*Rumores
René Delios
De vez en vez, los agoreros del chisme político, inician una serie de versiones que expanden por el mundo político que, la verdad, se lo cree a pie juntillas, y más los y las menos avezados y avezadas en esto del ejercicio público, pero que por intríngulis diversos están en cargos de alta decisión.Sabemos que las instituciones mantienen una continuidad, pero esta se ve afectada por el estilo de cada funcionario, y más si es de esos que sienten que los logros de su antecesor lo pudieran opacar en un momento dado, y poco a poco van nulificando no solo los buenos programas del que se fue, sino también a los buenos elementos que dejó, y es cuando en esas dependencias hay un estancamiento que, en el cardex de avances del ejecutivo, son fácilmente detectados en la proyección de metas cumplidas o prospectivas trazadas, de acuerdo a los llamados ejes rectores, comprendidos dentro del Plan de Gobierno “Chiapas Solidario”.
Cada versión de cambios en el gabinete del gobierno del estado, crea zozobra, y no sabemos si el efecto contrario a lo que se dice se busca, que no es otra cosa que acalambrar a los que no están trabajando bien por distraerse en políticas partidistas, y más en éstas fechas de preelectorales internasen los partidos grises que tenemos.
La función pública es más que un “hueso”; es una gran responsabilidad y debería verse de tal suerte por parte de un buen de funcionarios mediocres que se la pasan más alabando que trabajando, o complicándolo todo que compartiendo, para que la labor institucional salga bien.
Los cambios en el gabinete obedecen a eso, creo, pues se cambia lo que no sirve, no lo que está bien; muchas veces los gobernantes sacrifican a sus buenos elementos y los mantienen en sus cargos pese a que éstos, tienen más aspiraciones políticas que administrativas. Así, mucho más de los esperados, quieren por ejemplo, ser los candidatos a diputados por los distritos chiapanecos, y mejor si les toca alguna plurinominal bajo recomendación desde las dirigencias nacionales que, como sabemos, serán las que designarán a los candidatos y de éstos saldrán los estarán presentes en la LXI Legislatura federal; no serán diputados comprometidos con las bases, sino con los dirigentes, en una forma equívoca de garantizar que, el crimen organizado no va a influir en los distritos.
La gente se ríe, me cae, como sino se conocieran las mañas y artimañas en los políticos, que como con las corporaciones policíacas, es muy difícil vestirlos de prestigio.
Pero a sabiendas que es la única vía, pues a traficar influencias, hasta arriba, a las dirigencias, mostrándose con frecuencia, con insistencia. Imagino que, debido a esta avidez, funcionarios de todos los niveles, hombres y mujeres, descuidan su trabajo, la responsabilidad que les delegó el pueblo, a unos, y el gobernador a otros. En ambos vértices, los aspirantes que son actualmente alcaldes y diputados locales, así como “altos” funcionarios públicos, deben entender que el chambismo no es bueno para Chiapas pues, de siempre se ha utilizado las posiciones de gobierno como del legislativo y las alcaldías, para brincar cual chapulín, y en el extremo, hacer uso de las arcas públicas como sucedía otrora.
Obvio: “el que se mueve no sale en la foto”, dice la vieja expresión del stablismen ido, y que podríamos adecuar al hecho de que “el que se mueva se cae”, al menos del proyecto sabinista, en el entendido de que hay varios ejemplos que solo los tercos no advierten, como fueron los casos de Roberto Albores Gleason por un lado, y un par de funcionarios pablistas dados de baja en el ranquin de inicio de año.
Algunos alcaldes fueron ya apercibidos de mantenerse tranquilos, los de Pichucalco y Arriaga, entre ellos, en tanto que funcionarios públicos del gabinete ampliado ya la tienen casi segura porque no enfrentan diferencias con nadie por ello, y tienen el consentimiento de sus dirigencias nacionales respectivas.
Doble contra sencillo que en el caso chiapaneco, se va a tratar de asegurar la cuota de género y juventud.
Los que se tengan que ir –de ser cierto los rumores de nuevos cambios, los que circulan en los pasillos de palacio de gobierno y no en las columnas políticas-, no tendrán otra que arreglárselas solos; la cualidad de un gobierno sin partido, y a la vez integrado de manera plural en los puestos de decisión, obliga a no herir susceptibilidades.
Las dirigencias –cada una- estaría pendiente de algún preferencialismo, que debe de haberlos pues en esto de la política a la mexicana existen por sobre todo, los afectos, en algo en verdad metacosntitucional hablando en materia electoral.
También están los que quieren pero no se pueden mover. Saben que no es su momento pero quieren. Inventan que los han llamado y que están en espera de “instrucciones”. Los hay los que lo tienen todo listo y solo faltan los permisos y no se los dan. Así es la política: alguna vez nos toca ser la pieza del ajedrez y otra el que las mueve, aunque más que la verdad, las más, solo somos los espectadores, primo.
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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
