*Los maestros
René Delios
El magisterio ha sido en México un reducto de seguridad y placidez. Pero nunca desde los tiempos de Vasconcelos, ha respondido la expectativa personal, con las necesidades educativas de una nación en desarrollo y menos aún, con los imperativos de una sociedad que sólo a través de su educación puede transformarse a sí misma. La falta de formación profesional por parte de los profesores en diversos niveles, pero sobre todo en el elemental, ha hecho que la deserción en el nivel secundario comience a ser alarmante. En cuanto un estudiante puede tomar decisiones a la ligera, si su entorno familiar se lo permite, el abandono de la escuela secundaria es una de sus primeras opciones.
Los niveles socioeconómicos medio y medio bajo, suelen contar con la deserción escolar como parte de su cotidianeidad. Y si a ello se suma una precariedad en la unidad familiar, lo más factible es que los jóvenes participen antes de tiempo, en un ambiente laboral ahíto de injusticias e ilegalidad.
Gran parte de esa problemática la llevan en sus espaldas los maestros que lejos de orientar a los jóvenes, se dedican a hacer sus vidas más difíciles y complicadas. Por miles se multiplican los maestros que se dedican a endilgar epítetos ofensivos a sus alumnos, y a sembrar en ellos la desconfianza como parte de su terapia personal de insatisfactores. Una de las necesidades reales en el sistema educativo, está en la necesidad de crear conciencia entre los maestros, para lograr que sus alumnos se queden en la escuela el mayor tiempo posible.
Los cursos de actualización y profesionalización deben incluir rubros que permitan establecer contactos más personales con los alumnos, siempre en función de su crecimiento emocional.
Hasta ahora, se considera que toca a los padres de familia la responsabilidad de velar por el desarrollo emocional de los menores de edad. Las naciones desarrolladas sin embargo, han tomado de lustros atrás, esta responsabilidad en sus manos, para lograr que el sistema educativo sea un efectivo sistema de crecimiento integral para su nación.
Todo lo anterior porque el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y la Secretaría de Educación Pública informaron que 173 mil aspirantes a profesores se inscribieron en el preregistro para obtener una plaza en las escuelas del país.
Van a basar la selección en cuanto a la formación, pero no en torno a la información: en las escuelas también esta de moda expulsar a los jóvenes, por tres faltas de indisciplina, sin contemplar el tremendo problema global que le causan a México: “es acuerdo de la sociedad de padres de familia”, argumentan, cuando son medidas impositivas que no resuelven de fondo el problema, y se reitera, en nada apoyan a México.
El magisterio sigue siendo malo y, los métodos de selección, también.
Matraz
Jóvenes de la Mactumatzá salieron a las calles “en pie de lucha”, para solicitar nuevamente que se abra el internado en ese centro de educación para maestros.
Ciertamente Mactumatzá ya no esta en el medio rural pues fue adsorbida por la mancha urbana, y en su caso procedería reubicarla, y no cerrarla como ha sido la estrategia desde que Miguel De la Madrid dio la instrucción de darle “cuello” a las normales rurales.
¿Cómo callar a los estudiantes normalistas?
No ha resultado nunca el método de silenciar a los estudiantes, y ejemplos mayúsculos lo tenemos en México, con Tlatelolco.
Son muchas las normales en México, una en cada entidad de la república, y son famosas por su formación ideológica, que es lo que le cala no solo al gobierno federal y de los estados, sino también al SNTE que, pretende aun maestros dóciles para seguir engordando el caldo de Elba Esther.
