*Cortinas de humo
René Delios
Muy aparte de la sicosis generada por la emergencia sanitaria, hay que valorar las lecturas que ésta contiene, y los efectos colaterales que provoca.Para muchos, no era necesario que el presidente Calderón apareciera en cadena nacional, por las secuelas que ello podría provocar –y así sucede-, pero se prefirió nuevamente, explotar la situación para que ganara imagen, ahora que la misma ha descendido mucho por el poco éxito de su política económica y la generación de empleos.
Sin menoscabo de la emergencia, se reitera, la cabeza del sector salud bien podría dar todas las conferencias en referencia, pero los presidentes requieren popularidad y leí el medio día de ayer, en el portal de El Universal, que hasta el Obama pedía que no se politizara ni especulara con la influenza.
Pues como lo hizo Calderón, al hablar de ella, Obama la politiza y las consecuencias es que la vaina, ya se manifiesta en las bolsas de valores de allá y acá.
Muy aparte de ello, la influenza esa no va a acabar con México: en el caso de una “pandemia”, moriríamos 200 mil y somos ciento cinco millones de mexicanos. Y eso en el caso de que se dé la dichosa “pandemia” que no llega ni a “epídemía”: a la hora de escribir éste bodrio, se dice que han muerto 115 personas, y a lo mejor la cifra aumenta y en toda la “jornada” de control de esta cosa mutante, pues mueren ochocientos más. Lo extraño es que San Luis Potosí, Hidalgo y otros dos estados reportan defunciones o internados de influenza porcina, los demás no.
No hay influenza en Veracruz, no hay en Tabasco, no hay en Oaxaca y no hay en Chiapas y, mientras, por las calles de las ciudades de éstas entidades, caminan versiones de muertes por esta enfermedad, en una especulación peor que decir la verdad, me cae.
¿Saben que se dice? Que el gobierno por algo, oculta la verdad
¿Qué necesidad?
La cosa es que el gobierno federal a través de su presidente, ya empezó a explotar la urgencia sanitaria, y eso no se vale. Es un abuso que no se le puede perdonar, además de que él sí, genera sicosis pues su voz aumenta la dimensión del asunto.
La otra es que con la suspensión de clases los gobiernos federal y estatal, se lavan las manos pues hicieron lo necesario para evitar contagios; sabemos que nuestros hijos agradecerán no ir a la escuela, pero ello no significa que dejen de ir a jugar futbol, o al cine o a otros lugares que al menos en Chiapas, están en plenas funciones.
La medida en la entidad no tiene porque aún, ser radical. No tiene que serlo en las ciudades medias del estado, aun se reporten dos tres casos –que debe haberlos, coño-, y otras especulaciones no comprobadas, que se reitera, no le hacen nada bien a una entidad en dónde las cosas no se pueden ocultar, dado el bajo desarrollo humano en decenas de municipios que son un ambiente más que propicio para la expansión de una gripe.
La cosa es que no politicen el asunto. No se vale.
Dejen libre de códigos y condiciones políticas al sector salud. Que trabaje sin los políticos encima, aplicando sus métodos de prevención y atención en su caso, muy lejos de mezquinos intereses políticos.
Vale.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
