Tubo de ensayo

*De ellos es la fiesta René Delios

Ya tiene tiempo que en México se aplican políticas encaminadas hacia los jóvenes. Sin embargo dichos programas no se han llevado a cabo con la cobertura necesaria y es la fecha que se carece de una política integral que promueva los intereses y derechos de los jóvenes mexicanos.Muchos programas de los gobiernos tienen miopía; son únicamente sexenales con una mirada a corto plazo, además de que no se cuenta con una Ley Nacional de la Juventud.
De ahí que a diez años de que la Asamblea General de la ONU declaró el 12 de agosto como Día Internacional de la Juventud, “en México no hay mucho que celebrar en un contexto de discriminación”, y falta de acceso a la educación, así como pocas opciones de mejorar la calidad de vida para los millones de personas jóvenes en el país.
¡Vamos! Aunque lo marca la constitución son muchos más que los calculados, los jóvenes que no siguen estudiando a falta del cómo y con qué y hasta en dónde hacerlo, primo.
¿Pero qué necesitamos para que los jóvenes merezcan o más bien reciban lo que tienen derecho?
De lo más difundido hoy en día son los derechos de las mujeres y desde luego, de los ciudadanos de la tercera edad, a los que se les beneficia con programas como de equidad, “Oportunidades” en el ámbito federal y “Amanecer” en el estatal.
Pero para éste importante sector como lo es la juventud y sus muy diversas y disparadas inquietudes, hay pocas opciones.
No están los escenarios, y el mundo de los adultos se impone con sus criterios abigarrados, como los presupuestos.
Ser joven es una ramificación, un sinfín.
La ausencia de las y los jóvenes en las políticas públicas y en la promoción de sus derechos sexuales y reproductivos, es otro boleto.
Ahí están los datos del incremento de embarazos no deseados, de infecciones por VIH/Sida y de abortos clandestinos.
Todo por no hablar claro a tiempo, en casa, a través de programas especiales, todo por el tabú.
Muchos son los que sostienen que el estado dejó en manos de pastores y sacerdotes esos temas, cuando al no poderlos tratar con el espectro social real que implican, son ineficientes.
Encontramos también que los espacios y opciones para el desarrollo deportivo son pocos, y que desgraciadamente asociaciones y ligas y demás tráfico de influencias contaminan el desarrollo deportivo, de la misma manera que oligarquías de la burocracia cultural, desalienta a los creadores jóvenes, irreverentes de por sí, generándose una distancia no sabemos sí saludable para el futuro de esos creadores.
No se trata de programitas aislados, sino de asuntos transversales e integrales.
La juventud no es solo deporte o escuela, es todo el universo conocido.
México esta distanciado de sus jóvenes; será porque ya la nación no es tan joven como antes, y ya corrimos la línea al estándar de los 26 años promedio.
En la formación, en el pulimento de la creatividad, los jóvenes tienen muy poco dónde reflejar su talento. Al rato esa luz se apaga como le sucede a tantos y tantas.
Lo dijo Gilbran: “todo joven es un artista; el problema estriba que lo siga siendo cuando crezca”. Sin información, sin formación, eso es poco posible.

¡Comparte la nota!