*Encuestas a cuestas
René Delios
¿O sea que, si saben cuanto porcentual puede tener cada candidato, saben cuanto abstencionismo viene?
Desde luego que sí, es cuestión del cómo se induzcan las preguntas.Pero no lo dicen en ninguna de esas encuestas míseras que sacan los candidatos, para cada cual avalarse como ganadores en los medios informativos, especialmente los impresos, los que apenas cubren el dos por ciento de la población tuxtleca y menos que eso en la chiapaneca toda, por lo que en verdad las campañas inválidas que observamos, no son del interés popular como afirman, y ello quedará certificado el mismo 7 de octubre con el abstencionismo, ante el cinismo de los candidatos, especialmente los triunfadores que, aun lo hagan con el 22 por ciento de la lista nominal, se llamaran ganones por mayoría, gobernantes del pueblo por decisión popular o representante de éste distrito por “mandato” popular y toda la demás vaina de recursos jurídicos que, si bien son legales, no los hace legítimos representantes populares pues, lo son por minoría cuantitativamente.
Ya es larga la discusión entre lo legal y lo legítimo que arrojan las elecciones mexicanas. Andamos apenas entre los andamios del equilibrio político como para meternos en otras andazas; padecemos la partidocracia en las cámaras de la Unión y el servilismo al gobernador en las cámaras de las entidades sigue vigente. Los alcaldes -con un poco más de independencia- están silenciados por los presupuestos y las auditorias, con la creación de esos órganos de fiscalización estatal que tanto patean el 115 constitucional -pues solo se mira desde los gobiernos estatales y no del lado autónomo de los ayuntamientos-, mientras los gobernadores adquieren un poder inusitado en el nuevo escenario de la transición.
Pero andaba en la vaina esa de las encuestas, en la que se acuestan los candidatos ciegamente, como lo hizo José Antonio Aguilar Bodegas en su momento, pensando que el PRI -como lo hace hoy Arely Madrid- tiene la mejor estructura electoral en la entidad, cosa cierta, pero incierta en cuanto a que la militancia sea igual de leal, pues los ejemplos en la falta de convicción política han venido desde los mismos “cuadros distinguidos” de ese partido. Es pues que recuerdo cuerdo que Mitoski, tres semanas antes de las elecciones publicó que había un empate técnico entre Josean y Juan de 43.2 por ciento.
Esa tendencia se basó en una amplia gana de preguntas de la encuesta aquella, y se manifestó en la resultante misma de la elección a gobernador de Chiapas, en dónde la diferencia fue mínima, entre la Alianza por Chiapas (PRI, PVEM), que abanderaba a José Antonio Aguilar Bodegas, quien alcanzó 546 mil 988 votos, es decir, el 46.45 por ciento del total sufragado, en tanto la Coalición Por el Bien de Todos (PRD, PT, Convergencia), con Juan Sabines como candidato, logró 553 mil 270 votos, esto es el 46.98 del total sufragado, de una lista nominal para el 20 de agosto de 2006 de dos millones 595 mil 783 ciudadanos, de los cuatro millones, 357 mil 301 habitantes de la entidad.
Échenle pluma y veremos que Sabines ganó con una votación del 46 por ciento de la lista nominal, y con una diferencia mínima, como para que ahora hagan diferencias tan espectaculares. El gobernador triunfó luego de presentar una seria oposición al interior del PRD por ser externo, aun con las “abdicaciones” de Francisco Toledo del PAN y Emilio Zebadúa del Panal, a favor de José Antonio.
Ahí están las cifras serias como ejemplo, no las alegóricas que manejan ahora los candidatos, especialmente los de Tuxtla, San Cristóbal, Comitán y Tapachula, cuyas campañas “mixtas” denotan una pobre evolución en la manera de ser política, aun el derroche de recursos humanos y materiales, amen de los económicos, que no les han servido para salir de la escollera del marketing y la demagogia reforzada con “baños de pueblo”.
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