Los enojones
René Delios
Ni al caso que los empresarios chiapanecos minimicen el impacto negativo que ante los inversionistas, especialmente extranjeros, generan acciones como la que hizo el EPR en Chiapa de Corzo.Tan solo en Oaxaca, que es una ciudad turística que al año genera más de siete mil millones de pesos, las pérdidas por la ausencia de visitantes ascendió a los cuatro mil millones de pesos en 2006, y ya no se diga éste año con el aderezo eperrista que desde su primera aparición, en julio pasado, causó polémica, en medio de la escandalera de el chino Ye Gom y su danza interminable de millones de dólares que, denotan nuevamente cuan corruptos son los panistas que, se persignan con la izquierda cuando les conviene, como vemos ahora a Calderón con los coordinadores parlamentarios del PRD en San Lázaro y Xicotencatl 9 en aras de que se apunten para la reforma Fiscal.
Pero esa es otra vaina.
La cuestión es sí, minimizar la acción de una célula minúscula del EPR en Chiapas, significa que, ya acabó con su estrategia en ésta y otras entidades en dónde se ha adjudicado atentados.
Digo, porque no tiene caso minimizar internamente lo que en el ámbito mundial viajó a velocidad luz en la Red de Redes. En cualquier página de la Internet se encuentra hasta lo dicho por los que minimizaron éste hecho, desde la iniciativa privada y oficialidad chiapaneca y lo mismo hizo el procurador de Oaxaca el martes –y en cadena nacional, primito-, dichos que no alivian nada y solo demuestran la ignorancia total que existe sobre ese y otros posibles grupos armados en el país.
Ahora son muchos los que extrañan al Cisen, el que por cierto dejó muchos cabos sueltos en Chiapas, luego que en los tiempos de Albores Guillén estuvieron bajo una lupa, todos aquellos un poco “dispares” a ese régimen y más si tenían sospechas de funcionarios con tendencias de “izquierda”; en tiempos de Labastida en gobernación, el Cisen investigó a todos los funcionarios chiapanecos, hasta a sus queridas, cabrón, a grado tal que aun anda huyendo Alfonso Utrilla, otra poderoso secretario de gobierno del comiteco.
Y es que de acuerdo con Roberto Badillo Martínez y Jorge González Betancourt, generales en situación de retiro y diputados federales del PRI y del PAN, respectivamente, en la previsión de los atentados de manufactura eperrista contra instalaciones de Pemex, no fallaron los servicios de inteligencia del Ejército Mexicano, sino los del Cisen que tergiversó sus funciones y favoreció al espionaje político.
En declaraciones por separado, Badillo Martínez, secretario de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara de Diputados, dijo que es difícil prever atentados, pero en el caso del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) “no debe estar enfocado a obtener información de servidores públicos, sea del partido que sean”.
En tanto el general González Betancourt, presidente de la Comisión de Defensa Nacional de la Cámara baja, rechazó que hayan fallado los servicios de inteligencia del Ejército Mexicano. “Nuestra búsqueda de información es efectiva. La Sección Segunda del Estado Mayor -de la Secretaría de la Defensa Nacional- opera bien, tiene la información adecuada.
Desde luego que luego del petrolazo, la Marina y el Ejército intensificaron las medidas de seguridad en las instalaciones de Petróleos Mexicanos en Mérida y Progreso, Yucatán y en Cactus, Chiapas. Lo mismo fueron haciendo en otros puntos del país aun no se hayan reportado incidentes guerrilleros y llegaron incluso a las plataformas.
Como se sabe, el gobierno federal reconoció que instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) fueron objeto de “ataques” criminales, en ductos de la paraestatal en Querétaro, concretamente en las válvulas de salida de diversas líneas del gasoducto de Coroneo, en el municipio de Corregidora, en esa entidad independentista.
Según expertos, la ubicación de los explosivos tuvo el propósito de que los incendios se prolongaran por varias horas, hasta agotar el combustible de los ductos y con ello lograr un mayor impacto.
O sea que le metieron cráneo al asunto y, luego el llegue a Sears en Oaxaca, a días de las elecciones, pues el Ejército Popular Revolucionario se acreditó la instalación de dos artefactos explosivos en esa tienda y en una sucursal Banamex, en el marco de sus “acciones de hostigamiento contra intereses económicos trasnacionales”, como dice el comunicado.
Entonces compadre, hay que meterle más bisturí al asunto de los sucesos de la cárcel de Chiapa –que comprende liberar a unos sus cuates, que es lo público-, en vez de minimizar algo sumamente grave.
Ya una vez, en 1994 se hizo lo mismo y el asunto se desdimencionó. Por eso y con mucha seriedad, hay que tratar las cosas en su exacto nivel.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
