*Mujeres vulneradas
René Delios
Sorprende que en pleno tercer milenio aun existan alcaldes que se sienten propietarios del tiempo y la voluntad de los empleados del ayuntamiento que “dirigen”.
Una nota firmada éste pasado domingo por Rafael Victorio, del Diario Cuarto Poder de Chiapas, desde Mazatán, en la costa de esta entidad –en la región del Soconusco, colindante con Guatemala-, da cuenta del cómo, empleadas del municipio fueron obligadas a servir como edecanes en el palenque de gallos que se instaló en esta población con motivo de la feria anual de Nuestra Señora Margarita Concepción.
Los motivos del alcalde costeño fueron risibles: los ingresos que se lograran por ese motivo serían presuntamente para el Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia -¡Oh, ironía!-, y en ese ínter el munícipe prepotente, no midió el sentir de las empleadas al verse obligadas a ir “vestidas con short y blusas”, para mostrar “sus encantos”.
El alcalde: Carlos de la Cruz Alsur, alias “El More”.
¿Qué procede en éstos casos?
Solo proteger –de entrada- a las empleadas del ayuntamiento, pues sus familiares hicieron la denuncia correspondiente y denota el que, el señor se siente de horca y cuchillo y por supuesto, hay que hacerle sentir la ley –de salida- en una entidad en la que ahora se pondera los derechos de la mujer.
A escasos días de conmemorarse el día Internacional contra la no violencia hacia las mujeres -25 de noviembre-, éste alcalde comete una de las peores que atentan contra la dignidad de las mujeres, como lo es el exhibirla, utilizarla como carnada sexual para una festividad –para colmo religiosa- y de supuesto beneficio para el DIF de ese municipio mazateco.
En una entidad dónde se promueve como nunca el respeto a los derechos de la mujer, es inverosímil el suceso, que pareciera menor, pero que desde luego atenta en todo sentido contra los derechos no solo de éstas mujeres humilladas, sino también con sus derechos laborales elementales, pues fueron amenazadas con el despido en el caso no solo de inasistencia, sino también de llegar con un atuendo diferente al indicado por herr furer alcalde Carlos de la Cruz.
Y obvio, como el alcalde baleador, se va a defender con todo, argumentando buena voluntad, cristianismo a ultranza y toda la demás hipocresía de éste tipo de funcionarios desfasados que, se sienten dueños del cargo y de los puestos que dependen de su mandato, en un soberbia y suficiencia que merece –mínimo- ser cuestionada- por su sociedad y analizada por las instancias de competencia.
Me queda claro que las señoras no tienen idea de sus derechos, del a dónde pueden acudir para hacerle sentir la ley al autoritario, que tuvo buen cuidado de no molestar a familiares suyos para éste evento y esa utilización morbosa, y sí a mujeres respetuosas de sus compromisos como empleadas, esposas e hijas de familia.
¿No cruzó por su mente ese mínimo respeto?
Sino respetó esa condición moral, no respetará nada normativo y desde luego, nada político, y entonces tenemos a un personaje de doble o triple discurso que bien harían las autoridades –en todo sentido- en ubicar, para que respete no solo a las empleadas del ayuntamiento, sino a todo lo que a éste comprende como parte del compromiso que juró llevar a cabo el día nefasto en que tomó posesión.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
