*¡Pinche negro!
René Delios
Esa es la expresión cariñosa para el amigo del color de piel que va del moreno al azul charolado por el sol mexicano; esa es la expresión que a veces me adjunta el Carbonel o el Matador, como preámbulo de una mentada de menta cuando hago una buena o me paso de cabrón, we.
Esperemos que, la expresión –que sería satanizada en E:U:- no tenga pronta resonancia internacional por las torceduras ue pudiera cometer el Obama, al que no le creo nada hasta el momento porque apenas son palabras, y porque tendrá que liar con y entre el intríngulis de intereses que ha fincado su país, en la historia negra que les tocó hacer, deshacer y ocultar, a todo lo largo del siglo XX y principios de éste.
¿Cómo?
Nada más porque llegó todo cambia: ¿“borrón y cuenta nueva”?
¡Ni madres! A esos gringos no se les puede perdonar nada; tienen que pagar el daño tremendo que la han hecho a la humanidad; el saqueo, la muerte que han generado por todo el mundo, porque es de lo que han vivido: de explotar a sus semejantes.
¿O ya se les olvidó por la llegada de Obama?
Cierto: tal como se esperaba, la expectativa rebasó los pronósticos. Más de dos millones de norteamericanos abarrotaron la capital estadunidense, para presenciar la rendición de protesta de Barack Obama, como el presidente número 44 de Estados Unidos de Norteamérica, que llegó con casi el 80 por ciento de aceptación, la más alta calificación de los últimos cinco mandatarios de esa nación. El primer afroamericano en llegar a gobernar al país más poderoso del planeta. Lo que causó esa expectativa impresionante. Todavía, Barack Obama recreó el viaje en tren de Abraham Lincoln. Lo que provocó gran emoción en los norteamericanos, que tienen una gran fe en el futuro de esa nación.
Obama es considerado el sucesor del doctor Martin Luther King –y a él se refirió ese negro en su discurso-, luchador social por los derechos de la gente “de color”, asesinado por sus ideales.
Pero eso es para el pueblo gringo que se olvida pronto de las chingaderas mundiales de sus gobernantes.
El verdadero problema del nuevo mandatario es que llega con una crisis económica mundial, que inició con las hipotecas. Debe haber asumido la presidencia, con un gran proyecto bajo el brazo para enfrentar la grave situación que llegó a una recesión, que ha dejado sin empleo a miles y miles de trabajadores. Una crisis de consecuencias, todavía incalculables para los mismos norteamericanos y el mundo todo, y que llevó a George W. Bush a ser calificado como el peor mandatario en la historia contemporánea de ese país.
La herencia de Bush es pesada. Dos frentes de guerra que ha provocado miles de muertos. Mentiroso. Nunca pudo demostrar que Irak tenía armas químicas de destrucción masiva. Utilizó a los servicios de inteligencia para justificar la intervención. Cinismo puro. No le importó. El caso, es que inició la guerra en Irak, con importantes recursos petroleros. Siguen todavía. Se negó rotundamente a retirar los efectivos que mantiene ahí, cosa que tendrá que realizar Obama. Antes, intervino Afganistán, con el pretexto de buscar Osama Bin Laden, antes agente de la CIA. Capacitado por ellos. Participaría en varias misiones. Luego se convertiría en su peor enemigo. Hasta la fecha. Además, George W. Bush se lleva el estigma de haber arribado a la Casa Blanca tras una elección muy cuestionada.
Luego de una serie de actos jurídicos. La Suprema Corte de Justicia, con votos divididos, le dio el triunfo de la elección. Su antecesor le había dejado un superávit importante, mismo que dilapidó de inmediato. Hoy se va, como llegó: cuestionado. Repudiado por sus ex gobernados. Y llegó un hombre de piel oscura, que hubiera sido impensable hará treinta años y aun encabrona a otros, pues el racismo en ese país persiste, para qué se engañan con esa asistencia faraónica al capitolio gringo: fue la toma de posesión más rentable –también- de toda la historia mundial, más vista que la Boda de lady Di.
Y cómo no si Obama llega a la Casa Blanca comparado con otros de su raza que desde Paul Cuffe, un negro libre que en 1759 promovía el regreso voluntario de los hombres de color a África; Malcom X, quien nació cuando el KKK atacaba su casa fue todo un líder popular para los afroamericanos en los años 50; Martín Luther King, que llegó a ser premio Nobel de la Paz que en los años 50 y 60, luchó contra la segregación racial y es un símbolo en la lucha de los derechos civiles para los negros, que hoy ciertamente son un orgullo para esa nación, a la que le han dado múltiples satisfacciones y triunfos en todas las artes, las ciencias, la cultura y los deportes.
Es cierto, la llegada de Obama rompe muchos mitos gringos y anuncia el fin del racismo en esa nación.
Pero…
Y con ello la esperanza de que finalmente las cosas cambien. Tras la desesperanza que provocó Bush. Barack Obama ha dicho que su prioridad serán importantes programas de reactivación económica –los que indirectamente beneficiarían a México.
Todo indica que continuará con el rescate de empresas e hipotecas para que la gente no pierda su casa. Se ha hablado de unos 825 mil millones de dólares, propuestos por su equipo, que equivalen al 6 por ciento del PIB de esa nación. Una suma impresionante.
¿Dará resultado? Quien sabe.
Los efectos de ese fenómeno amanecieron ayer en México con el pollo a 52 pesos kilo, 5 centavos arriba del salario mínimo que se paga en Chiapas, y aun falta la “telemetría” de mediano plazos.
Se señala un plazo de cinco años.
Pero la recepción de que fue objeto en su toma de posesión refleja la esperanza del pueblo norteamericano –que nada tiene que ver con las políticas de su gobierno, Aunque los hay xenofóbicos y psicópatas, desde luego, como acá nos comportamos nosotros con los migrantes del Itsmo centroamericano, no nos hagamos pendejos, pues como allá la Border Patrol, los hermanos migrantes padecen en México a “Migración”.
La cuestión de la migración fue excluida del encuentro de Obama con Calderón; se fueron por la tangente de renegociar el Tratado de Libre Comercio que no le veo otra que favorecer aun más a los poderosos sindicatos que lo apoyaron en su carrera por la silla presidencial de la Casa Blanca (Perdón, me cae que aun no me la creo con ese cuate), razón por la que no se advierte algo halagüeño para los mexicanos.
Por cierto en ese encuentro de vecinos distantes no se habló del tema más importante para ambas naciones: la migración.
¿Se dejó para otro momento lo que México trata de negociar desde hace 20 años?
¿Entonces para qué ese encuentro inútil?
La primera buena luz sería ponerle fin a las redadas de latinos, porque el xenofóbico de Bush los persiguió con todo, y hasta autorizó a particulares –minuteman- hacerlo, y en el extremo construyó un muro que no ha detenido el paso de indocumentados, como pensó ese we.
Bueno, lo cierto también es que pronto sabremos que onda con la administración “distinta” del “Negro” Obama, en la millones en el mundo han puesto mucha esperanza.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
