*Vuela, vuela
René Delios
Ahora resulta que los últimos cuatro titulares de la Secretaría de Gobernación fueron transportados en una aeronave con irregularidades de origen, lo mismo en la fabricación que en los servicios de mantenimiento, siempre a cargo de empresas privadas, y lejos de la seguridad ede los especialistas del Estado Mayor.Documentos oficiales –del gobierno federal mexicano y de organismos internacionales de aviación– dan cuenta de los antecedentes y peripecias del Learjet 45 siniestrado el pasado 4 de noviembre, hecho en que perdió la vida Juan Camilo Mouriño, quien en ese momento era titular de la dependencia; algunos de sus colaboradores; la tripulación de la nave y cinco personas en tierra: dos de ellos ya en EU, para salvarles la vida.
Ahora sabemos que el gobierno mexicano empezó los trámites para la compra de la aeronave casi al mismo tiempo que la estadunidense Administración Federal de Aviación emitió una advertencia acerca de fallas estructurales en por lo menos 222 naves de ese tipo, fabricadas por Bombardier, debido a problemas en una pieza del estabilizador horizontal, ubicado en la parte trasera.
LO extraño es que una vez que en El Universal se publicaron las bases de la licitación pública nacional emitida por la Secretaría de Gobernación para concursar el servicio de mantenimiento de la aeronave siniestrada, no fue posible acceder nuevamente a estos documentos, incluidos hasta éste sábado en la página www.compranet.gob.mx
Al seguir el procedimiento para observar el contenido de la licitación clasificada como SG-N-DA-41/07 (00004010-020-07) de Compranet, aparece la página en blanco o una leyenda de que el archivo está dañado.
Van a decir que eso es secuela del impacto de la Learjet 45”.
Este tipo de tonterías a que recurren los gobiernos a veces, es lo que màs los evidencia ante la opinión pública internacional, en cuya elite crece la versión de atentado, pese a los esfuerzos que Aeronáutica y la SCT hacen por lo contrario; éste tipo de censuras son un flaco favor que abona a las dudas.
Incluso se dice que fue un “error de seguridad nacional” haber dejado en manos de una empresa particular la responsabilidad del servicio de transportación aérea del fallecido secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, de acuerdo al priísta Manuel Bartlett Díaz –quien ya fue titular de esa oficina durante la “caída del sistema”, para quien el problema estriba en la “obsesión privatizadora” de los gobiernos neoliberales que “ha padecido el país en las últimas décadas”.
Con esa visión de gobernantes del PRI, y ahora del PAN, que consideran que toda función pública debe pasar a manos privadas, fundamentalmente extranjeras, se ha quitado al Estado el control de los bancos, de parte de la electricidad, el petróleo; se ha llegado al exceso de “privatizar el transporte oficial de la principal secretaría del país”, aunque nada dijo Bartlett de la postura de Calderón ante el grupo de los 20, en dónde dijo que los Estados deben regular la cuestión financiera en el mundo.
La cosa es que ahora “los pilotos debemos tener disciplina férrea, ser profesionales y volar los aviones como está estipulado, así lo garantiza nuestro adiestramiento”, dice el el capitán Leonardo Sánchez, el secretario de prensa de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores, quien comentó que lo revelado por la grabadora de voz del Learjet “distó mucho del profesionalismo de que hacemos gala en ASPA”.
¡Ooooooooorale!
Ahora crece la fobia en toda la estructura federal: el órgano interno de control de la Secretaría de Seguridad Pública investiga la adquisición de tres helicópteros Black Hawk, realizada el año pasado, debido a presuntas irregularidades en la asignación del contrato SSP/PFP/009/2007, por un monto cercano a 45 millones de dólares, revelaron funcionarios de la dependencia que dirige Genaro García Luna.
Y así están en toda la estructura de gobierno, empezando por la Presidencia y ya ni se diga en las entidades del país, cosa que se da en cascada, en una tremenda chamba que demanda a los especialistas del ejército, a los que están volviendo a llamar.
Y es que el miedo no anda en burro, y menos en un Learjet 45.
Remitente
La pregunta obligada no llega: ¿Cuándo van a empezar a hablar de la importancia de sacar ya, el Aeropuerto “Benito Juárez” de la Ciudad de México.
