Tubo de ensayo

*Las placas

René Delios

Pues será electorera la propuesta del Partido Acción Nacional entorno a eliminar el impuesto de la tenencia vehicular y el impuestos sobre autos nuevos, pero sí que llamó la atención de la opinión pública y los medios informativos, en el sentido de que es conocido de que esos impuestos fueron autorizados en calidad de “momentáneos” por Gustavo Díaz Ordaz en 1968, para capitalizar al gobierno federal para realizar las Olimpiadas de ese año, las cuales se inauguraron en el Estadio Universitario de la Unam, días después que una horda de militares gorilas ultimaron a cientos de –negados- estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, en el antiguo barrio Mexica de Tlatelolco.
De acuerdo al priista Andrés Carballo –que ya se deja ver por acá, pronto dejará el cargo de diputado federal-, los panistas quieren llamar la atención de la ciudadanía a como de lugar.
La verdad hacen muy bien con ello.
Los priistas hicieron lo propio cuando, Calderón, envió la Reforma Petrolera y la explotaron acusándola de ser entreguista a los intereses extranjeros.
Igual, los perredistas, se desgarraron las vestiduras y parte de la piel, con el la política anticrisis de Calderón, que hasta López Obrador inventó oportunamente una su campaña pro defensa de la economía familiar.
Es un año electoral federal intermedio, y como en todos de éste tipo, vuelve a decirse que serán definitorios para 2012, pues expondrá el “nuevo” panorama electoral del país, cuando sabemos que las presidenciales son muy diferentes a las legislativas federales, de la misma manera en que se diferencian las de gobernador del estado con las legislativas locales o de alcaldes.
En México otra es la cultura política, contrario a naciones latinoamericanas dónde los partidos saben que cuentan con un porcentaje de votantes y hasta anticipan sus triunfos; con el abstencionismo mexicano sería demasiado decir.
A casi tres meses de los comicios, es obvio que en los partidos aprovechen toda polémica para atraer imagen, y más será cuando se registre de manera individual, esto es por cada candidato –calculados en más de mil 200 promedio- de los 300 distritos electorales federales del país, del PAN, PRI, PRD y “Salvemos a México” –que es la alianza o coalisión integrada por el PT y Convergencia; del PVEM ya sabemos: va a hacer alianza con el que sea, sólo que le dé votos y el dos por ciento –en plurinominales- de lo que se logre. Decía que más se va a registrar esto de explotar la polémica, cuando estén las campañas hacia las constitucionales intermedias.
En los asuntos del manejo de polémicas para lograr marketing, en efecto, los panistas saben muy bien de ello; fueron ellos los que introdujeron la técnica de encuestas electorales en el país, y a la vez, el manejo de marketing a partir de la resultante y la explotación de los grandes temas tabú de México, como Pemex, la CFE, entre otras, pues no es mentira de que son simpatizantes de la apertura comercial al cien.
El primero en entrarle a la “técnica” –ya usada en EU 40 años antes- si no mal recuerdo fue Diego Fernández de Ceballos que, manejo su campaña como si se tratara de una nueva marca de mayonesa; no ganó pero elevó la votación del PAN como nunca se había dado, y quizás marcaba ya una tendencia que la soberbia priista y la altanería de la izquierda, no vieron con frialdad y sí con desdén.
Hoy todos usan la encuesta y hasta se ha aceptado como posible resultado electoral, la tendencia de las encuestas de salida durante la elección, las cuales se dice, presentan un margen de error de tres por ciento arriba o abajo, y eso no las hace concluyentes, pero sí aproximadas.
Así que ni al caso quejarse de que los panistas usan la polémica, la propuesta en las cámaras, el suceso político, para ganar imagen.
Mas bien eso lo hacen todos, en diversa medida y con diversa calidad, desde luego, porque ni comparar al vetusto de Germán Martínez, el dirigente nacional panista, con el nivel de Beatriz Paredes Rangel, la dirigente nacional del PRI, por ejemplo; y si me dejan hablemos de la izquierda: nada que ver la calidad y trayectoria institucional dentro del PRD de Jesús Ortega, con el vaivén cínico de Alberto Anaya, dirigente nacional del PT, que lo mismo traba coaliciones con el PRI en Oaxaca, que con el PRD en Veracruz y Chiapas –entidad que padeció el financiamiento de Ulises Ruiz, el amigo oaxaqueño de Anaya que gobierna esa entidad, a favor de Josean, mientras acá el PT apoyaba a Sabines-, o el Verde Ecologista, parásito del Estado, de la mano del PRI o el PRD o el que sea, según el caso.
¿De qué se sorprenden, pues?

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