Tubo de ensayo

*E-mail

René Delios

“Yo no te leo”, le contestó el entonces gobernador a Gabriel Reyes la vez aquella en que empezábamos a cuestionar una política soterrada disfrazada de emblemas democráticos so pretexto de emanar de la oposición, y por ello muchos, pero bastantes, nos negábamos a creer que dicha obstinación y persecución de ideas e ideales derivaba finalmente de una actitud autoritaria para ejercer el poder, y que culminó con un atentado al pensamiento libertario, como lo fue la llamada Ley Mordaza que, si bien no se le aplicó a nadie, sí fue la continuidad de la represión vivida en Chiapas desde siempre, e incrementada a partir del primero de enero de 1994.Ciertamente Salazar enfrentó a las oligarquías desde que el 8 de diciembre de 2000 tomará posesión frente a un Roberto Albores sorprendido por la dureza del discurso que exponía, al gobierno que se iba, como caciquil y sanguinario, mientras que se expresaba del priismo y sus siete decenios en el poder, como un periodo de saqueo, persecución, corrupción y muerte, cuando el que tomaba posesión derivaba de esa cuna y, así lo demostraría en los años venideros, y es la fecha en que al menos, doscientos presos políticos encarcelados durante su administración, han alcanzado su libertad en tanto, unos 400 fueron liberados porque sus procesos fueron amañados en la fiscalía del entonces Mariano Herrán.
Albores escuchaba esa media mañana atónico el discurso pablista, retomando varios conceptos de “Tiempo de Canallas”; de los vientos zapatistas que conoció bien desde la Cocopa hasta que Marcos le anunció a esa comisión sui generis que “en la crisis no hay matices”, y los mandó a la chingada un mayo de 1996.
No le faltaba razón al discurso pablista, , pues entre mayo y diciembre de 1997 del gobierno ruizferrista, ocurrieron unos 30 sucesos violentos en las comunidades de Yaxjemel, Quextic, Pechiquil, Yabteclum, Los Chorros, Colonia o Ejido Puebla, La Esperanza, Polhó, Tzanembolom, Majomut, Canolal, Yibeljoj, Aurora Chica, Takiukum, Chimix, entre otros, donde estuvieron involucrados por lo menos unos siete grupos paramilitares.
Todos estos eventos vendrían a significarse hacia el 22 de diciembre de ese año como la crónica de una masacre anunciada: la matanza de Acteal.
Luego, para 1998 –un primero de mayo-, en Chavajeval, la mano de alboristas, regó sangre zapatista.
Con Albores los grupos paramilitares se descararon: se arreciaron los Máscara Roja -a quien se le responsabiliza de la masacre de Acteal-, Paz y Justicia -dirigido por el entonces diputado local priísta Samuel Sánchez Sánchez, herr general-, Los Chinchulines -conocido públicamente como Frente Juvenil Revolucionario “Luis Donaldo Colosio” del Coyolito y apoyados por el ex gobernador Elmar Setzer Marseille, con padrinos en Chilón, integrantes de partidos del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN), Demócrata Chiapaneco (PDCH) y Acción Nacional (PAN)-. Los Degolladores -relacionados incluso con cuestiones de “brujería” hasta la madre de mariguanos-, Alianza San Bartolomé de los Llanos -compuesto por comuneros de los barrios El Paraíso, El Grijalva, El Convento, San Pedro y 3 de Marzo, todos traidores a sus etnias, a cambio de dádivas míseras de algunos comerciantes, propietarios y terratenientes de la región y militantes del PFCRN-; las llamadas Fuerzas Armadas del Pueblo; Movimiento Indígena Revolucionario Antizapatista -con nexos con el entonces diputado federal priísta Norberto Santiz López-; Tomás Muntzer -considerado más un grupo de pistoleros y “guardias blancas” al servicio de los terratenientes de la región, que un grupo paramilitar, en su mayoría priístas-, Los Tomates -con presencia en el municipio de Bochil.
Estaban también Los Quintos, que se dieron a conocer en el municipio de Venustiano Carranza a raíz de una agresión contra el perredista Comité de Campesinos Pobres. Los Plátanos, priístas vinculados a los diputados Alonso López Gómez y Norberto Santiz López.
