*Apuntes sobre impunidad
René Delios
Miguel Angel Culebro Acevedo en su entrega de De Facto de ayer, hizo una denuncia del cómo las mujeres policías son acosadas por sus superiores en la capital del estado, cosa que desde luego sucede en todas las corporaciones de los municipios de Chiapas, me cae, en los que se acosa a las uniformadas, y si éstas no “aflojan” y todavía denuncian, pues le hacen un consejo según ellos de “honor y justicia” y las expulsan sin derechos, denostadas, de esas corporaciones, tan solo por no caer por las malas, en las vilezas de unos culeros.
Si así actúan con las de a dentro, que no le harán a las de afuera, esto es a las que caen por desgracia, en sus manos. A lo mejor por eso el gobierno del estado instauró una ley que dicta y ordena que no se detenga a mujeres en ilícito –bolitas y manejando- que estén solas, hasta que llegue un familiar.
Ya hemos reseñado aquí en varias los abusos de los agentes de transito, y el cómo se sirven desde algunas patrullas de la municipal “gondoleando” a los chavos, y peinándoles celulares y alhajitas nimias que en volumen representan una lana, y ahora esa situación de acoso primero y luego extorción emocional y psicológica para con una mujer que, seguramente, el ser policía por varios años constituye su único ingreso, el cual perderá con ese consejo de marras que, muy seguramente la denunciará por innumerables cosas impronunciables.
El caso de la señora Jazmín de los Santos Arellano mujer policía con años en la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, que ha sido presa de acoso sexual, y ya colmada presentó su denuncia formal ante el Ministerio Público, como consta en la averiguación previa 000597/UEDSYVF3/2008, en contra de Jorge Antonio López Ramos, su superior que, ya descaradamente le agarró las nalgas luego de meses de acoso, no es el primero.
Ahí lo ven si permiten esa infamia. Digo, porque la permitían en la secretaría de la otrora Planeación y el cabrón abusivo fue cesado fulminantemente por instrucciones del gobernador.
Ahora mira el cielo todos los días, desde bardeados patios custodiados.
Matraz
Desde que Manuel Scorza denunció en “La Tumba del Relámpago” los abusos que se cometían en contra de obreros y campesinos por parte de la empresa hidroeléctrica “Cerro de Pasto”, mal pagados y trabajando en condiciones inhumanas, mientras que por otro lado el gobierno les permitía inundar las tierras cultivables de Apurimac, para incrementar los megawatts, hasta que se dio una rebelión aplastada con las fuerzas oficiales y guardias blancas de los extranjeros, en esa nación se conoce la impunidad con que el gobierno actúa en contra de la inconformidad social de su pueblo.
Otra vez –la enésima- pasó lo mismo con el caso tremendo de la matanza de Bagua, el pasado 5 de éste mes, porque los indígenas de la zona se oponen a la privatización de sus recursos naturales. Y es que en Perú está prohibida una huelga, defender tus derechos, protestar y decir no a los abusos y todos deben permanecer callados ante las determinaciones del supremo gobierno o, de lo contrario, llega la muerte.
Esa es herencia de Fujimori, adoptada -¡Oh, ironía!- por Alán García.
En Bagua las comunidades indígenas defienden sus tierras y eso les ha costado muerte. No aceptan las reformas del congreso peruano porque no son parte de su idiosincrasia; han sido libres desde los tiempos mismos de Atahuallpa, y así seguirán mientras el gobierno de ese país –como otra vez en México- se obstina en entregar la riqueza nacional al extranjero, a través de un TLC pero de allá, que cómo el de acá, solo privilegia con lo mejor al exterior, mientras que excluyen a los dueños del recurso, que desde luego pelean en total desventaja lo suyo, y por ello demandan la ayuda solidaria de los pensadores y analistas del mundo.
Se apunta para que se entienda, se escribe para que se extienda.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
