TUBO DE ENSAYO

*Reapunte de los daños

René Delios

En los distintos partidos políticos, después de dar a conocer los nombres de quienes fueron elegidos candidatos para las próximas elecciones, lo que en algún momento fue inquietud y ansiedad en la militancia, hoy es desilusión y enojo en contra de quienes decidieron. Para la población no existe el menor interés por saber el o los nombres de los principales enlistados, pues es sabido que son parte de las mismas cofradías, comprometidas con éstas y no con la sociedad.
Y por supuesto que esas inquietudes y sobrado interés, mostrado principalmente por los sectores juveniles de cada partido, fueron bien manejados por sus cúpulas, lo cual, ahora pretenden extenderlo hacia la población, queriendo hacer a ésta participe de esa supuesta efervescencia política nacional en los tiempos de campaña, para tratar de simular la apatía que desde este momento se vislumbra en la ciudadanía electoral, que cada tres años observa cómo los trapecistas de la política, saltan de un lado a otro para seguir manteniendo sus canonjías y fueros constitucionales.
Y lo del descarado y cínico palomeo de las listas se ratifica: no es mentira; ahí están los listados con los nombres de candidatos para gobernadores, presidentes municipales, regidores, diputados federales, diputados locales o jefes delegacionales, por cada entidad o la capital del país ¿elegidos? sin importar que muchos de esos personajes han sido señalados en varias ocasiones por el pueblo por su pésimo desenvolvimiento político y administrativo.
Y hay otros que debido a su poder económico y actitudes represivas y antidemocráticas, también representarán a sus partidos en la contienda electoral venidera, buscando ganar por cualquier medio.
Todos ellos se ríen a carcajadas del llamado “blindaje electoral”.
Esta reprobable conducción de las instituciones políticas, cuando no hay coherencia entre la política que se dice y la política que se hace, se sigue dando sistemáticamente a su interior y exterior: nada ha cambiado, y no hay quien diga zafo. Por tanto, el discurso de las dirigencias de los partidos, en cuanto a que darían oportunidad a miembros de sus nuevos cuadros femeninos y jóvenes para que fueran candidatos, fue puro verbo; estos siguen marginados, aún aquellos que tienen muchos años militando.
Y es así, que el descontento de quienes no fueron elegidos y bien recomendados no se hará esperar, principalmente, de aquellos que han trabajado desde antes de las precandidaturas, por lo que habrá divisionismo partidista y rencor en contra de quienes les prometieron impulsarlos a la cima del poder.
Y por supuesto, los padrinos políticos existentes en cada partido, ya se han justificado: hablan de la democracia desde la poltrona de la imposición, desde el podíum de la corrupción política.
¿Van a conseguir votos con las promesas de siempre?
¿Será que el cambio generacional se manifestará? Porque más que la verdad a la juventud no le permitieron el acceso a los puestos de representación y decisión, así como les bloquearon todo intento de transformar sus partidos y por ende la forma de hacer política, por lo que seguirá dando como resultados la deserción y la promoción al abstencionismo electoral.
Y tantos millones que se están gastando en busca del voto, pues no hay otro sentido en la contienda que el sufragio, que es lo que sustenta a la democracia a través de la participación ciudadana.
¿Entonces de qué estamos hablando si desde los partidos la están socavando?
Lo malo es que so pretexto de la democracia partidista, éstos no pueden ser fiscalizados y sería bueno idear un mecanismo ciudadano que vigile su transparencia, me cae.
El palomeo de listas a puestos de elección popular, realizado en actos simuladores de democracia como son las ¿votaciones internas? en reunión de los consejos políticos de los partidos, es tan sólo un sinónimo de autopostulación, que ha sido un signo característico del autoritarismo existente en las cúpulas de los viejos partidos, para colmo también adoptado por los de reciente creación, muchos de ellos convertidos en verdaderas agencias de colocaciones.
Da vergüenza la democracia mexicana, me cae.
Esa actitud dominante y excluyente de los partidos, no permite ni una coyuntura para ser modificados en sus propias estructuras, en su vida interna, en su accionar público.
Y podremos seguir escribiendo, denunciando, y ellos seguirán en su macho, imponiendo candidatos, a veces verdaderos ignaros de la situación o en su defecto, miopes a modo ante los reclamos ciudadanos.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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