*Tapanco
René Delios
Electos, y ya luego de tomar posesión, los triunfadores en unas elecciones constitucionales se sienten inamovibles.
Presumen que ganaron por mayoría cuando más de la mitad del padrón no voto por ellos, pero así dice la ley: “el que saque más votos en contienda: mayoría relativa”; aunque no sea justo, es legal.¿Pero esa disposición permite que sea mal gobernante todo su periodo?
Lo apunto porque ya es muy frecuente que cientos de sancristobalenses se manifiesten en contra del alcalde Mariano Díaz Ochoa de San Cristóbal Lasa Casas, Chiapas.
El alcalde de la unidad… en su contra.
Cuando en un mitin participan diversos sectores, pero aparte se analiza la calidad de las participaciones, se entiende que hay presencia política en el movimiento de referencia. Así, personajes de la lucha en diversos escenarios de años, como Octavio Shunum Aguilar, líder de la Organización Proletaria Emiliano Zapata (OPEZ) en esta ciudad, Domingo López Ángel, líder del Consejo de Representantes Indígenas de los Altos de Chiapas (CRIACH), miembros del Consejo Ciudadano Consultivo encabezados por Socorro Zebadúa Solórzano y población en general, exclamaron consignas en contra de Mariano Díaz Ochoa por politizar el abasto de agua.
Sí, por politizar el abasto de agua: el agua allá, no es para todos.
Acusan a las autoridades del ayuntamiento y del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado Municipal (SAPAM) de confrontar a los ciudadanos, buscando con ello, eludir su absoluta responsabilidad derivada de la falta de capacidad y corrupción descarada que ha llevado al organismo a la quiebra.
¿Y el gris órgano de fiscalización superior del congreso del estado –todas con minúsculas, me cae- dónde esta?
No saben leer la política estatal en esa vaina del OFS, me cae; iletrados políticos están en la lerda desde su titular hasta los auditores que para colmo, no huelen lo que hiede en medio de ésta inconformidad social en San Cristóbal, en contra de Mariano Díaz Ochoa, quien padece de esa suficiencia de la que hablábamos líneas arriba: por ser el electo se siente el idóneo: la comuna coleta le grita que no, que es un inepto.
Desde luego que esto le importa poco al alcalde coleto; el señor no toma en cuenta ni a su cabildo, según el regidor Carlos Burguete, quien señala al periodista Eduardo Cano Camacho, que el alcalde Díaz no toma en cuenta los cuestionamientos so pretexto de una supuesta autonomía en el Sapam, que no valida el hecho de que esa empresa descentralizada se maneje de manera discrecional.
Burguete Camacho señala al periodista Cano Camacho que “Precisamente por esa ausencia de participación en ese u otro organismo municipal descentralizado, y la independencia que se auto otorgan, la información que la mayoría de regidores tenemos es muy limitada, y con ello el conocimiento y opinión que algunos regidores podríamos tener sobre este caso de SAPAM….Si bien es cierto que a todos los regidores nos han pasado información general, también es cierto que ésta no es suficiente para que nos permita o nos ayude a analizar y tomar fríamente y humanamente, una decisión consensuada en Cabildo; las múltiples reuniones sostenidas en estas dos últimas semanas para abordar el caso, dan muestra de lo que te expreso”.
El refrán es exacto: “el que nada debe nada teme”; no tiene ni comas, vaya: liso, llano, preciso. Pero cuando se tuerce el chirrión, empieza lo turbio, lo oculto, lo subterráneo, y más en año electoral.
Digo, porque el alcalde desdeña el que se piense mal de él, de manera sistemática.
Y es que tiene tiempo que se pasa de soberbio: lo hace, también, sistemáticamente pues su familia en los últimos años ha ostentado una especie de cacicazgo político en San Cristóbal. Hace 10 años -hay que recordar- fue malísimo alcalde apadrinado por Albores bajo la protección de Lecieur; al término de su gestión, su familia impuso al concuño de éste, Rolando Villafuerte Aguilar, también como alcalde; en el siguiente trienio Mariano Díaz accedió al Congreso local y de ahí, repite como alcalde de la ciudad de Los Altos.
Claro que intentó la candidatura a diputado federal pero, le colocaron un candado en su partido, con el que entró en diferencias so pretexto de que “estaba vendido”; para éste alcalde la política es llevar la contra, como sea y sin razón pero la contra: la vieja escuela anida en su cerebro y mantiene la idea seca de que, no se debe reconocer nada del gobierno cuando es de otro partido.
Eso mismo pensó Enoch Araujo Sánchez, cuando fue presidente municipal de Tuxtla y, solo perjudicó a sus gobernados cuando demandó iracundo ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, por controversia constitucional, al gobierno negro de Ruiz Ferro, y luego de dos años de pleito Araujo perdió el juicio –ante la SCJN, conste. Fueron dos años en que el municipio Tuxtleco no mereció obra del gobierno estatal, porque Araujo quería ejercer directamente el presupuesto que el gobierno estatal destinara a la capital, pero sin consultar a su cabildo, que es lo mismo que hace Díaz Ochoa, pecando de la suficiencia con que los priistas hundieron a México.
A diferencia de Ruiz Ferro, el gobierno de Sabines privilegia los derechos sociales de los coletos y hay obra pública gubernamental en esa ciudad de Los Altos.
Por eso reiteramos la pregunta: ¿El haber sido electo por mayoría implica ser mal gobernante todo el tiempo? Y en consecuencia ¿Los ciudadanos deben pagar las consecuencias de la insensibilidad social e incapacidad políticas de sus gobernantes? ¿Qué esgrime como argumento sociopolítico el alcalde coleto como para mantener pésimas relaciones con el gobierno estatal?
No sabemos que es, o porque sea así: lo que queda claro es que tampoco tiene sentido común pues, para unos asuntos aplica los criterios no escritos del stablismenth que lo procreó, y para otros alega la autonomía municipal que sabe bien no existe en México.
No es San Cristóbal un Ayuntamiento propiamente autónomo aun lo diga la ley: necesita de los presupuestos estatales y federales –ramo 33 y rubro 4-, para irla sorteando.
De dónde pues la soberbia de Díaz, pues nos queda claro que a cómo va hasta ahora, no tiene en la mayoría coleta el reconocimiento como buen alcalde.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
