*Rutas de cambio
René Delios
La vaina de la biodiversidad no puede disociarse de la mirada europea.
Chiapas, como Guatemala y otras naciones africanas, son del especial interés de una especie rara de inversionistas en investigaciones a largo plazo como lo es todo lo referente a la biodiversidad.
No sé si ésta sea del especial interés del gobernador, porque luego dicen de un gobernador que todo es de su especial interés, lo que sí advierto es que esa interesado en una variante: la bioenergía, pero colateralmente como vía que a mediano plazo, genere empleos, valor agregado, expansión y atraiga a más empresas luego de que se observe que Chiapas esta ubicado en un lugar privilegio en el continente.
Ese asunto seguramente va ser clave si es que el proyecto mesoamericano de economía, se llega a llevar a cabo.
A esa vaina de la biodiversidad y los bioenergéticos se integra el otro megaproyecto: comunicaciones, por lo que el gobernador Sabines fue a la ciudad de México, para decirle al Luis Téllez Kruesler, que hay que echarle los kilos a la San Cristóbal Palenque, que entona con la Palenque-Chancalá-Frontera Corosal y, pues los turistas irisan de un plumazo a las cuatro zonas arqueológicas mayas más famosas de Chiapas: Toniná, Palenque, Bonampak, Yaxilán.
Desde luego que también a Montes Azules, a las hermosas cañadas de Livinstong, al bello Osumacinta, en fin, la natura en su esplendor mayúsculo.
Sobre la Reserva de la Biosfera Montes Azules, “en el sudoriental estado mexicano de Chiapas” –dicen esas vainas turísticas, remamonas, me cae-, corren ríos de argumentos y evaluaciones opuestas.
Desgraciadamente sus problemas agrarios son tan famosos como sus bellezas y, lo sucedido en Viejo Velasco a finales del año pasado, es muestra de ello.
Es que la zona reúne una explosiva mezcla de asentamientos humanos irregulares, influencia guerrillera, tala, quema, saqueo de especies, financiamiento internacional y visiones encontradas de cómo manejar su riqueza.
Sus 331 mil 200 hectáreas representan para México la zona de mayor conflicto en materia ambiental, y en su manejo se conjugan muchos de los desafíos presentes y futuros de otras reservas en el mundo, cosa que saben las agencias de viaje que velan por la seguridad de sus clientes asiduos y pues lo comunican.
La zona y su entorno, la selva Lacandona, primo, constituyen la más importante reserva tropical húmeda no solo de México, sino de toda América del Norte y el principal abastecedor de agua dulce de México. Allí está la mayoría de árboles tropicales del país, así como 33 por ciento de los reptiles, 80 por ciento de las especies de mariposas y 32 por ciento de las aves.
Y aun con todo y que dicen que la vigilan, es saqueada por empresas extranjeras e intereses ligados a la bioprospección, según los cuales estorban los indígenas allí asentados y por eso se los expulsa, como dice Miguel Ángel García, coordinador de Maderas del Pueblo del Sureste, una asociación civil que trabaja en la zona.
Son acusaciones que “usan términos como biopiratería y bioprospección que motivan y mueven, “pero no saben de lo que hablan”, como dice Julia Caravias Lilo, aquella señora de Proárbol, que capacita a administradores de reservas naturales y dicen –“yo no lo sé de cierto, lo supongo”- que se siente la nueva dueña de la selva, la nueva Gertrudy.
Obvio es que en realidad hay mucho amarillismo en torno a la realidad sociao política de la zona. Lo conflictivo se sucita a un hecho dado muchos meses ha, luego de años de estabilidad en la región, por lo que “Viejo Velasco” no puede asociarse con el retorno de paramilitares.
Eso sería exagerar y desde luego, caer en el sensacionalismo que si bien es rentable para muchas ONG´S que viven del dinero exterior denunciando eventos menores, como los que se fueron anunciando casi a diario en el sexenio pasado a ocho columnas en un diario local y ahora, por arte de magia, la entidad es un primor.
Sabemos que de lo que hay, de lo que queda desde que en 1885 entro la primera sierra a esa zona, el 85 por ciento de la vegetación está intacta y que los procesos de reubicación -y no desalojo-, de poblaciones nativas que llegaron al lugar sin autorización son a pasos lentos pero con respeto.
Así que la selva esta lista para dejar dinero, tanto explotando racionalmente su biodiversidad como su belleza.
Para todo eso necesitamos caminos; a eso fue Sabines también a la ciudad de México, a decirle a Tellez Kruesler que se apure a conseguir la paga para la San Cristóbal-Palenque, pues la Tuxtla-Villahermosa no es la misma vaina y al final es mucha vuelta.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
