*Perdedores
René Delios
En medio de los resultados preocupantes de Baja California, Oaxaca y Aguascalientes, aparecen los triunfalismos vacuos de los que ganaron la gobernatura, las diputaciones locales y las alcaldías en esas tres entidades, en las que el abstencionismo fue el rey.
Para poder apreciar la magnitud que alcanzó el abstencionismo en esas elecciones habría que compararlo con los resultados de otros procesos similares. No sería correcto, sin embargo, cotejar estos datos con los de la elección presidencial pasada, ya que de antemano se sabe que en los comicios donde se combina la elección de presidente de la República con la de diputados y senadores participa un mayor número de ciudadanos, así que nada mejor que compararlo con un proceso similar, de elección exclusiva: la homologa anterior.
Fue más o menos parecido: 57.9 en Baja California, 57,8 en Oaxaca y 60 por ciento en Aguascalientes.
Chiapas, lo sabemos, en las elecciones de 2004 –que serían las homologas a las de éste año-, nos ubicamos en 53 por ciento.
Pero ni aun con eso se preocupan en los partidos políticos, en las corrientes internas de éstos, y en el gobierno mismo y los órganos autónomos creados ex profeso para promover el voto, en el entendido ido de que “estamos” en una democracia.
En torno a la tremenda presencia abstencionista en Chiapas, aunado al discurso consabido y a la pobre perspectiva social censurada más por la prudencia de los candidatos que porque ésta desaparezca como por arte de magia, tenemos que la gente, el ciudadano común no cree ni en las plataformas partidistas, ni en las propuestas de campaña y ni en los órganos electorales, a los que los propios partidos y hasta candidatos se han encargado de evidenciar con sus declaraciones sin pruebas, pero con alta carga virulenta que denota, de facto, que no hay buena calidad política.
Pero lamentablemente esos descalificativos surten su efecto y, la poca credibilidad en el ejercicio político y desde luego, en la función de la política y ya ni se diga en sus resultados, es evidente en el abstencionismo.
No hay credibilidad política.
Muy aparte de cómo los políticos han cambiado de camiseta, se ha visto a la vez un pragmatismo arrollador. Lejos de las ideologías y de los proyectos de partido y de gobierno, se dan coaliciones inverosímiles. Las coaliciones fueron una opción diseñada en Europa para sacar del poder a lo que no sirve. No para poner en éste a los que no sirvieron en otras siglas.
Pero la misma corrientada de la política nos advierte que nada bueno puede salir de todo esto más que un alto abstencionismo, y una resultante magra en la que lo menos que se difunde es el porcentual de la lista nominal con que ganó el candidato.
Se conforman con lo legal y desechan lo legitimo.
Matraz
Hubieron de buscar a un santón de la literatura nacional para acreditar la medalla “Rosario Castellanos”. La verdad es que dado como funciona el congreso local, no es meritoria salvo por el nombre de la misma y de quien la recibe. Pero presumir que la otorga el “honorable” congreso del estado de Chiapas es otra vaina, me cae.
Ahora la pregunta es ¿Bajo qué criterios se le otorgó a Monsiváis? Ciertamente el señor es una lumbrera de la literatura y el ensayo no solo cultural, sino también político, pero de eso a que haya dedicado extensas entregas sobre Chiapas, es otra cosa: salvo el tema del zapatismo.
Digo.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
