TUBO DE ENSAYO

*Esos y los otros

René Delios

Desde luego que comparada con otras entidades, Chiapas no se asoma aún a los índices “normales” de inseguridad por las acciones del crimen organizado que priva en otros estados, y que por momentos pareciera estarle ganando la batalla a las fuerzas del orden, a grado tal que hubo de recurrirse a un apoyo exterior, vía Plan Mérida, para hacerse de millones de dólares gringos, que son nada comparado con lo que el narco, puede destinar en un momento dado, y eso sin contar que será de éste lado donde pongamos uniformados y civiles muertos, mientras que “del otro lado”, solo ponen los billetes verdes, tan seductores para millones de migrantes que cada año, se arriesgan a ser víctimas tanto de los elementos del Instituto Nacional de Migración, como de la Border Patrol, ambos de muy triste fama. Pero esa es otra vaina.
De lo que hablamos es que la entidad, pese a su porosa frontera, ha logrado sortear primero el combate intra bandas y luego, las consecuencias de su operatividad. Salvo eventos aislados, no ha habido cosas que alarmen a nuestra comunidad y menos que, la actividad delictiva –como ha sucedido en otros puntos del país-, asesine a integrantes de -aunque si llega a- la sociedad chiapaneca, con la venta de estupefaciente que si bien es menor en comparación a otros estados, ni dudar que al menos es zona de distribución tanto para los mercados grandes del sureste mexicano o la zona norte de la nación.
Por eso varios indican que “en Chiapas la inseguridad no se ha apoderado del estado, las autoridades tienen todo bajo control y prueba de ello es que los operativos en contra de la delincuencia organizada han sido contundentes en sus resultados”, lo que no solo es un reconocimiento a lo que a la fecha ha hecho Amador Rodríguez Lozano, sino también una comuna que no coopera con la delincuencia.
Chiapas no se ha destacado por los decomisos en su territorio.
Por lo demás, en efecto, el tejido social no se ve enredado y mucho menos deshilado; aun la pobreza en no pocos municipios de la entidad gravita una calma social, en medio de anuncios espectaculares como eso de que se detectaron torceduras por mil millones de pesos –¿no que once mil millones, primo?-, que seguramente no llegarán hasta Salazar, y si a varios ex alcaldes que ya “huye y fluye” con el adelantamiento de la noticia que, debió darse al unísono con las ordenes de aprehensión para tanto mano larga que se aprovechó no solo de la lana sino también, de la desgracia de cientos de miles de chiapanecos.
Luego de la detención de Bustamante, la cosa se va a ir engrosando en los mandos medios del pasado gobierno y, como sucede de siempre, los que mandaban a esos mandos medios, son los que “nunca” tocaron un peso del pueblo, cosa que refrenda sin hacerlo por parte de la administración que realiza la auditoría, “la honestidad y responsabilidad social” del que se fue, pero no sé si se pudiera sancionar su negligencia, en el entendido de que el ex gobernador o el ex presidente –según sea el caso, aunque ya se diluyó la “comisión Fox” en las cámaras de la Unión-, fueron en su momento los responsables del ejecutivo y por lo tanto también en parte de lo malo –como festinaron lo bueno con foto y toda la cosa-, que hacen o hicieron sus diversos funcionarios en el aparato gubernamental que les tocó dirigir.
Así que si ya empezaron termínenla, porque así como no se puede dejar truncado el combate al narco, tampoco el combate a la corrupción.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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