Tubo de ensayo

*Ventanal

René Delios

Pocos fueron los que se enteraron de que se realizó en México la V Semana Nacional de la Transparencia que llevó a cabo el Instituto Federal de Acceso a la Información, en el que se trató todo lo referente a “La Función Pública y su Ejercicio Transparente” –así nombraron al evento, no es invención mía, me cae-, y que comprenden el análisis de algunos indicadores para evaluar al gobierno en sus tres niveles: ¿Se exige al gobierno local una rendición de cuentas democrática? ¿Está el gobierno local sujeto a auditorías independientes? ¿Se exige que las reuniones de los organismos locales se realicen en público, sea por ley o a través de acuerdos, a menos que existan razones especiales por las que deban realizarse en privado?
Otro punto -Si los organismos locales tienen poder para celebrar reuniones cerradas al público- ¿Se restringen las razones para hacerlo, y debe debatirse en público la necesidad de cerrar los procedimientos antes de que se tome la decisión de hacerlo? ¿Están sujetas las autoridades locales a la jurisdicción de un Ombudsman o de un órgano independiente similar? ¿Se conservan registros de obsequios y cortesías para quienes ocupan cargos vulnerables? De ser así, ¿tiene el público acceso a estos registros?
De acuerdo a notas periodísticas publicas en la semana, Alonso Lujambio, presidente del IFAI, dio a conocer cómo van las cosas en eso de la transparencia, que en nuestra aldea llamamos acceso a la información pública, y cuya norma estatal entró en vigencia el primero de enero de 2006.
Los resultados de esta reunión de transparentes en el D.F. no es halagadora y hay tareas pendientes relacionados con el tema del acceso a la información pública gubernamental, la rendición de cuentas y la transparencia, y especialmente en las entidades del país.
Hay enormes fugas, y baste decir algo pequeño: tan solo en el uso privado de unidades oficiales los sábados y domingos por parte de los “jefes”, se gasta una millonada al año en consumo de gasolina que no tiene porque pagar el contribuyente.
¿A cuenta de qué?
La inauguración del evento del IFAI fue hecho por el presidente de la República, Felipe Calderón desde la tierra de los “vecinos distantes”, mediante un mensaje videograbado, con lo que se inaugura otro estilo presidencial, y ahora Calderón podrá estar en varios lados a la vez.
El mensaje del presidente del IFAI, Alonso Lujambio, se centró en la transparencia en las entidades federativas: Son 25 las entidades federativas que cuentan con leyes de trasparencia alineadas con la nueva exigencia constitucional de 2007; en cinco de esos 25 casos, no hizo falta reformar la ley, pues esta ya cumplía con los nuevos requisitos, en 20 casos se aprobó ya el paquete de reforma, en dos de esos 20 casos se duda sobre la constitucionalidad de los cambios y se inició el litigio. Dijo que quedan por realizarse los ajustes en 7 congresos locales y en el Congreso de la Unión, en 6 de esos 7 congresos locales, esto es en Baja California, en Baja California Sur, en Campeche, en Guerrero, en Michoacán y en Tlaxcala, ya se han presentado las iniciativas de reforma.
Nuestra entidad ya tiene un órgano similar al IFAI, integrado por tres magistrados. De todos modos, y ante el rezago que en la materia presentan la mayoría de las entidades, la senadora por Colima, Leticia Sosa Govea –señala una nota de El Universal del 29 de mayo de éste año-, dirigió un responso a los gobiernos de los estados y sus respectivas legislaturas para que hicieran su trabajo en el tema y cumplir en tiempo y forma con lo estipulado en la reforma al artículo 6o. constitucional, en el sentido de su obligación de transparentar sus respectivas gestiones.
Ese llamado –que no tuvo mucho eco nacional, me cae-, no conmovió a nadie, a grado tal que Lujambio se volvió a quejar en ésta V Semana de que las cosas en las entidades del país siguen igual.
Total que en esa V Semana sin eco se dijo que la página del IFAI ha sido consultada quince millones de veces en año y medio. Ese IFAI es una institución joven, no se ve maleada y la gente está confiando en sus contenidos, en un empujón –si se quiere, pues los magíster locales están muy callados- que debería aprovecharse para la homóloga local.

¿Pero que es la transparencia en la función pública?
Es la administración del poder.
Como ya lo sabían los teóricos clásicos: en política, primero viene el poder, luego la necesidad de controlarlo. “Al organizar un gobierno la gran dificultad estriba en esto: primeramente hay que capacitar al gobierno para mandar sobre los gobernados; y luego a obligarlo a que se regule a sí mismo”.
Comenzando con los antiguos filósofos, los pensadores políticos se han preocupado por cómo mantener el poder bajo control, cómo domesticarlo, cómo prevenir sus abusos, cómo supeditarlo a ciertos procedimientos y reglas de conducta.
Hoy en día, el concepto de la rendición de cuentas (accountability), que ya forma parte del lenguaje político cotidiano en la comunidad internacional, expresa de manera nítida esta preocupación continua por controles y contrapesos, por la supervisión y la restricción del poder. En todo el mundo democrático, los actores y observadores de la política –los líderes de partido, las asociaciones cívicas, los organismos financieros internacionales, los activistas de base, los ciudadanos, los periodistas y los académicos–
han descubierto las bendiciones del concepto y se han adherido a la causa certera de la rendición pública de cuentas.
Por eso la rendición de cuentas se ha vuelto entonces una exigencia ubicua en el mundo de la política democrática.
Se supone que eso es lo que estamos viviendo en México: democracia. Pero si oteamos veremos que esta sujeta con alfileres, tanto en la credibilidad electoral, en la calidad de vida y en la rendición de cuentas.
Total que aun la más de las veces no sabemos qué hacen y quienes deciden qué se hace con nuestro dinero.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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