TUBO DE ENSAYO

*Morir de paga

René Delios

Gustavo Enrique Madero, presidente de la Cámara de Senadores, hizo un llamado para que la Comisión Nacional y Bancaria de Valores, investigue cuales fueron las empresas que especularon en contra de la moneda nacional, y las sancione por ello. Sería una de las pocas veces en que el comercio a gran escala, sería llamado a cuentas por las autoridades del área. México se ha acostumbrado a estar presente en los discursos oficiales cuando hay llamados a la austeridad y al ahorro, pero al grueso de la sociedad jamás se le convida a los repartos de la abundancia.

Cuando el rescate bancario hundió en la pobreza a millones de familias que vieron sacudidas sus tarjetas de crédito y regresados a cero sus créditos bancarios, no hubo autoridad que, como en esta ocasión, llamara a los responsables a hacerse cargo del desaseo. Esta vez el líder de la cámara senatorial pide que la especulación que dañó a México, sea puesta bajo el microscopio y sea sujeto de punibilidad. Si el llamado se auscultara entre la sociedad, no habría quien no lo apoyara, sobre todo después de que han sido reiterativos los llamados gubernamentales para ajustarnos los cinturones, gastar menos, dejar de lado la ropa de marca, ausentarnos de los restaurantes caros y promover al ahorro nacional en momentos de crisis. Cuando la mayor parte de los mexicanos vive ese estado de silente emergencia disfrazado de cotidianidad, suena grotesco que 9 mil millones de dólares hayan sido subastados en detrimento del valor del peso. Y para colmo, que esté involucrada presuntamente la Comercial Mexicana, esa empresa a la que millones de compradores mexicanos le guardan respeto y fidelidad, por no haber evolucionado al concepto de las transnacionales. Para como se ha mostrado el escenario, mejor como decía el indito: “no me ayudes, compadre”. Gran parte de los lastres de la economía doméstica se deben a un esquema equivocado: la presencia de la bursatilidad en un mercado deprimido, sin libre competencia y alejado de los cánones productivos de Estados Unidos -de donde se toma el esquema- ha hecho que la bolsa sea más una condenación que una salvación para la economía nacional. Entre las subastas de dólares, las caídas locales y mundiales, el mercado cambiario sin estabilidad, y los activos golondrinos, a México se le van los años buscando culpables de los proyectos fallidos. Esa bolsa que como a Pandora, ofrece todo, pero no regala nada, no resulta un activo en las finanzas de la sociedad, pero bien que daña sus carteras y monederos por raquíticos que sean.

La economía bursátil no ha sido una respuesta para la economía doméstica. Tampoco lo ha sido para la justicia social que continúa esperando una revancha de los regímenes populistas y de los neoliberales que tanto abusaron de las clases mayoritarias, durante décadas. Ahora nuevamente, toca al grueso de la población sufrir la devaluación del peso, nada menos que por parte de una de las empresas que más se asociaban con la identidad nacional.

Y para darle un ejemplo, ayer acompañé a doña Tina a un supermercado y el kilo de detergente en Soriana estaba a 40 pesos, es decir que vale más que medio kilo de carne.

Y todavía lo que viene.

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