*Sombras nada más
René Delios
El titular del Poder Ejecutivo presentó al Congreso del Estado una serie de Iniciativas en materia de seguridad pública entre las que se encuentra la propuesta de implantar una Ley de Extinción de Dominio, con la cual todos los bienes relacionados o vinculados con los actos de delincuencia organizada, narcotráfico, secuestro, lavado de dinero o cualquier otro delito, sean transferidos al gobierno.
Esta figura jurídica es distinta a la de la expropiación o decomiso; la novedad, consiste en la introducción de una nueva forma de extinción del dominio de un bien, la cual tiene como propósito la pérdida de ese derecho a favor del estado, sin contraprestación ni compensación de naturaleza alguna para su titular.
Con esto se podrá combatir de manera mas eficaz a la delincuencia, la cual en muchas ocasiones tiene instrumentos y tecnología superior a la de las corporaciones policíacas.
Las iniciativas presentadas por Sabines se adelantan a la Unión, pues el 18 de septiembre Calderón presentó a la LX Legislatura federal, una iniciativa igual que no ha prosperado.
¿Porqué?
Pues porque en el legislativo federal, la oposición ve en ésta iniciativa el oportunismo político.
Al contrario de Chiapas que es una entidad segura –refrendado por estudios muy serios- la propuesta calderonista responden a la pretensión de querer aparentar la existencia de un programa de combate a la delincuencia; sin embargo, ha quedado demostrado que los ejes de la seguridad publica en el país, responden más a ocurrencias e ideas pasajeras que a una efectiva planeación.
Después del lamentable secuestro y homicidio del joven Marti, se acrecentó la exigencia de la sociedad por que se disminuyera el índice delictivo, situación que oportunamente aprovechó el gobierno federal para sacar raja política.
Después de los atentados de Morelia, Michoacán, se visualiza que el gobierno una vez mas, va a querer explotar cualquier escenario para tratar de sacar provecho, máxime cuando puede convertirse en botín político.
Y es lo que no se vale: los responsables de la seguridad en la nación, no responden a la exigencia, no logran resultados, y por alguna cuestión fuera de borda, tiene que entrar el ejército al quite, lo que desluce todas las palabras tanto de seguridad pública como de la PGR.
Y no es que el país esté a merced del crimen organizado, solo que sus hechos son de consumo, noticia pues y al parecer, éstos lo han detectado y recurren a formatos más escandalosos para causar ese efecto que incluyó ya a México, dentro de las naciones con terrorismo.
Esa referencia no es nada buena, desde luego, para una nación que requiere de inversiones externas, aun los fetichismos de los que aun somos víctimas más por nacionalismos anquilosados que por una visión concreta del comportamiento económico mundial.
El mundo se globaliza, la cultura global crece, mientras discutimos ser propietarios de bienes que necesariamente tenemos que vender al exterior en bruto, a falta de infraestructura de transformación, como por ejemplo, petroquímica secundaria.
Estamos pues encerrados, a falta de discusión real, propositiva, informada, mientras millones de mexicanos se debaten en la pobreza, misma que también se explota políticamente, como se hace ahora con el narcoterrorismo.
Es un tema que va a seguir dando noticias, malas por supuesto, en perjuicio de la imagen nacional en el exterior, en algo que deberían medir nuestros representantes populares en la federación, en vez de andar discutiendo nimiedades.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
