Tubo de ensayo

*Apunte para Agustín

René Delios

Tenaz como él solo, Agustín López Cuevas no se quedó en la epidermis sino que se fue introduciendo en el mundo de la Alma Mater chiapaneca, desde que entró a trabajar en ella, lustros ha, como administrativo, y dándole –como todo en la vida- se logró titular y desde esa perspectiva, ejercer la pasión de escribir: poesía, narrativa, crónica, periodismo.Testimonio de ello existe en La Ceiba, suplemento cultural de aquel diario El Observador del que fue fundador, y que fue parte aguas del periodismo chiapaneco, en los tiempos negros y de guardias blancas del general Absalón Castellanos Domínguez, y cuyo periodo extrañamente omiten en los libros de periodismo escritos hasta la fecha, pues fue el medio que le dio cabida a expresiones canceladas en esos tiempos, como la Cioac, Ocez-Cnpa, Casa del Pueblo, PSUM, Sección VII, la social democracia del Soconusco, en fin, otrora de batalla y cuyas dirigencias hoy están arrodilladas; en esas páginas está la firma de López Cuevas, quien expone ahí su pensamiento y conocimiento en torno a la cultura y las artes, y desde luego, al asunto sociopolítico de ese momento.
Ha sido mucho el trabajo que López Cuevas ha realizado en la Unach; desde luego que en esto hay quienes señalan que no es para tanto, pues tendemos a minimizar los merecimientos de otros, salvo los nuestros, pero quien conoce a Agustín celebra la determinación de homenajearlo, y que mejor que me enterara por la vía de Mario Nandayapa, poeta cuasi estridentista cuya voz vibra y hebra en cada una de sus líneas-frase.
Compartimos esa fibra.

Matraz

No les falta razón a los abstencionistas.
Porque mire usted: hay cada inútil que llega al legislativo de la Unión, como Diputado o como Senador, que uno se pregunta en manos de quienes dejamos las grandes decisiones de la nación. Así, aparecen personajes de un solo periodo, y después se esfuman, porque no supieron o no tuvieron la capacidad de brillar.
Así veremos un buen de gente sin conocimiento, sin discurso, sin nivel que van vía PRI, PRD, PAN con la representación de Chiapas, me cae.
¡Qué vergüenza!
Los hay –y asómese un día de éstos en la sesión local del congreso chiapaneco-, quienes no saben ni hablar; hilar una frase con otra o de plano, callan hasta la ignominia, pese a que tenemos acontecimientos del estado o de México, que necesariamente hay que ventilar.
Pero no, son cautelosos para no herir susceptibilidades en sus partidos o –equívocamente- en el gobierno del estado, cuando se ha dado una enorme apertura a grado tal que se quitaron todos los candados legales que pudieran, en su momento, intimidar la libre manifestación de las ideas, y desde luego, de expresión, en medios electrónicos e impresos.
Salvo el respeto al derecho de terceros, no hay más censura que la propia, y eso se denota en el legislativo que, no emite juicio alguno de nada y sobre nada de los grandes temas chiapanecos, y mira que hay un buen, y sin necesidad de anzuelo, puede pescar varios en el lago de los rezagos sociales del estado.
Pero les digo: hasta la ignominia.
¿Qué se puede esperar de los que, de la primera sur frente al atrio de la catedral tuxtleca, quieren brincar hasta San Lázaro, en la capital del país?
Absolutamente nada.

Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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