Mesoamericano
René Delios
En un singular trabajo coordinado por cuatro, pero en el que participan muchos, se lleva a cabo en esta capital chiapaneca el tercer congreso del Frente de Periodistas Chiapanecos y se convocó al primer Congreso Mesomericano de Periodistas con la participación –déjenme decirles ufano- de doscientos periodistas que llegaron desde Perú, Nicaragua, Honduras, Guatemala, El Salvador, Argentina, Bolivia y quince estados de la República Mexicana, incluyendo a las delegaciones del Frepech en la entidad.Falta mucho por decir, pero ayer, los expositores ventilaron sin tapujos una serie de planteamientos en torno a tres temas de los cinco propuestos por el Frepech: “Condiciones de los periodistas en las provincias de los países Mesoamericanos”, “Acciones que deban tomarse ante los riesgos laborales”, “Ventajas y desventajas de las leyes de acceso a la información pública de la región”.
Para hoy los otros dos: “Alternativas legales para la radio comunitaria”, y “Nuevas tecnologías de información y el papel del estado en la comunicación”.
Un poco se extendió la polémica en torno a empíricos y profesionales de la comunicación, y en ese inter, se reconoció que para expresarse no es necesario ser un profesional de la comunicación, pero para ser mejor cada vez en el trabajo periodístico, a parte de la vena que lo ánima, es necesario saber redactar.
Y es que el tema es viejo: ya Manuel Buendía en un ensayo sobre el particular, mencionó lo referente al informe científico, lleno de terminologías técnicas que en verdad no le dicen nada al lector, muy aparte de la mala semántica.
Lo cierto es que el periodismo empírico –al que pertenezco orgullosamente-, tiene otros factores aparte del profesional, que no es otro que el asunto nato, y hasta el olfato del que tanto se habla, de periodista, que ya es un asunto intuitivo.
Sin mucha escuela he razonado que el periodismo es ya la célula de la historia; es parte de lo cotidiano y mantiene una secuencia viva, que le da movimiento, como los dibujos que se animan en las hojas que adquieren movimiento al pasarlos rápidamente.
¡Claro! La academia tiene sus razones para enfocar el asunto desde otra perspectiva, pero mientras más sencillo sea el contenido –que no lo priva de la información misma- más comprensible y por lo tanto útil será para el lector.
La discusión desde luego será prolongada.
Pero mientras sigan los ejemplos de grandes empíricos, pues los profesionistas de la comunicación tendrán que reconocer que es posible llegar a ser de los buenos, sin haber pisado un Alma Mater.
Digo, en la casa de ustedes dos empíricos en esta misma frecuencia me hacen ver que sí es posible, y ahí la dejo porque para hoy la polémica sigue, y estoy dispuesto a seguir aprendiendo de toda esta gente tan experimentada y extraordinaria que nos visita desde tan lejos, a convocatoria del Frente de Periodistas Chiapanecos –ahora sí con letras grandes-, que pian pianito toca bonito en tan solo tres añitos de fundado.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
