Para la abogada Arit León Rodríguez
*Denuedos
René Delios
¿Qué podemos esperar cuando no hay una cultura democrática en los partidos políticos?
Si ésta no se refleja en sus procesos internos ¿cómo se va a manifestar en el trabajo de sus militantes en puestos públicos o de elección popular?Hoy son cada vez más las expresiones externas las que se llevan consigo las mejores candidaturas, dejando de lado a la militancia y con el obvio choque de corrientes internas que no aceptan ni coaliciones y ni candidatos externos porque sencillamente los desplazan.
Y es cuando vemos las reacciones y cambios de camiseta de un partido a otro.
Ejemplos de ello en nuestro Chiapas hay muchos, pero podemos indicar dos: Pablo Salazar y Juan Sabines, ambos externos abanderados por coaliciones de izquierda, y que en su momento merecieron el rechazo de esas corrientes como fue el caso de Gilberto Gómez Maza en 2000 y Rutilio Escandón en 2006 en el PRD.
Cabe hacer mención que con una simple mirada quedaba claro que ni Gómez Maza y ni Escandón Cadenas le hubieran hecho mella al aparato priista de Sami o Josean en su momento.
La cuestión es que aun sigue anquilosada nuestra política local. Los grandes temas mexicanos parecieran no aparecer en la engañosa provincia en dónde no pasa nada y si pasa, no pasa nada.
Cuestiones muy serias como la Reforma del Estado, la cuestión fiscal, el desempleo abrazador y la inequidad, no son temas en nuestra política estatal pese a que se padecen sustancialmente.
La cuestión de género, para acabar pronto, ni aparece en el léxico político de los precandidatos cuando, es un movimiento que debería ser de su mayor atención toda vez que más de la mitad de la lista nominal de Chiapas esta comprendida por mujeres.
Pero aun esa presencia pareciera que no importan, que son voto de trámite.
México no acaba de dejar atrás el machismo. Hará falta tiempo, instrucción y esfuerzos denodados por parte de nuestras instituciones, para lograr que la sociedad deje atrás la idea de que, por lo menos en México, la mujer pertenece a la familia y ya en corto, al hombre.
Por generaciones, se ha multiplicado la idea de que la mujer es un cero a la izquierda, de que sus ideas valen menos que las de su pareja y que la familia mexicana se sustenta de forma inequívoca en el paterfamilias. Pero la realidad dice otra cosa. Miles de mujeres hoy sostienen a sus hijos sin la presencia de un hombre a su lado. Les dan carrera, los forman para la vida y generan en su entorno una productividad que muchos caballeros no serían capaces de crear.
En nuestra entidad –en dónde casi todo es de varones-, hay mujeres empresarias, ganaderas, comerciantes y políticas de destacada trayectoria. Las hay desde luego nefastas, que se cambian de camiseta al menor postor, como lo hemos visto en no pocos varones –porque hombres ya no hay-, que se olvidan que tienen hijas y que hay que fortalecer su presencia en el conglomerado social, para que sean más que cualquiera.
¿Pero porqué en las precandidaturas, en los partidos mismos no hay un enfoque de género?
Un vistazo leve al listado de aspirantes por partido basta para ubicar que las mujeres vuelven a ser las menos, y que la equidad no es precisamente un factor a destacar en éstos, aunque hay que reconocer que el PRI presenta mayor apertura en ese sentido.
Y en esto no tiene que ver el hecho de que las dirigentes estatal y nacional sean mujeres, pues la tendencia esta marcada desde hace ya varios años.
Esa tendencia llegó con Juan Sabines al poder, pues pocos como él han determinado en puestos de decisión a más mujeres que nunca, y de igual manera ponderado a los jóvenes en el ejercicio público y me cae que la han hecho muy bien.
Un paneo me sirve para destacar a mujeres en puestos claves, como Sedeso con María Cruz o el IEA con Marvín Lorena –chingonas-, de la misma manera que Alejandro Gamboa López y su engañosa juventud.
Hay más: Jaime Culebro, Jacobo Elnecabé, Yasir entre otros muchos muchachos que marcan el cambio generacional del que, el propio Sabines es parte.
La vaina es que pese a esa visibilidad, en los partidos no hay esa luz y, la sociedad se las va a cobrar, especialmente si se registrase un “voto duro” por parte de las mujeres.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
