*Mesa de debates
René Delios
Resulta que el tercer invitado, que no estaba en el guión, es decir Jesús Ortega del PRD, ahora quiere imponer las condiciones para el debate entre los tres grandes, pero también invita a sus cuates, es decir a la chiquillada, porque ya se siente más cerca de ellos que del PRI y el PAN, por aquello de la baja votación que se augura para el sol azteca, debido a la contracampaña que realiza Andrés Manuel López Obrador, con la anuencia del dirigente amarillo, que por alguna causa no lo minimiza.
Ante este panorama, la que lanzó el reto, es decir Beatriz Paredes, espera a que se definan las reglas del debate, en el que no intervendrá el IFE “pues no le toca”, para saber qué hacer, pues el directamente afectado, es decir Germán Martínez del PAN, no quiere una tripleta sino un juego de dos, nada más, para que no le echen montón, luego de que a su estilo, instrumenta una “guerra sucia” por la Internet, que no habla muy bien de la política mexicana.
Dice que está listo para debatir, solito, con Beatriz y luego, también mano a mano con Jesús, pero nada de los tres juntos, pues eso ya es multitud.
Beatriz Paredes por su parte señala que está lista, y de a como quieran acomodarse, pero que le avisen a la brevedad, pues el tiempo sigue su curso y ya falta un mes para las elecciones del 5 de julio, y apenas están en el debate de cómo se debe debatir.
Lo malo es que tanto panistas como perredistas quieren imponer su criterio y así no hay debate, no puede haberlo.
Germán Martínez sigue la misma vaina que Fox “Hoy, hoy, hoy”, a su manera y pues se tienen que amoldar a la nueva circunstancia.
El debate a que se refieren, debe contar con un formato, y desde luego, temas que refieran a la elección. Si ese debate se va a dar para destazarse, eso no es lo que quiere ori la nación, al menos la pensante.
Hay temas concretos como el voto nulo a que convocan varias organizaciones y que ha tenido tal aceptación, que el IFE sí llamó a las organizaciones a debatir por todo el país, a fin de establecer el porqué piden que el votante anule su boleta.
El voto nulo es contable, el abstencionismo no, es estadísitico. Sin embargo ambos reflejan lo mismo: un rechazo a las propuestas partidistas.
Las dirigencias nacionales de los “tres grandes”, están obligadas desde tiempo ha, a analizar el porqué del abstencionismo, el porqué la gente no vota, y no participa a través de los partidos, en la política nacional.
El IFE, que ha hecho mutis sobre el tema, también debería analizar el punto, pues finalmente las prerrogativas que otorga, son para el fortalecimiento político de las instituciones partidistas, y ese fortalecimiento se da solo a través de la participación activa de la militancia.
Entonces, si la gente no participa en el seno partidista y ni vota ¿qué caso tiene seguir invirtiendo en los partidos políticos?
Sí, ya sabemos que nuestro gobierno emana de un régimen de partidos, a través de una elección popular, pero si cada vez el abstencionismo es más alto –en 1988 había 41 millones de electores, hoy hay 56 millones, y resulta que no votan más de 23 millones de ciudadanos.
¿Es eso bueno para la democracia mexicana?
Desde luego que no. Por eso un tema de alto interés para los partidos, para la democracia, es el porqué de ese abstencionismo.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
