*Otra vez de nuevo
René Delios
Carlos Salinas aceptó cambios importantes en el 130 constitucional, como respuesta a que en 1993, los panistas apoyaron las reforma Agraria, que liberó al ejido de la tutela del estado y pasó a ser de dominio particular, es decir de los beneficiados que, con ello lo podían enajenar –cosa que no ha sucedido como lo vaticinaban los fatalistas-, y en su momento –como eso de que los dineros extranjeros iban a llegar a mares a comprar Pemex- se derrochó tinta y lengua en todos los medios impresos y electrónicos.
Ahora pasa lo mismo con eso de que Acción Nacional prepara una iniciativa de ley mediante la cual permitiría a los sacerdotes, líderes religiosos de cualquier credo, y a jerarcas de todas las iglesias, participar en los procesos electorales, ya no como ciudadanos, sino como candidatos.
¡Ooooooooorale!
Preparen tinta y papel que viene otro tema polémico como distracción o cortina de humo, para seguir ocultando el cómo se va acendrando la pobreza en millones de mexicanos, excluidos de las noticias diarios, de las crónicas fantásticas, de los viajes presidenciales y cía.
El laicismo que costó tanto a México, por el que se recuperó el equilibrio del Estado de Derecho y, mediante el cual nuestro país ha alcanzado un respeto internacional al alejarse de los comodatos polivalentes de los países en desarrollo, está en vías de extinción.
Les decía que Carlos Salinas atrajo la atención del mundo cuando respetó el derecho de los clérigos a emitir su voto, pero solo en calidad de ciudadanos.
Hasta ahí.
Saldó una deuda o factura política anterior, pues así se estila en las cámaras: sedes y ganas luego, o viceversa. Esto es que no fue consecuencia de una posible formación católica personal, pues finalmente la moción modernizaba una ausencia importante en la justicia electoral, que había sido vedada a los jerarcas de las iglesias, antes de las reformas al 130 constitucional.
Eso fue un escándalo en su momento; no pasa nada ahora: el clero no decide nada ni en los partidos y ni en las cámaras, mucho menos con su voto.
Los púlpitos callaron.
Acción Nacional, bueno, digamos que el ala ultraconservadora que busca ascender a categoría de candidatos a los líderes religiosos no tiene nada que ver con aquella medida modernizadora; es consecuencia de la moralina que padece y que incluso podría asfixiar al panismo mismo como partido.
La verdad no creo que progrese esa vaina, pero ni negar que más que nunca hay fundamentalismo radical en el clero y hasta eso, inteligente, pues ofrece apertura a otros credos para llamar la atención y hacer causa común, y hasta –porqué no- afiliarlos algún día a competir por el PAN, y entonces tendríamos muchos representantes populares de las iglesias en el legislativo de la Unión, y rezos y alabanzas empezarían a ser cosa común en San Lázaro y Xicotencatl nueve.
¿Qué tal eso?
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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
P.D. No va a pasar nada.
