TUBO DE ENSAYO

*Bajo la cruz

René Delios

A todo mundo tomó por sorpresa el acuerdo extraordinario entre evangélicos y protestantes en la comunidad de Chicumtantic, en el municipio de San Juan Chamula, toda vez que la intolerancia religiosa en ese y otros municipios indígenas, ha escrito hojas sangrientas que han incluido niños, siendo lo de menos el que no los dejan ingresar a escuelas primarias por ser evangélicos, aun éstas sean oficiales, y pobre del maestro que interfiera en esos “usos y costumbres”, por que después de ser amarrado o encarcelado –privándolo de su libertad a nombre de esos “usos y costumbres”-, se tendía que ir de la comunidad, iniciando para éste un víacrusis administrativo para evitar que le dieran de baja del sistema educativo, justificando el porqué –pese a las claras notas informativas y el problemón antropológico que ello significa por lesionar metaconstitucionalmente los derechos individuales-, que le pagaran en consecuencia, y que le dieran otra adscripción lejos de la zona indígena.
En torno a los infantes muchos fueron agredidos a pedradas por los propios compañeros de clases, cuyo odio y rechazo social a los infantes evangélicos fue acuñado por sus propios padres, siendo la otra el que, también los padres evangélicos en su reconvención, arrastran a sus hijos a modo so pretexto de que vale la pena el sacrificio.
Desde que hace medio siglo el Instituto Lingüístico de Verano (ILV) llegó al Sureste, como una estrategia para contener el desarrollo de la iglesia indígena, el gobierno federal no midió el impacto etnológico que resultaría en Los Altos de Chiapas. Amparados por el gobierno federal so pretexto de que la constitución permite el libre credo, como siempre los funcionarios en sus escritorios no vieron el aspecto ese de los “usos y costumbres” que, los enfrentó de lleno por décadas.
No se dice pero comandos de católicos tradicionalistas verifican aun la “religión” de los niños que asisten a las escuelas, en el entendido de que solo en la comunidad de Chicumtantic se ha dado éste acuerdo sui generis, y que ojala sea más que algo inédito y se haga norma social en ese y otros municipios de católicos tradicionalistas reaccionarios, y que han sido de siempre solapados por los gobiernos estatales ante la mirada cómplice de los federales que dicen respetar los “usos y costumbres” que, hace casi medio siglo alteraron “sin querer”, al permitir la llegada de una iglesia dirigida por extranjeros como lo fue el ILV, que no sabremos nunca sino respetó el acuerdo pero se extendió más allá de los dominios de la Teología de la Liberación del “Tatic”, y sembró una de las zonas protestantes más grandes de México en el Sureste, que incluye también al estado de Tabasco, diócesis en la que su obispo ya dio la voz de alerta casi insinuando que el catolicismo puede pasar a ser la segunda “fe” en esa entidad.
Sospechamos que en Los Altos de Chiapas, el fenómeno es igual, pues aun el tercer milenio siguen las agresiones físicas, estratégicas y verbales en contra de protestantes, principalmente en Oxchuc, Larráinzar, Tila y Zinacantán, obviamente –aun éste acuerdo –único- en Chamula.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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