Tres lustros
Rene Delios
Para muchos un movimiento sui generis porque no pone muertos, el movimiento zapatista indígena de Chiapas merece un análisis especial en sus seis planteamientos desde la Lacandona, declaraciones de las que se ha escrito mucho como para que este escribidor de bodrios de nuevas luces.Sin embargo, y contrario a muchos que analizan las cosas desde lejos con el apoyo extraordinario de la Internet, los que contamos con la ventaja de haber estado un par de veces en los hechos y entre lo desecho en Ocosingo y Guadalupe, aspiramos el verdadero ambiente social que fue la vibra entonces, y desde luego somos conocedores de entonces del abuso militar y de las condiciones paupérrimas en que viven los pueblos indígenas no solo de Chiapas, sino de todo México, que hicieron valorar a muchos en su momento que, la reaccion nacional podria darse en cadena en el ambito indigena nacional.
El zapatismo no solo sacudió la conciencia mexicana sino Latina; fue a la vez el preámbulo de fenómenos hoy claramente manifiestos como el hecho de que cayo el PRI del poder un sexenio después a 1994, y ascendió el PAN y no la centro izquierda como esperábamos muchos.
En medio de una tregua autorizada por Salinas, de una Cocopa sui generis en el mundo, de una Conai sin precedentes en America, la cuestión chiapaneca dejo de tener enfrentamientos oficiales y solo quedaron los de baja intensidad que, desde luego negó de siempre el gobierno federal, hasta que les reventó Acteal primero y Chavajeval después, denotando por todo el orbe que al gobierno mexicano le quedaba aun mucho de gorila.
Obvio las campañas de desprestigio en los medios informativos locales y nacionales, tratando de desvirtuar lo imposible, como la evidencia social de que todas las naciones indigenas –como ahora- estaban inmersas en la marginacion.
Regresando al punto: el gobierno mexicano, su legislación no tiene capacidad de respuesta a la petición primera desde la selva. La célula de la federación es el municipio y, desde luego que los integrantes de las cámaras deben hacer valer esa condición que le da sentido a la nación.
¿Pero como negar el hecho de que en México contamos con 56 naciones indígenas, con su propio idioma, organización social y política?
¿Una nacion de naciones?
Si, eso somos, una nacion gobernada por mestizos, que ha explotado y desplazado a 56 naciones indigenas originales.
Pese a ello, y buscando una convivencia, un “acoplamiento”, las etnias buscaron el entendimiento y el reconocimiento a su diferencia, con Ernesto Zedillo como presidente,, cuando el 28 de marzo de 2001, Tacho expuso plenamente en el pleno de la Union, el pensamiento sociopolítico del Comité Clandestino Revolucionario Indígena, la Comandancia General del EZLN, en torno a este asunto no resuelto.
Los legisladores le entraron a la ley indígena, la probaron y la aprobaron, solo que hueca: reconocieron de facto lo que negaron deiure, esto es, el derecho de las naciones a su organización social, pero no política.
Cero autonomías: imposible en una federación.
El Subcomandante Marcos reacciono: “¿De manera que la “maldita trinidad” (que, como su nombre lo indica, está formada por cuatro: Diego, Jackson, Chucho y Bartlet) volvió a hacer de las suyas en el Senado? ¿Qué no les importa la guerra en Chiapas? ¡Claro que les importa! Por eso elaboraron esa reforma. Porque así aseguran que la guerra no termine, que los militares continúen con sus negocios sucios en Chiapas, que los zapatistas se mantengan en la clandestinidad, y que los indígenas sigan siendo objeto de limosnas y desprecios. Ya se ve ahora que el problema no era de “puntos y comas”. Si algún nombre merece esa reforma es el de “Reconocimiento Constitucional de los Derechos y la Cultura de Latifundistas y Racistas.” ¿Y qué tal el Fox aplaudiendo la burla legislativa? Claro, como que él la apadrinó.
“Quieren convertir en derrota la movilización de la Marcha por la Dignidad Indígena, pero la única derrota que aseguran es la futura de ellos ¿o a poco no hay memoria?
“Si, ya sabemos lo que viene: gran campaña de medios sobre la “intransigencia zapatuda”, aumento de la presión militar y policíaca, reactivación de grupos paramilitares, ofensiva, etcétera. Esta película ya la vimos y el desenlace es conocido (pregúntenle al Señor Zedillo).
Vale. Salud y que conste que por nosotros no quedó”.
Fue Marcos el profeta, el que varias veces se refiere a la “Divina Trinidad” por lo que la vuelta al termino de “maldita” por parte del subcomandante Marcos, fue una ironía que le dolió hasta la medula a Joel Ortega -15 años después, y porque le convino asi a Cuauhtemoc Cardenas, por fin presidente del CEN del PRD-, el único que quiso responder sin éxito a la acusación del EZLN de vendidos a Zedillo y a los interés neoliberales, en su apogeo entonces y ahora, que siguen sustituyendo el sentido de humanidad por la acumulación monetarista.
Los planteamientos de la selva Lacandona están vigentes, y el que no lo crea que otee el escenario social indígena para encontrar sus respuestas: ninguna etnia ha salido de la miseria multitudinaria, y salvo los que llevan bien vestidos a los eventos oficiales, el resto sigue en el hambre, en el olvido institucional, en el desplazamiento social.
Los datos del INEGI no mientes.
Quince años de una rebelión indígena que no ha sido sangrienta como la que hoy se da en Gaza, en oriente medio, y aunque esa diferencia nos muestra menos bárbaros, si nos manifiesta mas cínicos, porque de este movimiento ya hace quince años y no se ven claras las respuestas desde el gobierno “mextizo”.
Envío
¡Larrainzar; cumplimiento y paz!
