*Caminos de tierra
René Delios
La calidad de la política local esta en la calle.
No hay nivel en el discurso y es muy lamentable que los grandes temas nacionales ni siquiera sean abordado en nuestro ámbito, como que todos andan dispersos por sus tertulias personales.No entiendo, por ejemplo, como se llaman políticos cuando, su política, no se proyecta, esto es, no se refleja en el escenario social de Chiapas. Es más, si la entidad esta en tal rezago se debe precisamente a la ausencia de buenas políticas.
“Yo no lo sé de cierto, lo supongo”, dijera Sabines, pero Jaime, primo.
El extraño colorido de Chiapas no se debe tan solo a su diversidad cultural, sino también a sus heridas sociales y cicatrices históricas. La última pervive; el EZLN busca no la confrontación pues, no se trata de rencores: los que iniciaron ese desplazamiento social ya no existen, no hay nada que cobrarles. Lo que se debe hacer es reconocer que ese desplazamiento social ya no puede ser.
¿Pero cómo aplicar justicia social ante la dispersión que presenta el estado?
La propuesta gubernamental de integrar centros de población para brindar servicios no es un idea descabellada; es la única manera posible para dar atención social a la población pobre, aunque no faltan los que a todo le ven lo malo y se oponen a todo tipo de medidas buscando subterráneamente un beneficio.
Solo integrando rancherías se podrá darles atención social, caminos, servicios públicos.
No he oído que las organizaciones sociales, especialmente las campesinas, apoyen la moción; no se han manifestado tampoco en contra. Como que están esperando cómo va estar la cosa pues, una reubicación de tal magnitud por toda la entidad no es un asunto barato, aunque sí menos costoso que ir casa por casa en el cerro, llevando un cable de energía eléctrica.
Matraz
Decía el filósofo de Rícken, Friedrich Nietzsche, que el pueblo posee un gran olfato para todos los actores y comediantes que simulan grandes cosas. Antes, el escocés, Thomas Carlyle, en sus ensayos sobre el culto a los héroes, afirmó que los dignatarios -líderes- sociales son como los billetes de banco, pues dicen representar oro, aunque hay algunos que resultan ser falsos y -agregamos- pierden el brillo tan pronto como se les comienza a calar y quedan al descubierto sus miserias humanas.
Engatusadores podría ser la caracterización de estos comediantes que aparecen en la coyuntura de la contienda electoral cuando suele instalarse el gran mercado de lealtades; deja sentirse el temporal de promesas que no cesará sino hasta días antes de la elección y se hace presente la ostentación de prendas tomadas en préstamo del “marketing político” para convertir en adalides de grandes causas a quienes solamente son comediantes.
Entre estos “comediantes” están los derrotados en todos los partidos políticos, primo, quienes no tienen empacho en llamarse defraudados y con derechos a pisotear los derechos de terceros como si no fuera el pueblo el que votara, y exigen justicia cuando, cometieron lo mismo que acusan con las vestiduras desgarradas.
A veces, solo a veces, pareciera que asoma una nueva clase política en Chiapas, es gente abesada. Pero entre ésta aparecen aviesos, sin siglas y sin compromisos, que llegan a los partidos a servirse y sin servir.
Es gente vil y envilecida.
Pasa en el priismo, el panismo, el perredismo, el verde y el resto: les drenan sus fluidos, desplazan imagen y se imponen a criterios, en una verdadera agencia de colocaciones en la que aparecen rostros nunca vistos, ya en calidad de dirigentes, compadre.
Venden su lealtad, su convicción, su respeto. No pueden hablar de honor pues no hay honorabilidad en ellos. Y así, en diversa escala aparecen los que van a hacer lo necesario para “aportar votos” a sus candidatos, como si los agremiados fueran borregos, como si su conciencia fuera la otrora practicada en el stablismenth priista que ahora -¡lo estamos viendo solo en Tuxtla, primo!- en parte muestra inmadurez política al no aceptar una derrota advertida desde hace meses, y desoyendo el ejemplo de que en el resto de la entidad el priismo no esta impugnando, busca desprestigiar tanto al candidato ganador como a su padre, conocido magistrado y ex dirigente estatal del tricolor, además, lo que obliga a los priistas posicionados a descalificar el actuar del arquitecto Bayardo Robles y su cofradía iracunda, a quien ele vendieron la idea de que iba ganando la elección.
Y es que hubo gente que llegó a las casas de campaña a ofrecer votos, “mi gente esta con usted” le decían al arquitecto Bayardo como le decían al licenciado Valls, y a hacer cuentas alegres y a la hora de la hora en ambos frentes se dieron cuenta de que no estaban los votos prometidos, los votos calculados y contrariamente la elección tuxtleca fue de las más ralas del estado.
Un poco más del treinta por ciento de la lista nominal votó en la capital del estado, esto es que casi el setenta por ciento no votó, es decir que desglosando los porcentuales, no hubo poder de convocatoria y habrá de trabajar mucho Jaime Valls para legitimarse y atraer a la tuxtlecada reacia que le toca gobernar a partir del primero de enero de 2008.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
