Tubo de ensayo

*Lucimiento

René Delios

No hay historia reciente que reseñe que en el Congreso del Estado ha habido antes una Presidenta de la Mesa Directiva, como lo es ahora Ana Elisa López Coello, panista que ha destacado por su sensatez a la hora de emitir sus juicios, aunque no deja de estar atrapada en las redes monásticas del blanquiazul.Por eso eludió afrontar el tema del aborto cuando se le cuestionó sobre su destino jurídico en la entidad, pues está sencillamente vetado para ésta y todos los panistas como manda mayor. Sin embargo, hay un planteamiento cierto que los legisladores del azul y demás siglas políticas no pueden desdeñar, como lo es el hecho de que ese método cabrón se practica a diario –por necesidad unas y negocio otros-, por toda la entidad, aun las negaciones con golpes de pecho que se quieran dar unos y otras que, a falta de prevención, no tienen otra que dicho procedimiento para terminar abruptamente una gestación.
Ya se han dado con todo analistas y religiosos sobre el particular, y los avances aparentemente han sido nulos. No es así: el reconocimiento legal de los derechos de la mujer a su cuerpo por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, es largo paso al frente, como lo era la ley específica para abortar que alguna vez existió en Chiapas y que en petit comite le dieron aire.
Fue una negociación sutil, si se quiere, pues en realidad no cambia nada: el aborto es una práctica, y más en la zona fronteriza en dónde la prostitución incluso infantil, es altísima.
¿Para qué aparentar?
Pero decía que la señora Ana Elisa “sabe decir”: ese criterio o prudencia le ayuda a no hablar de más como suele suceder en ese recinto, dónde los lucimientos desbordados no empatan con el cacumen de los protagónicos.
Así, tenemos que son varios los que se fueron de la LXIII local en busca de la LXI Federal; de todos ellos y ellas ninguno ha destacado por su léxico político, aunque sí por sus relaciones cupulares, que vinieron a sustituir a la calidad de la política –como Ana Elisa que debió ser candidata a diputada federal- y por eso observamos unas vetustas cuando no grises campañas políticas en las que, los candidatos, se han dedicado a emitir frases hechas –insisto- utilizadas ya en otros tiempos por el priismo jurásico.
¿Tiene poco Ana Elisa en éstos menesteres de la política? No lo creo; es de las pocas panistas que ha destacado en medio del machismo acaudalado que prevalece en ese partido, y en el que las cofradías políticas se imponen a todo vapor, como sucedió con la propuesta de Gloria Luna Ruiz, que no habla, tampoco, nada relacionado a los derechos de la mujer pues, la cuestión de género es cosa sepultada en la practica política interna, en el panismo cupular, y menos que se impulse a través de sus mujeres, la posibilidad de una propuesta pro aborto.
Nuncamente, we.
Tan distantes de ese derecho social y en practica en las mujeres, cómo es que los panistas buscan el voto de éstas, pues sepa usted que representan el 51 por ciento del padrón electoral estatal, y apenas tienen presencia en la cuota de género que se les hizo valer a los partidos locales.
Lo cierto es que los panistas pueden permanecer tranquilos, pues no hay nivel tampoco en sus adversarios como para que se cuestione esa actitud tan lerda, en temas sociales, frente a una realidad local como lo es aborto, que amerita ya una atención inmediata, más allá de las moralinas.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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