TUBO DE ENSAYO

*No es lo que es

René Delios

La aprobación a las Reforma energética libera a Pemex de la carga fiscal de Hacienda, y muy aparte de la modernización paulatina que ésta paraestatal tendrá que diseñar, aparece que los ingresos federales vía impuestos se reducen significativamente pues, de cada peso de ingreso, 40 centavos los destinaba Pemex para la federación.No fue privatización, pero sí descentralización de la paraestatal, que fue considerada “la caja grande del presidente” para financiar campañas, otorgar mercedes y privilegios, a todo el institucionalismo a ultranza. La frase “somos institucionales” era común en el pasado stablismenth, del que aun quedar reminiscencias, especialmente en los estados de la República, no importando el partido o la coalición que gobierne, pues el sistema político mexicano fue un aparato rector de más de setenta años y “sus usos y costumbres”. aun son norma –no escrita- en vigencia.
Pemex tendrá oxigenación pero Hacienda tendrá taquicardia sino ven como mejorar la recaudación, de la que casi todos se burlan, a falta de sanciones definitivas que comprendan penas muy altas como en los Estados Unidos y Europa, en dónde sin decirlo, la evasión fiscal es sinónimo, sino de traición si de engaño a la patria, lo que se sanciona hasta con cadena perpetua.
México es una nación rica, no meramente en la transformación, pero sí en la cuestión turística, por otro lado, con mucho agua –sinónimo de vida- y con el setenta por ciento de su tierra propicia para el cultivo y la cría de ganado, además de que el 90 por ciento de sus litorales son actos para la pesca.
Curiosamente no es México uno de los países más consumidores de mariscos aun estando rodeados de agua, como no lo es de granos varios pudiendo diversificar su cultivo: el monocultivo impera y el maíz milenario sigue siendo el sustento básico de los mexicanos y es lo que en su mayoría se siembra, pese a que se requiere rentabilidad del campo, transformarlo, darle valor agregado y generar ocupación, para salir del medievo de la siembra para el autoconsumo.
Ese monocultivo impide introducir otro tipo de siembra de consumo en otras latitudes del mundo. Europa, por ejemplo, consume trigo, legumbres de verde, palma de aceite que, desde luego se da en territorios como el de Chiapas, sin contar la soya, la col morada utilizada como adorno en los banquetes del “primer mundo”.
(Hoy proponen que desde Chiapas se siembre Piñón, el que sino tiene regulación de calidad y origen, podría ser un alto factor de deforestación en esta parte Mesoamericana de Chiapas y Guatemala).
Cuando las propuestas de siembra son buenas –como sucedió con el sorgo, la soya y la palma de aceite) aparecen los luchadores sociales, los que dicen que se explota al campesino, que solo se trabaja para otros y vuelven a la cantaleta por el incremento a la garantía del maíz y, sitian en la epidermis de la tierra a millones de mexicanos por posturas ideológicas que capitalizan los políticos en los partidos recalcitrantes, sin contemplar que ese maíz esta también sujeto –ya más que nunca- a la fluctuación de los precios internacionales y desde dentro se tiene que subsidiar para hacerlo rentable para los sembradores.
¿Hasta cuando seguir con eso?
Porque no hacen macro asociaciones de ejidos y dejan que la iniciativa privada los administre, y no unos cuantos líderes bandidos que desde siempre –pues los veo de dirigentes desde hace 25 años y sus representados todavía siguen bien jodidos-, han usufructuado de la pobreza en el campo.
Porque son igual que los políticos que se toman la foto en zonas marginadas: usufructan la pobreza, y se vuelven el canal obligado para que así se haga cada sexenio.
Cada sexenio se entra “en la senda del desarrollo”, y así estamos desde el Boom Petrolero lopezportillista. Por eso la ciudadanía esta incrédula de la política nacional, de las políticas de los gobiernos, de los planteamientos de sus representantes populares que, salen ricos de los cargos. Por eso se da ese desinterés electoral, esa pobre participación ciudadana, y ese como poner en duda el nacionalismo mexicano otrora tan presumido por el priato, y que motivo sendos tomos de Jesús Reyes Heróles tomados como libros de cabecera por la ciencia política nacional, hasta finales del siglo XX, en donde se exponían sesudos análisis –un antecedente se dio con Daniel Cossio Villegas- en torno al nacionalismo desde 1857, en que se inició la separación de la Iglesia y el Estado -hoy sino juntos, sí de la mano-, hasta llegar a la expropiación, tanto de Pemex como de la CFE, actos considerados “nacionalistas” y, que más que la verdad no han beneficiado en ni madres, a los mexicanos más jodidos del país, para dejar en claro las demagogias de más, de López Obrador.
El lunes –en que ni las gallinas ponen- uno de esos tabús del nacionalismo a discusión, fue parcialmente reformado, y quisiera llamarlo ya por su nombre: modernizado, para poder competir con empresas similares en el mundo. Porque de eso se trata, de competitividad, de rentabilidad, de una empresa a secas, que si bien es de los mexicanos, los políticos la han hecho víctima de sus intereses y oportunismos partidistas, que finalmente en nada beneficia –como PEMEX antes y ahora- a los más pobres de México.
Hipócritas.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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