*¿Manos al fuego?
René Delios
Y es que dicen que si no hablas de las campañas grises o del muerto por influenza en Ocosingo, apareces descontextualizado de la realidad del estado.Y desde luego, las campañas político proselitistas son anodinas y vetustas, no por el asunto de la no concentración de masas, sino por la selección de la mayoría de los candidatos, que por un lado -y en diverso momento-, o han demostrado su pobre conocimiento de la realidad chiapaneca, o sus altos niveles de autocensura, y por otro, su pobre léxico y semántica.
¿Qué se puede hablar de lo que dicen?
¿O me van a polemizar que van a ser dignos y combativos representantes por Chiapas y los chiapanecos?
¡Noooooooooooooooooooooo me sorprendan!
¿Tan distanciado estoy de la realidad chiapaneca?
He visto a tantos y a pocas –porque las candidaturas de género son una mentira en la entidad- que prometían, y de pronto, al ostracismo, al servilismo, al retorno de aquel institucionalismo a ultranza que fue uno de los sinónimos políticos del presidencialismo mexicano.
La realidad chiapaneca no es distinta a la oaxqueña, como la michoacana no es distinta a la guerrerense. Estamos hablando del mismo país, cuyos rezagos desiguales pero constantes dentro de su mismo territorio, no deberían ser y denotan, el cómo los supra gobiernos han realizado mal sus proyectos de desarrollo, muchas veces a conveniencia de sus bolsillos.
No tiene mucho, con Salinas, las prometedoras paraestatales mexicanas se malbarataron a particulares, como Telmex, y apareció Carlos Slim que, si supo –¿cómo?- hacer rendir a esa empresa telefónica hasta más allá de nuestras fronteras y llegar a Forbes, y contrariamente la industria azucarera que fue vendida a un grupo de políticos, esta en franca quiebra más por los celos entre ellos que por no haber opciones de rentabilidad: “zapatero a tus zapatos”, decían los viejitos, en la misma frecuencia de aquella “Teoría de Peter”.
¿Qué hacen los políticos de empresarios y viceversa?
Otro: “El que mucho abarca poco aprieta”.
En torno a ese deceso por influenza humana en Ocosingo, temible anuncio más que la lamentable muerte, pues de acuerdo a las primeras versiones se trata de una persona con recursos para viajar y, a lo mejor, fue a la ciudad de México.
Sí así fue ¿Quiénes fueron a los mismos lugares con él? ¿Estuvo en uno de esos cursos diseñados ex profeso en el que se concentran personas de varias entidades del país?
¿Qué no la orden presidencial y del gobernador fue cancelar todo tipo de reunión institucional de carácter estatal, regional o nacional?
La determinación de atender por igual a familiares y personal médico que se hizo cargo de él, así como guardar el hermetismo sobre de quienes se trata para evitar las discriminaciones vistas en otros puntos del mundo, demuestran lo dicho en éste bodrio días ha: ¿Para qué ocultar un deceso?
Cuando se diera se dice y ya. Tenemos influenza en Chiapas: ¿Dónde aquellos que se desgarraban las vestiduras porque se ocultaban las cosas?
No se tenían datos oficiales, ahora sí. A darles la atención ¡pero por favor! Sin paranoia.
Se nos van a morir éste año más infantes por desnutrición en el país que de esa cepa que para nada es apocalíptica, y a nadie parece dolerle en la moral social, política o pública, esa realidad.
No se pasen.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
