*Los cerrajeros
René Delios
Los consejos electorales distritales del IFE se están instalando por la entidad, de acuerdo a la normatividad establecida ex profeso, y serán los responsables de verificar que persona o candidato o partido o funcionario electoral, viole los candados recién cerrados por la Unión en las reformas al Cofipe, y que ilustran sobre el nivel de desconfianza existente generada por la sucia forma de interpretar y ejecutar y practicar la democracia en México.Y es que luego del proceso de 2006, evidenciado por López Obrador y el FAP, el IFE vigila que las obligaciones que marca el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, se cumplan en tiempo y forma desde el inicio mismo del Proceso, iniciado el día de Guadalupe, y de esta manera procede a la instalación de los Consejos Distritales del IFE en el estado, tomando la protesta de ley a sus consejeros y representantes de partido.
En la entidad se instalarán doce de éstos consejos –uno por distrito electoral federal-, y en el caso de Tuxtla, por ejemplo, ya se nombró a José Arturo Alfonzo Aguilar en su calidad de consejero presidente, así como a Roberto Rodríguez como secretario; a Marvin Arriaga, Armando Castellanos, Jorge Luna, José Francisco Nigenda, Alfredo Ruanota y Enedelia Villanueva, como consejeros propietarios y Amilcar Castellanos, Roberto Santos, Carlos Tovilla, José Arbel Santiago, Francisco Noriega, Abraham López y Rosa María Rodas, como representantes de los partidos.
Muy aparte de lo que derive de éstos ciudadanos, hay que hacer notar que las elecciones federales tienen un alto techo financiero, y contrata a miles de personas que laborarán hasta el mes de julio e incluso hasta octubre, lo que les permitirá sortear las peripecias que la llamada crisis “exterior” genere al interior del país.
Tendrán chamba, primo.
Sin embargo, la contratación de miles de personas en el país, debe ser una estrategia que comprenda el perfil pero sobre todo la actitud democrática; el tráfico de influencias para colocar a familiares y amigos, puede dar con el traste de hacer de éstas elecciones federales, en vez de las más transparentes y democráticas de la historia de las intermedias, las más torcidas, y más si van acompañadas de lo de siempre: la selección misma de candidatos –vía corrupción política-, así como denuncias por la compra de conciencia a los funcionarios de los órganos electorales distritales.
En breve, tendrá que iniciar la contratación de los capacitadores electorales y supervisores electorales en atención a la convocatoria que desde el pasado primero de diciembre se lanzó y que culmina el 21 de enero del 2009.
Ambos cargos influyen en la calidad del trabajo electoral pues capacitan a quienes serán los funcionarios de casilla, es decir, los que realizan el primer conteo de votos, e integran las actas de escrutinio.
Es aquí en dónde empieza los cuestionamientos a los órganos electorales, luego de toda la compra de votos que por diversas vías hacen –y harán- los candidatos, pateando a democracia mexicana.
Las actas de escrutinio deberían de ser el referente último del cómputo, sin embargo, la alteración de éstas en el pasado, advierte que en estas elecciones federales podrían aparecer, aun los candados, ante una nueva generación de cerrajeros electorales, y ¡júrenlo! las acusaciones por el mismo fenómeno llevarán a un buen de distritos –otra vez- a que no sea el voto el que defina la elección, sino el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, como ha sido últimamente en las elecciones “cerradas”, y eso es lo que espera el IFE para el año próximo, elecciones muy competitivas –y solo entre el PRI, PAN y PRD-, lo que augura nuevamente la judicialización del voto.
Es pues que el problema de la desconfianza electoral del mexicano en nuestra democracia radica en la integración de las actas de escrutinio que en maximus suma, dan el resultado global de la elección “casilla por casilla”, faltando aun la estrategia que permita transparentar que éstas integran el “voto por voto” ciudadano tal cual, porque más que la verdad los resultados aun se pueden alterar desde esa célula de la democracia como lo es la casilla electoral.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
