universidades Ivy League en Estados Unidos revela que, en general, éstas aumentaron en importancia como resultado de avances incrementales, más que por medio de la intervención deliberada del gobierno.
