Tubo de Ensayo

Trazo de muerte

René Delios

No le extrañe a nadie que el “Burla” haya muerto a consecuencia de la política excluyente del alcalde coleto, Mariano Díaz Ochoa, que apoyado por la mayoría del cabildo, aplican una política de represión al pensamiento libertario, so pretexto de guardar la ley y el orden, en esa ciudad donde el racismo, la xenofobia tuvieron su máxima expresión con aquel grupo saturado de “los auténticos coletos”.El “Burla” trazaba su spray en el muro mortal del hotel Maya Quetzal de la cuatricentenaria ciudad de San Cristóbal de Las Casas, cuando dos impactos ultimaron su existencia.
¿Porqué?
Fue el pasado miércoles 27 de mayo cuando Víctor Martín Penagos Estrada “El Burla”, de 16 años de edad, fue asesinado por Nicolás Gómez Sántiz, velador del hotel citado, nada más porque graffiteaba un muro.
Los testigos señalaron que el asesinato “es consecuencia del ambiente de criminalización y estigmatización hacia los jóvenes, que ha sido generado desde el ayuntamiento de San Cristóbal de Las Casas”
Y es que la minuta del Cabildo que justifica sancionar el grafittidel indica que “…últimamente se han incrementado de manera irracional las pintas (llamadas erróneamente graffiti) en diversos inmuebles tanto públicos, como particulares; por lo que, somete a consideración del H. Cabildo, la siguiente propuesta: implementar una sanción pecuniaria a quienes se les sorprenda realizando pintas en inmuebles tanto públicos, como particulares, siendo ésta por la cantidad de $20,000.00 (VEINTE MIL PESOS 00/100 M. N.), otorgando una gratificación de $5,000.00 (CINCO MIL PESOS 00/100 M. N.), a la persona que denuncie y/o detenga con hechos verídicos al responsable de estos hechos. Por otro lado, a través de la Dirección de Servicios Públicos Municipales, notificar a los establecimientos que expenden pinturas, que se abstengan de vender pinturas en spray a menores de edad; así también, solicitarles que cuenten con un registro de personas a quienes se les vende este producto, sugiriéndoles que le requieran al cliente copia de credencial de elector”.
Ya debe estar feliz Mariano.
La ordenanza contempla la detención de las y los jóvenes que sean sorprendidos pintando graffiti por parte de elementos de Dirección de Policía, Tránsito y Protección Civil, y el fichaje de su nombre, domicilio y fotografía en una base de datos policiaca, además de la aplicación de sanciones de veinte mil pesos como medida “ejemplar”.
Una veintena de muchachos ya han experimentado la medida radical, sin que se haya hecho un análisis social sobre el particular.
La insensibilidad del alcalde no tiene límites, pero tampoco la del Cabildo de marras.
Por ese motivo ayer a convocatoria de Iniciativas para la Identidad y la Inclusión AC y Melel Xojobal AC, junto con el PNUD-México, el Colectivo de Fotógrafos Independientes, el Proyecto Videoastas Indígenas de la Frontera Sur (CIESAS Sureste, CESMECA-UNICACH), y el Cuerpo Académico de la Licenciatura en Gestión y Autodesarrollo Indígena de la UNACH, llevaron a cabo el “Foro Graffiti, Juventudes y Resignificación de los Espacios Públicos”.
El objetivo fue el de “discutir formas creativas pero sobretodo respetuosas de los derechos de los y las jóvenes, para enfrentar el desacuerdo social”.
Entiendo que la ignorancia en torno al tema por parte del alcalde Díaz Ochoa, y los que lo siguen en torno al graffiti, les hace creer que la pinta en bardas es un asunto nuevo. La verdad es que en los años setenta, en el Bronx, New York, surge la pinta como manera de rebelarse ante el sistema norteamericano, que en ese momento disputaba la guerra de Vietnam. Desde luego que allá también fue delito pintar las paredes, y era una manera de burlarse de la autoridad.
Pero ya no lo es: el análisis social del asunto hizo comprender a la autoridad que se trataba de una expresión de la comuna, y que ésta se debía respetar. Algunas de éstas pintas son solo “críos”, sello distintivo de un graffitero que, la autoridad de San Cristóbal llama “sin sentido”, cuando es la autoría misma de el inconforme.
Es claro que la muerte de el “Burla” va a motivar más la expresión graffitera, y más ante autoridades tanto “mochas” como ignaras, que no entienden que se parte de lo que hay, y esa expresión ya esta más que fincada, sustentada con el asesinato de ese pobre muchacho.
En Tuxtla, el ayuntamiento capitalino hizo lo mismo. Si mal no recuerdo la iniciativa no fue del alcalde Sabines de entonces, sino de Chacha Pariente, la hoy secretaría de economía; sin embargo la medida sancionadora, buscó alternativas y se consiguieron una serie de muros por toda la ciudad, en dónde éstos jóvenes pudieran expresar su sentir y su arte, esto es que el planteamiento en Tuxtla fue distinto.
No así en San Cristóbal en dónde la intolerancia y la obstinación, están causando estragos en la armonía social, so pena de la prepotencia.

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Larráinzar; cumplimiento y paz!

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