*Las cuentas
René Delios
¿Qué no nos salió cara la paranoia?
Desde luego: desde el exceso en la explotación política de la pandemia desde la OMS y hasta los gobiernos que discriminaron a los mexicanos, hasta el costo económico que hoy es lo de menos, pero en los subsecuentes meses será posible medir el costo social del fenómeno, cuando nos pongamos a contar los efectos de éste asunto en el turismo, en la exportación de alimentos y granos mexicanos y desde luego, en el desempleo que todo ello genere.Es decir -y he insistido rato ha- ¿Es positivo el morboso manejo informativo que se da a la posible epidemia de influenza humana?
Digo, porque en México y en todo el mundo hay más pandemia de hambre que esta nimia, primo. Lo que leo me dice que esta caro: la imagen de México quedó devastada y un buen de mexicanos en el extranjero son traídos en un acto de discriminación pocas veces vista. La aeronave que trajo a los connacionales de regreso, venía casi revestida de tela quirúrgica, pues todos los tripulantes culeros traían uniformes estériles y máscaras que les impedían contacto con los turistas mexicanos. Cuba, Perú y Argentina le dieron la espalda a México con posturas de vergüenza en el sueño bolivariano. Incluso los clubes de futbol, comienzan a cuestionar la presencia de México en sus ligas internacionales.
Y quien primero discriminó a los ciudadanos mexicanos, fue el Gobierno federal, decretando un estado de queda obligatorio para comercios y escuelas. Hoy se cuestiona qué tan benéfica fue la medida, pues el propio Presidente ha tenido que salir en su defensa señalando que gracias a esas acciones el mundo se salvó de una pandemia, mientras todo tipo de comercios se preguntan cómo harán para reponerse de las millonarias pérdidas que sufrieron sobre todo en el Distrito Federal.
Los programas estadunidenses ya se burlan de la pandemia emocional de la influenza humana, y aún los escépticos se sienten dolidos por la falta de tacto de las naciones en momentos crudos en los que una ciudad inmensa se paralizó.
Y para colmo el comercio ha sido tentado con créditos de la banca social que aún siendo cómodos, no dejan de ser créditos y en medio de todo eso, la imagen de la nación más hospitalaria del mundo ha sido reedificada como la de un país enfermo y sin capacidad mínima para hacer frente a una enfermedad que deriva de la falta de higiene, primo.
Esto salió muy caro, pero como cortina de humo, le sirve a los políticos, para encubrir sus deficiencias, la nulidad de sus programas, lo vimos en la pobre respuesta para dotar de cubre bocas a la población, para concientizar a través de los medios electrónicos a la ciudadanía que, aun no observa que el asunto va en incremento, y que el contagio de humano a humano puede complicarse en zonas frías.
¿Creen que si esto fuera una verdadera pandemia y el gobierno federal así lo viera, éste tendría capacidad de respuesta con camas suficientes, medicinas y personal?
Desde luego que no.
¿Qué dice de esto el secretario de salud del estado?
Nada: tenemos la costumbre de la institucionalidad a ultranza, como para decirle al Córdoba Villalobos: “¡Exageras we!”, “¡Te pasas, primo!”.
Ni modos, ahí están los costos que nos dejan muy mal saldo.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
