*Sobre ruedas
René Delios
El pasado nueve de julio, el gobernador del Estado Juan Sabines Guerrero sostuvo un encuentro con líderes transportistas de diversos municipios del Estado, donde escuchó de éstos sobre los resultados de las Mesas de Trabajo “Por un Mejor Transporte en Chiapas”, organizadas por la Secretaría de Transportes, donde participaron más de 250 representantes de concesionarios con las autoridades del rubro.Poco después, el entonces secretario de Transportes, Alfredo Martínez de la Torre, le dio ha conocer al mandatario que las mesas de referencia concluyeron con éxito y con el compromiso de las autoridades y transportistas para realizar acciones en beneficio de un mejor sistema de transporte público, y se extendió en que el acuerdo sin precedente entre transportistas y autoridades, comprendía mejoras a –que no cambiar las- unidades para brindar un mejor servicio y seguridad a la población.
A las pocas semanas de eso los transportistas se estaban rajando y para el 17 de octubre, el mandatario chiapaneco convocó nuevamente a los transportistas a sumarse al proyecto de modernización del transporte que los ciudadanos tuxtlecos solicitan, y aun con eso se pusieron sus moños.
Desde ahí inició la presión oficial para tal fin, hasta que ya cercados los concesionarios determinaron anunciar un paro total del servicio para el martes 21 de hace tres meses, convocado por los pulpos del autotransporte. Algo pasó que los concesionarios se dividieron y la FECOTRACH hizo público su postura de no paralizar actividades.
¿Pero qué cosa es la modernización del autotransporte que, tanto aterra a esos compas?
No es otra cosa de que las unidades del servicio público en su modalidad de taxi, contarán con un sistema de cobro que evitará abusos a los usuarios.
De igual forma, estas unidades contarán con sistemas de radiocomunicación. Esto conllevará, entre otros beneficios, la oportunidad de que los taxistas puedan solicitar apoyo a las corporaciones en caso de un accidente o percance.
Así mismo, los concesionarios de aquellas rutas de colectivos de gran demanda por parte de los usuarios sustituirán sus unidades por vehículos de mayor capacidad y comodidad.
Hay que remarcar que el enojo del ejecutivo radica en que los representantes de las rutas 1, 2, 52, 75, 81 y 122 de Tuxtla Gutiérrez, solicitaron por escrito ser las primeras en ser incluidas en el proceso de modernización.
¿Y luego?
Y fue así que ante la falta de consenso respecto al programa de modernización del transporte público en Tuxtla Gutiérrez, el proyecto se aplazó mientras se logran nuevos acuerdos, según Jorge Antonio Morales Messner, el nuevo secretario del Transporte, quien reconoció abiertamente que existe “resistencia” al cambio por parte de algunos concesionarios.
Morales –que era el presidente de la Junta de Coordinación Política cuando se aprobó la ley mordaza pablista-, sostiene que “nos hacía falta lograr el consenso de algunos transportistas”.
Pero ya pasó un mes desde que tomó posesión y nada.
Los transportistas tampoco tocan el tema; será porque la crisis financiera coloca otro escenario, y reduce la posibilidad de adquirir un mejor parque vehicular, para el servicio colectivo en la capital del estado, que sigue siendo pésimo, en el cual los usuarios son tratados como reses y las probabilidades de sufrir un accidente son altas, ante lo broza y cafre que son la mayoría de los conductores de los colectivos, especialmente a las horas picos, en que se compiten el pasaje a mansalva.
Hacia el centro del país, el costo del servicio colectivo es de seis pesos. Tanto en Puebla como en Veracruz, se autorizó ese precio bajo la condición de mejorar sustancialmente el servicio de inmediato, so pena de ser sancionados y hasta de perder la concesión.
Desde luego que con el paro nacional convocado para el 16 de éste, en demanda de reducción y congelamiento del precio del diesel, los concesionarios poblanos medio se envalentonaron y, hubo el gobernador precioso de darles un apretón, con lo que se tranquilizaron pues –como dijera Monsivaís- una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, en torno a la demanda de congelamiento, con el compromiso de modernizar el colectivo poblano.
No sabemos cómo esta la cosa en la entidad chiapaneca, atorada quizás en la demanda de incremento al transporte, o en la compra de nuevas unidades; lo que sea: el asunto esta detenido y los usuarios padeciendo las consecuencias de ello.
O puede que, Morales, esté seriamente pensando en invertir en esos negocios, como lo ha hecho en bienes raíces y casa de empeño, que la verdad le han salido sobre ruedas.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