Había unos Los Chentes, asentados a un costado de la Base Militar de Los Sabines. Los Puñales, grupo de priístas de la comunidad La Floresta, municipio de Comitán, con apoyo del Ejército federal y la policía de Seguridad Pública. Justicia Social, comandada por los priístas Hernán Villatoro, Horacio Enríquez Escobar e Israel Molina Santiago. La Organización Clandestina Revolucionaria (OCR), guardias blancas que decían tener apoyo del gobernador en turno para poseer armas y hacer con ellas “lo que les viniera en gana”. Los Aguilares, considerado más un grupo de familiares delincuentes; asociado, eso sí, con Paz y Justicia y Los Chinchulines.
Aparte de la orejada que abundaba: estaba a cargo de eso Alfonso Utrilla, ex del Cisen que trajo Albores, quien tenía contratados a taxistas, meseros de bares de postín para saber lo más mínimo de los servidores públicos.
Averiguaba qué compraban, qué y cómo comían, dónde se divertían y juntaban; se sentía un jefe de una CIA o una KGB: “estamos en guerra”, decía. Averiguaba hasta la vida de las queridas y queridos de los funcionarios y funcionarias, empresarios, todo; buscaba cualquier nexo con el zapatismo, “filtraciones de información”.
Hoy anda huyendo, lo busca la Interpol.
Sí, se sustentaba el discurso de Salazar pero, sus acciones y tranzas merecían un discurso duro por parte de Juan Sabines y, contrariamente, coincidente hasta hoy, fue conciliador, lo que hizo voltear a las oligarquías que se enfrentaron con todo al pablismo, y que apoyaron con todo –y ahí tuvieron su más amplia resonancia- al diario Cuarto Poder.
Salazar persiguió a las oligarquías y encarceló o cuando menos obligó a emigrar un “rato” a los dirigentes de éstas. Su idea fundamentalista aborrecía a la cuna donde lo mecieron y recibió sus primeros alimentos: el PRI y sus “organizaciones adherentes”, y todo porque no salió “nominado”.
Ciertamente al igual que a Sabines ante Josean, desde el PRI a Salazar le negaron la candidatura por dársela a Sami David. En una historia ya contada.
Salazar se enfrentó a organizaciones campesinas, a las que pulverizó: de 47 quedaron a su salida 602 y, la más emblemática tenía cinco fragmentos: la Cioac, y sus dirigentes más rebeldes estaban copados en altos puestos públicos, en tanto, los intelectuales fueron comprados con viajes espectaculares al extranjero, y libros chafas que no hicieron época ni aportaron absolutamente nada a las viejas palabras
Hasta que llegó el atentado al pensamiento libertario, con las reformas al delito por difamación que, reiteramos, no fue aplicado a nadie por la enconada respuesta de los periodistas chiapanecos, y en el que destaca la presencia de Miguel González Alonso quien, enfrentó desde las páginas de Cuarto Poder, en el pleno del Congreso Local, en patio central del Senado de la República, la represión salazarista, en tanto, con tecnisismos culeros de Mariano Herrán –al que deberían meter a la cárcel- Conrado De la Cruz Morarles y Angel Mario Ksherato, fueron encarcelados por intolerancia, la más baja expresión de la democracia.
Salazar de siempre ha sido buen orador, pero obstinado y bilioso; su proyecto de vida cayó ante la opinión del pueblo que gobernó y no lo respeta y contrariamente detesta su paso por el poder. De ahí su ira, su rencor hacia Juan al ver que, no solo lo acepta sino que lo celebra el pueblo.
Por eso envío ese E-mail, que sustancialmente ataca o cuestiona, aspectos medulares del gobierno actual. Recuerdo que Gabriel Reyes señalaba que la “herencia maldita” tenía puestos de alto nivel y ello costaría caro; en tanto éste bodrista insistió de siempre que esos compas eran lo de menos, y que la verdadera presencia de Salazar radicaba en los mandos medios, verdaderos pablistas. Los puestos de alto nivel obedecían a lo que vemos hoy: compromisos políticos; los inmediatos a éstos son los del gobernantes y muchos repitieron y aun están colocados en esas sillas.
¿De dónde salió pues la información?
Comprende personajes y situaciones que existen y están, solo que desvirtuados; retoman la verdad para cambiarla a mentira, buscando sustentar. Una operación finita, sin duda, por lo que me cae de madre que hasta sospecho de hecho la unión de dos ex gobernadores resentidos, protagonizando un nuevo Tiempo de Canallas.

Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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