*Otra vez, primo
René Delios
Era de esperarse.
Desde el pasado lunes los integrantes de una Mocri/Selva –aquella que Salazar persiguió a inicios de su gobierno, encarcelando a los Jiménez Pablo, porque secuestraron a empleados de su gobierno-, marcharon por Tuxtla Gutiérrez armados –sí, armados- con palos despuntados y machetes que arrastraban por el pavimento, en un altanero desafío al gobierno, tal y como lo hicieron hace casi siete años.Así, armados, se plantaron frente a palacio de gobierno –corriendo de ahí a los manifestantes de la Unicach, obvio mucho más civilizados-, en una actitud desafiante que mantuvieron durante su marcha por la avenida principal de la capital del estado, realizando pintas en edificios públicos y privados, en una arbitrariedad muy al estilo de los Jiménez Pablo que por segunda ocasión, son acusados de asesinato como otrora sucedió en esa misma colonia, a grado tal que el 28 de agosto de 2001, dos integrantes del Mocri/Cnpa recurrían al ayuno indefinido para exigir su inmediata libertad, al protestar por su injusta reclusión en Cerro Hueco, la cárcel de ese entonces y que les fascinó a Salazar, Velásquez y Herrán para cultivar tanto la intolerancia como la prepotencia.
En ese entonces, repito, Noé Jiménez Pablo y Enrique López Hernández, iniciaron la huelga de hambre al considerar que la actuación de las autoridades de justicia no era la correcta. Por esos años Noe Jiménez Pablo advirtió, mediante una misiva, que la jornada de resistencia no era un chantaje hacia el gobierno, sino una medida de protesta porque no era un delincuente para permanecer encarcelado: “es una acción para exigir al gobierno que atienda las exigencias de las comunidades de la Selva donde el MOCRI-CNPA tiene presencia y la solución a la posesión irregular de 600 familias sobre la colonia Zapata de Tuxtla Gutiérrez”.
Fue en esa fecha en que se nombró por primera vez como pieza política, la comunidad escenario de un enfrentamiento intra mocri, el lunes.
Las diferencias de la comuna de Emiliano Zapata con el Mocro/Selva inicia porque los colonos de la misma establecieron negociaciones con las autoridades –saliéndose del huacal de esos líderes culeros que matan a la base-, buscando por la vía legal y sin prepotencias ni posturas altaneras, encontrar puntos de acuerdo que beneficiara a las partes.
Desde la selva los Jiménez Pablo han hecho todo un emporio.
Controlan varios rubros de producción pero su principal venta radica, según creemos, en el café.
Como muchos otros dirigentes que no quieren se sepa que han hecho dinero a la sombra de ser luchadores sociales, Francisco Jiménez Pablo instaló en el Estado de México, concretamente en el municipio de Texcoco, en la colonia Coatitlán, una empresa comercializadora de café denominada Grupo Alianza Empresarial.
Café de la Selva Lacandona: nadita.
Pero perdieron piso, otra vez: una cosa es la tolerancia y otra violentar el estado de derecho so pretexto de lucha. Los dirigentes radicales del Mocri/Cnpa de siempre han azuzado a la agresividad a sus seguidores; algo se advirtió durante la marcha del lunes en que, los transeúntes fueron víctimas de sus insultos y algunos fueron rociados con el aerosol para las pintas en los muros, mientras varios de los marchistas arrastraban sus machetes por el suelo, produciendo chispas, o enarbolaban en alto sus palos con punta.
La muerte de Martha Gómez Pérez, por parte de las huestes de los Jiménez Pablo, fue la resultante de una actitud intolerante, recalcitrante que, amerita castigo.
Desde luego que ahora van a salir por ahí varias organizaciones de esto y aquello, que el arresto de diez personas por dicho homicidio con arma de fuego, es represión: ¿Y los derechos de la muerta?
Creemos que llegó también la hora de desenmascarar a tantas organizaciones y grupos que bajo las banderas de la izquierda o la lucha social, ocultan su verdadera rapiña, vivencia y operaciones ilícitas. Desde ONG´s, organizaciones sociales, asociaciones o colectivos cuyos dirigentes denuncian supuestas violaciones a derechos humanos, arrestos aparentemente arbitrarios.
Denuncian de todo con aparente compromiso social, pero subyace la verdad de que viven de la denuncia sea cierta o no; son financiadas desde el extranjero con donaciones de organismos altruistas de cobertura mundial; tienen principalmente su sede en San Cristóbal Las Casas y, desde luego a éstas no les importa perjudicar con verdades o mentiras a medias, la imagen de toda una entidad, mientras ellos se sigan hinchando las bolsas, y ganando fama de luchadores sociales o de abogados de los jodidos, mientras se construyen palacetes o se van a maravillosos viajes, pero eso sí, por la ciudad de San Cristóbal andan en vocho, como los Jiménez Pablo que en aras de representación de los productores selváticos de café, viajan por todo el mundo, y más por la Europa romántica a la que le dicen que es café orgánico –y en verdad lo es-, producido por campesinos indígenas de la Selva Lacandona hoy en rebeldía” y, a comprarles sus quintales en solidaridad.
Desde luego en el gobierno saben la historia de estos líderes y otros y otras dirigentes en organizaciones o asociaciones desde donde mentes vividoras, so pretexto de luchar por los que menos tienen, la democracia, los derechos humanos, se sienten los portadores de la verdad chiapaneca y además usufructan de ella.
Así éstos del Mocri/Cnpa de la selva, que al final de cuentas vuelven a ser lo que siempre han sido: asesinos.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
