TUBO DE ENSAYO

*Rumbos de piedra/

René Delios/

No me he enterado nunca que un titular del Coneculta comparezca ante los diputados locales; obvio, ignaros o desinteresados del tema, descuidan sustancialmente lo que comprende la vibra, fibra y hebra del pensamiento chiapaneco que, desde luego, no solo se circunscribe a lo político. Pero, aun soberbios, los políticos insisten en que es la master lo único que importar y rige el resto de los asuntos sociales, cuando más que la verdad las políticas equívocas han sido tantas que Chiapas está en el último lugar en casi todo.
Decía que, nunca he conocido sobre la comparecencia o informe de un titular del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, y eso que desde los tiempos remotos de Patrocinio González se maneja una muy buena lana anual, la que, -me queda claro, primo- no les ha alcanzado y ni les alcanza para los requerimientos y programas culturales deseados, ante el populismo desbordado de los que planean las partidas que, ven a la cultura como un asunto poco rentable, y más en año electoral.
Digo, porque hasta el momento no sabemos de diagnóstico alguno, sobre el estado que guarda actualmente la cultura en la entidad.
No ha habido y ni hay legislador que después de Angel Robles Ramírez, haya hablado sobre el tema y de eso ya tiene un buen. No hay pues intereses por conocer cómo llegan y se aplican los apoyos federales para la cultura; como se “derraman” el billete estatal a los municipios, dado que al final de la aprobación del Presupuesto de Egresos federal 2007 no se respetó lo etiquetado para los distintos programas de cultura proyectados para las entidades y ¡No oímos a nadie de la cultura oficial quejarse de eso! Cuando hay decenas de compas que han buscado apoyos y se los han negado por que no hay presupuesto y ha habido casos en el que el elitismo estúpido que priva en los clanes de la cultura oficial, determina qué es bueno o malo cuando en veinte años que llevan en esa frecuencia viviendo del presupuesto, no han creado algo que le llegue a Garduño o a Robles Sasso -y mira que ya han pasado años- como para que sus juicios o descalificativos, sean de respeto.
Pero no se bajan de los presidium; están presentes en todos los eventos culturales de postín, y hablan tal conocedores de la cultura y, hasta se publican sus propios libros con el aval de consejos arbitrarios, usando el erario que debería ser para otros, en algo que es alevoso y ruin.
Digo, porque adonde esta el llamado a los creadores de todo, luego de que Sabines señaló que se apoyaría a todo creador.
En todos los sectores del animal público, hermano, hubo su avance dentro de los cien días de gobierno, menos en lo cultural; hay excelentes textos que no se han querido publicar porque desde ese elefante enfermo de egolatría, dicen que no, porque hay que tener un lenguaje mundial -¿Y la irreverencia no lo es- o, que tales lienzos o piezas o gráficas son infames porque los trazos locales así como su visión abstracta o surrealista de las cosas, es obsoleta ante las nuevas tendencias.
Total que no sabemos nada del Coneculta.
Pero la vaina no es privativa de Chiapas; se observa en el ejercicio federal mismo: el gobierno de Felipe Calderón no tiene previsto en su Plan Nacional de Desarrollo la creación de una Secretaría de la Cultura, o cuando menos darle al Conaculta facultades que no tiene, para convertirla en una institución con más fortaleza.
De suceder eso en breve, la derrama estaría en los estados antes de la mitad de sexenio, lo que sería estupendo. Pero no he escuchado al presidente Felipe Calderón, hacer una definición sobre política cultural, y en consecuencia todo un desglose de agenda. En el caso Chiapaneco solo aquella vez en que Sabines se reunió con los intelectuales, donde dijo que la cultura era todo lo creativo de los chiapanecos; a esa reunión recuerdo no llegaron varios creadores de buena calidad, porque no fueron invitados y eso que no buscan ni financiamiento y ni los cargos.
En el mismo legislativo federal, se dio un volteón que denotó lo poco que importa la cultura para esos compas: en la pasada LIX Legislatura, recordarán que se propuso la creación de la una ley general en materia de cultura, la que motivó toneladas de páginas con tinta por las muy diversas opiniones al respecto por parte de los intelectuales y creadores y la academia del país, y la maldita cosa no fue aprobada ni en comisiones.
Su llegada al pleno federal va a ser toda una proeza, pues el problema de la cultura es que a políticos, funcionarios, gobernadores, alcaldes, secretarios de Estado y legisladores no les importa el tema de la cultura, y menos a cómo se encuentra la política nacional, cuando en el mundo desarrollado siempre ha estado casado con la cultura y el turismo para detonar el progreso y una generación de divisas. En el caso de México no se ha considerado así.
Recuerdo que Beatriz Pagés Llergo –que actualmente es diputada federal- se pronunció en favor de una legislación en la que la cultura pueda estar casada con el desarrollo turístico. Esa sería una espléndida medida e impactaría en las distintas expresiones culturales, como el teatro, la música o la danza, así como en la preservación del patrimonio cultural.
Pero nadie la escucho.

Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

¡Comparte la nota!