Cosme Vázquez /ASICh
Turismo de aventura resulta un beneficio para las comunidades rurales, porque para empezar es un turismo que no es agresivo a la naturaleza, y se les viene organizando a los ejidos para que ellos sean los que exploten sus espacios naturales y no otras empresas que vengan de fuera, señaló Emmanuel de Jesús Hernández de León, representante de la empresa Extreme Fusión.
De esta manera se puede practicar el rapel en la cima de las cotorras, tirolesa en las cascadas de El chiflón, el balneario Las Nubes, hacer rapting en el embarcadero Jerusalén, subir a una plataforma de 50 metros en Lacanjá Chanzayab para observar la espesura de la selva y en Las Guacamayas para observar de cerca a las guacamayas en su hábitat natural, en los árboles.
Enfático dijo que con este tipo de turismo la comunidad se beneficia porque el recurso que se capta es para ellos, por lo que ya hay varios grupos organizados dedicándose a la actividad turística en los lugares ya mencionados, así como en El Aguacero, Laguna Bélgica, Cerro Ombligo, El Francés y otros, que en suma son alrededor de diez centros turísticos.
Reveló que es un turismo que a cada día va ganando terreno y despertando interés entre los ciudadanos, al grado que en temporada alta de vacaciones algunos llegan a generar hasta cien mil pesos de ingresos, en tanto los costos de operación son bajos, por lo que casi todo es ganancia para la comunidad.
Dijo que son extranjeros los que llegan a Chiapas en busca de este tipo de turismo, que se impulsa ahora luego de que primeramente se hizo mucha inversión para cabañas y galeras con comedores.
Hernández de León expuso que como parte del turismo de aventura que impulsa en Chiapas en abril de este año atravesó la caverna conocida como la cultura de La Venta, donde llevó a un grupo de italianos, con quienes hizo cuatro días de travesía en 15 kilómetros de largo y 400 metros de profundidad. ASICh
