TUBO DE ENSAYO

René Delios

*Norma 046

Son pocas las entidades de la República que presentan restricciones legales para el aborto en caso de violación: Puebla, Chihuahua –PRI-, Nuevo León, Baja California, y Morelos –PAN-, tienen legislaciones que protegen la vida desde la concepción, y eso hace difícil que las abortantes por violación, sean atendidas en su petición. Por otro lado, la norma 046 que fue aprobada el año pasado, y entrada en vigor en éste ayer, con su publicación en el periódico oficial de la federación, tiene también la flexibilidad –que me parece justa- de que el o la médico de turno y enfermeras en hospital público o privado que no deseen participar en un legrado, no pueden ser obligados. Esto es, si éste tiene su religión o convicción inclinada hacia la vida ¿Porqué obligarlo -por un salario- a detenerla?
Desde luego que esto último es un candado panista, introducido a lo largo de la polémica en torno a ésta norma, que en el comité de modificaciones posterior a su aprobación pudo colocar en un intento por atrofiarla, y más que la verdad, no creo que sea muy agradable participar en la ejecución de un aborto, en el entendido de que en efecto, se trata de una vida en gestación.
Pero esa debe ser decisión de la madre, no de los políticos, no de los hombres del culto.
Por eso existe el aborto clandestino, constante, peligroso a fuerza de que en las legislaturas de las entidades del país, aun están en la lenta de que hay que privilegiar la vida, y la mujer –como en las cinco entidades arriba señaladas- debe dar a luz como sea, aun en su perjuicio, aun con todo su rechazo al producto.
¿Recuerdan aquel caso de Paulina? La chamaquita de Baja California que fue obligada a dar a luz por las presiones de la iglesia y el apoyo de los panistas, y es la fecha que no tiene cómo superar sus problemas, porque esos panistas y su iglesia retardataria, no la apoyan en nada: solo sirvió para los fines políticos de éstos fariseos del club de Roma en México que hoy reclaman su derecho a hacer política, y desde luego que no tienen ese derecho al menos legal, pero se sostienen en según esto en el etéreo, porque los terrenos fueron diseñados por el clero, por sacerdotes, por hombres que se han impuesto en toda la historia humana por sobre los derechos superiores de la mujer.
¿O nos aventamos un recuento de esa historia de ninguneo a las mujeres por parte de la iglesia?
La norma 046 entra en vigencia pero ésta fue acorralada por todos lados.
Aun recuerdo cuando el año pasado, el Comité de Normalización de la Norma 046 sobre violencia familiar y sexual contra las mujeres aprobó por 45 votos a favor y uno en contra –contundente-, precisiones a dicho ordenamiento para garantizar a las víctimas de violación “acceso a la anticoncepción de emergencia y a la práctica del aborto inmediatamente” luego de ser ultrajadas.
Fue tanto el desmadre que armaron el clero y sus filiales civiles que en conferencia de prensa, el subsecretario de prevención y Promoción de la Salud de la SSA, Mauricio Hernández Avila, se vio obligado a precisar que en reunión extraordinaria el Comité de Normalización de Prevención y Control de Enfermedades efectuó dichas precisiones para evitar ambigüedades en la prestación de esos servicios; es decir que fue un órgano colegiado el que determinó los conceptos.
Explicó que esas reconsideraciones refieren básicamente a los puntos que habían creado preocupación en las organizaciones de la sociedad civil que luchan por los derechos de las mujeres.
Pero de todos modos los integrantes de Pro-Vida tacharon de “traicionero” al secretario de Salud, José Angeles Córdoba Villalobos –qué tenía que ver, pero bueno-, por aprobar la Norma 046, la cual obliga a las instituciones de salud a practicar abortos médicos y proporcionar la anticoncepción de emergencia en caso de violación.
¿Se acuerdan de Jorge Serrano Limón, el director de esa asociación civil del clero?
Es el mismo del escándalo con Martha Sahagún y los “Vamos México”, y reapareció desgarrándose las vestiduras por la vida, trayendo en el sobaco la torta de la corrupción.
Pues el mochito dijo que la Norma 046 sólo es un “complot” contra la vida, en el que participan varias organizaciones civiles y los mismos funcionarios panistas.
Pero me regreso: con ésta o sin ésta norma, la verdad es que el aborto se practica ahora.
La otra es que la norma, solo es posible en los lugares dónde existan hospitales públicos con el equipamiento para practicar legrados, porque es mentira que en todo el país está cubierto por el sector salud, por lo que es mucho ruido ante pocas nueces.
Por eso el aborto en México es un problema de salud pública; donde no haya esos hospitales seguirán siendo las parteras y yerberas, las ejecutoras, con los riesgos latentes, que no son precisamente castigos divinos, sino consecuencia de los olvidos instituciones.
El aborto es sumamente practicado entre las dos y tres semanas de gestación.
Sin miopías, en su casa puede haber adolescentes que ya vivieron la experiencia; la estadística promedio entre las jóvenes es altísima.
Ahora bien: los porcentajes de mujeres mayores que acuden a un aborto, son bajos; “se me escapó”, dicen las más y abortan, con la determinación sólida de los 35 o 40 años que tienen las mujeres en su inteligencia nata.
Pero la norma es lerda: establece aborto en casos solo de violación, no a voluntad de la gestante, y es como concesión al clero: ¿qué más?
Las menores de edad requieren consentimiento de sus padres o tutores, lo que complica el panorama –otro candado del PAN- pues son muy pocas las que determinan apoyarse en sus progenitores; son las que más recurren al aborto clandestino y, eso lo saben las autoridades de salud. Pero fingen demencia para no ofender a la iglesia.
Hablamos entonces de una legislación inconclusa que socialmente no sirve; es exclusivista y por lo tanto antidemocrática. Sigue siendo restrictiva, e suprime de facto, que la mujer determine sobre sí misma, en aras de proteger a un supuesto tercero.
¿Es ese tercero jurídicamente un ser?
No, no lo es; lo es socialmente desde el punto de vista religioso; lo es políticamente por la explotación de que es objeto.
Pero si a los que no quieren participar en un aborto se les da la “objeción de conciencia”, porqué se limita el aborto oficial a la violación exclusivamente, y no incluyen el “se me escapó” como dicen las señoras, o el “la regué”, como dicen las muchachas: de todos modos recurrirán a los abortos clandestinos.
Seguirá dándose el hecho, constantemente porque falta redondear muchas cosas en México.
De todos modos, por lo que sea, de a cómo gusten: el aborto es una realidad en práctica; se ejerce, sucede, como no tienen idea y la técnica ya es tan sofisticada, que no reclama más hora que la escuela.
Así que las restricciones y demás limitantes, son mero bloff; son posturas reaccionarias que no resuelven nada, que no contribuyen a nada: solo a que esto siga siendo tremendamente clandestino.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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