TUBO DE ENSAYO

*Ojo de perro azul

René Delios

He visto pasar varios gobiernos, como entrevistado a diversos personajes y al momento no me han referido que ésta sea una mala administración. Desde luego nadie quiere hablar de que imponer criterios distantes a la realidad chiapaneca en otros momentos -que demanda justicia social, equidad, división de poderes- no le ha traído nada bueno a la entidad, y esperan a que el gobierno sabinista tenga más camino y yo digo que ya lo tiene y debe seguir Así, en ese sentido: democracia primero, y justicia social después.

Aun las reservas para unos o los más sobre el caso, desde dos mil Chiapas experimentó un cambio político o, al menos, en la manera de hacer política pública. Desde luego que no todo fue malo como hoy señalan de Salazar, un gobernador obstinado en resolver lo imposible en seis años, y hasta en cambiar el matiz social de una entidad con rezagos sociales tremendos, que repercuten desventajosamente en todos los ordenes de su desarrollo.

Entiendo que, la idea del continuismo es impedir el retorno del institucionalismo y la llegada del populismo; observo la combinación de ambos en Juan Sabines.

Imaginense un gobierno populista con Rutilio o Plácido a la cabeza; los dos personajes del PRD serían buenos gobernadores para todos –como pasa en cada sexenio con el que gobierna, hasta que se va-, sin duda, pero apegados al esquema de gobierno de Andrés Manuel, con una alta retórica socialista que, no por mala sino por paternalista, representa también una regresión.

La cosa inició con la manera de ver al ciudadano mayor: los ancianos no desean pensiones ni dádivas, salvo estén minusválidos; desean una revaloración social, una motivación de su autoestima.

Por eso el papá gobierno no podía volver.

El gobierno debe fincar las bases para que la sociedad se desarrolle desde su propia imaginación, crear su prospectiva: solo la sociedad genera los cambios, no el gobierno. El gobierno que procura ser vector de cambio, termina siendo autoritario, impositivo, intolerante –como el de Salazar- para con los que piensan diferente o se interponen entre sus proyectos.

El gobierno del estado debe ser socialmente técnico. Tiene que ser buen administrador y como ninguno, tener presencia en obra y asistencia social en todos los municipios.

Sabines experimentó ese trabajo hacia la comuna siendo el alcalde de Tuxtla.

Ya como gobernador del estado cumplió uno de sus grandes compromisos con Tuxtla: el “Agua para todos” los tuxtlecos que, en un principio la recibirán en un 75 por ciento y paulatinamente se irá integrando a toda la ciudad: 23 kilómetros de ductos, tres plantas de rebombeo, una planta de captación, una planta potabilizadora con capacidad de dos mil litros por segundo, que se integran a los mil doscientos existentes, para hacer tres mil 200 litros cada segundo, es decir, 192 mil litros por minuto, unos 11 millones 500 mil litros por hora, o sea que serán casi 276 millones de litros al día.

Con eso, la suerte de Tuxtla, esta echada.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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