*Bajo fuego
René Delios
Todo indica que la guerra al crimen organizado favorece a los “malosos” –dijera Zedillo otrora-, no a los buenazos de la seguridad nacional de Calderón; a diario se entera uno de muertes en Chihuahua, Sinaloa, Nuevo, Baja California, Tabasco, Yucatán, Michoacán, Estado de México, Distrito Federal, de agentes del orden, uniformados y no uniformados, de supuestos hampones y de gente que nada tiene que ver con alguno de los bandos en pugna, que es lamentablemente, lo peor.La matazón del jueves de la semana pasada en Chihuahua, de once personas –incluyendo a un compañero periodista, siendo el enésimo que cae en éste país de censuras acumuladas- que se divertían en un centro de reunión y de repente entraron los asesinos y dispararon sin importar a quien le entraran los proyectiles, es una muestra del desastre que es la lucha desigual entre la palabra –que insiste y asiste a su propia pérdida- y las balas.
¿Cómo les creció el delito, primo?
Dicen en las columnas políticas nacionales –dónde esta corriendo el dinero a lo maldito, primito- que el asunto es porque no ha un quinto de la Iniciativa Mérida
Y falta; evidentemente como Calderón viró su Presupuestos de Egresos de la Federación, así los gringos ante lo sucedido, tienen que reorientar su presupuesto y algunas cosas se van a ajustar, entre ello las aportaciones “altruistas” de esa nación vecina –pero distante- con México.
Es octubre y no se espera que la aportación de marras llegue en 2008; poco valdría exigir el cumplimiento del trato, porque no se renovaría para 2009 y, no esta en el ánimo de Calderón ser en algún momento, anti yanqui pues, como su antecesor Fox, los mira hincado.
A la fecha el decomiso de unos millones de dólares a Shen Li Ye Gon, asegurar unas cargas de cocaína, la captura de un barco y un sumergible y los demás pequeños triunfos no llevan a la aprehensión de los capos, los cuatro grandes –parodiando a aquel libro de Agatha Cristie- que dominan el norte, el sur-sureste, el golfo y el pacífico, zona que se quedó sin reina, pues fue detenida y radica hoy en el reclusorio norte.
También están las fugas. Nadie sabe el paradero del “Chapo” Guzmán y se les acaba de ir otro hampón del Hospital Xoco por falta de vigilancia adecuada, porque es infantil, por decir lo menos, pretender convertir a un radiólogo en guardián para impedir que escape un maleante, aunque no es imposible la complicidad del personal del hospital con los delincuentes.
La verdad es que el suelo está muy empedrado para la policía porque carece de armas y equipo necesario, por ello el Ejército y la Marina han tenido que participar de manera muy importante, sin grandes resultados pues la droga sigue extendiéndose porque la milicia mexicana no tiene expedientes, inteligencia, relacionada al tema de la droga pues, no esa y ni ha sido esa, su chamba.
¿Qué tiene que ver el ejército con pandilleros?
¡Por Dios, Presidente!
Las fuerzas armadas están para glorias, no para nefastos.
Pero bueno, no habiendo otra que obedecer al máximo comandante de las fuerzas armadas en éste país, la Sedena acata: aprovechan el equipo deficiente y la falta de trabajo de inteligencia en ese campo. También, ¿cómo se atreven a decir que tienen detectado a determinado número de narcotienditas, o bandas de narcomenudeo, o grupos de secuestradores, pero no cierran las tienditas ni capturan a los integrantes de las pandillas.
Es innegable que pierden la batalla contra el crimen organizado aun cuando participen las policías Federal Preventiva, municipales, estatales, auxiliar y demás. Porque reaccionan, no previenen, no anticipan movimientos ni conocen donde almacenan la droga o llevan a los secuestrados.
Vamos ¿Cómo sigue entrando la droga a México, a Estados Unidos? Y la Otra: ¿Qué pasaría con tanto loco sin droga?
Hay poco trabajo de investigación para dar con los cabecillas y promediar lo que se consume y las consecuencias de lo contrario, en un momento dado.
A lo mejor ha faltado el estudio sociológico del asunto para medir realmente su comportamiento, y tomar determinaciones al respecto, y no alharacas oportunistas como proponer que se legalice –lo mismo que decir que no- la marihuana.
Ese asunto me recuerda el tema del aborto, que sucede pero se niega, al menos en Chiapas, como una practica común entre nuestras mujeres que, desde muy jovencitas brincan la tranca sin ninguna información sexual, porque como padres no los podemos guiar al respecto, so tabú de que el sexo es malo.
Así la droga: la consumen primero por curiosidad y luego por adicción, para luego ser un desfogue.
La cuestión sociológica de la droga y su verdadera implicación en la comuna, desde la familia misma, ya debería ser un tema planteado desde –como el sexo, coño- en los libros de texto: no hay nada como la información para la formación y el combate de los flagelos sociales.
Quiero decir que, en cierta forma, los Estados americanos han sido cómplices de los “malosos”, a los que curiosamente no agarran ni en Perú, ni en Colombia, ni en México y ni en Estados Unidos.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
