TUBO DE ENSAYO

*Cuadrivium

René Delios

La Doctora en derecho; profesora de Derecho Internacional Público en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México; ex presidenta del Senado de la República (1989) y de la Comisión de Relaciones Exteriores; ex presidenta de la Comisión de Población y Desarrollo de la Cámara de Diputados y miembro de la Comisión de Trabajo y Previsión Social; ex presidenta del Grupo Parlamentario Interamericano sobre Población y Desarrollo y ex vicepresidenta del Foro Global de Líderes Espirituales y Parlamentarios; miembro de la Federación Nacional de Abogados y del Foro de Abogados de México; galardonada con la Presea al Mérito Jurídico de “El abogado del año” (1993); ex directora general del Instituto Nacional de Estudios del Trabajo; ex comisionada del Instituto Nacional de Migración y ex editora de la “Revista Mexicana del Trabajo”, Secretaria Adjunta a la Presidencia del Partido Revolucionario Institucional, dos veces Diputada Federal por Chiapas y también senadora por nuestra entidad, presidenta del CDE del PRI en Chiapas, diputada local en la LXI Legislatura y ex secretaría del ayuntamiento tuxtleco con Juan Sabines, Blanca Ruth Esponda Espinosa, fue nombrada Subsecretaria general de Gobierno, por el gobernador del estado de Chiapas.

Antes, y durante dos semanas, la figura política del ex senador perredista y hoy diputado federal Rutilio Escandón, rondó de cerca la sustitución de Jorge Morales Messner, el actual secretario de gobierno, que se queda helado ante la llegada de la señora Esponda, con quien no la llevó muy bien durante la LXI Legislatura local.

No es mentir que la cercana al gobernador es la señora Blanca Ruth; trabajaron –amén del centro del país- juntos en la LXI Legislatura; lo hicieron también en el Ayuntamiento que presidió Juan hasta que asuntos estrictamente familiares –y dolorosos- obligaron a la señora Esponda a renunciar al cargo de secretaria del ayuntamiento más importante de Chiapas.

Blanca Ruth Esponda Espinosa oriunda de Jiquipilas regresa al escenario político estatal, con toda la venia del ejecutivo del estado, con toda la experiencia y prestigio político -para unos malo por ser priista, para otros bueno por estar con Juan.

A ver sino merece un apercibimiento por parte de su partido, como lo está haciendo la dirigencia panista con los militantes que, simpatizan con las políticas del gobernador.

Regresando a la vaina, ya esta pues –como en el otrora ayuntamiento tuxtleco- el “uno-dos” en el poder ejecutivo ¿Quién será el tres? Desde luego que radicará en el legislativo del estado: ¿Será Sami David con el que la hoy subsecretaria ha compartido y combatido políticas en legislativos federales y vainas intrapartidistas? ¿Será Angel Córdoba, quien fuera oficial mayor en la LXI Legislatura cuando el gobernador y la subsecretaria eran diputados y los acompañó de cerca en el ayuntamiento constitucional electo?

La cuarta posición sabemos que está radicada desde hace semanas en el judicial, y se llama Sonia Siman.

Es pues que aun falta uno de los puntos cardinales; el legislativo, la LXIII Legislatura que será clave para lo que viene, que no es otra cosa que la modernización del marco jurídico de Chiapas, de acuerdo a lo real, no a obstinaciones ideológicas como sucedió en algunos casos durante el pasado sexenio, o de los intereses cupulares de la federación o “el partido”, en el régimen priista, en que acciones extrajudiciales y supraconstitucionales se permitieron en aras del corporativismo, el clientelismo y la mera corrupción, como lo vimos durante la inconformidad indígena, al grado tal que dejaron crecer una guerra de baja intensidad que nadie acepta como su engendro, pero cuyas secuelas aun presenta retortijones en zonas como Tila, Petalcingo, Bachajón, entre otros poblados choles, incluso al interior de Montes Azules.

Baste leer “Viejo Velasco”, un solo lugar sí, pero también una zona cuyas diferencias intra e ínter comunitarias son una realidad que data ya de una década. Es decir que toda una generación en ese y otros poblados han crecido con la idea de la diferencia, de concebir tanto el trabajo comunitario como la formación ideológica de otra forma; desde la cuestión educativa –que obviamente no va a reconocer educación pública- por parte de los zapatistas a cientos de niños desde antes del movimiento mismo, hoy comprende a cientos de jóvenes de quince y diez años formados en ese esquema.

Desde luego que hay los que lo minimizan, los que a todo lo que no entienden le restan importancia, pero para los que son los responsables de gobierno, para los que toman decisiones, las cosas no son tan sencillas.

No han sido tan sencillas.

Esa cuestión es latente, vigente, pensante.

Pero como tampoco pueden explicar públicamente los intríngulis de las políticas, pues los políticos y funcionarios tienen también el estigma de cargar con las culpas históricas, como es el caso de Ruiz Ferro con el caso de Acteal, como es el caso de Albores con el caso Chavajebal.

Así la vaina we.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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